lorencp

Time  5 hours 28 minutes

Coordinates 295

Uploaded March 18, 2020

Recorded March 2020

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near Benaocaz, Andalucía (España)

Ante todo hay que decir que esta no es una ruta de senderismo, la canal del Tajo de Verner es muy empinada y expuesta (más de lo que parece desde abajo), con piedras sueltas que la hacen peligrosa. La ascensión por aquí entraña bastante riesgo si no se tiene la destreza y experiencia necesarias y se va con la debida precaución y concentración. No recomiendo hacerla salvo que se cumplan esos requisitos. La califico de muy difícil y la pongo como alpinismo, a alguno le puede parecer exagerado pero prefiero eso a que alguien se llame a engaño y se aventure sin las condiciones necesarias: una vez en la canal no hay marcha atrás, la bajada sería aún más complicada. No estaría de más llevar algún material de escalada: casco (es fácil que caigan piedras), arnés y cuerda para asegurar algún paso más expuesto o por si nos viéramos obligados a retroceder.

Dicho esto, la ruta es espectacular, corta pero muy intensa, la subida por la canal exige concentración y mucha intuición para ir buscando la mejor alternativa en cada paso, se disfruta mucho si nos gusta esto y todo va como debe de ir, pero puede convertirse en un calvario si la cosa se tuerce.

Desde que la semana pasada pasamos por aquí, nos quedamos impresionados con los tremendos paredones que conforman la cara noroeste de la Sierra del Caillo, y cuando luego mi amiga Carmina me habló de Verner y de su libro y del blog Naturaleza, Sitios y Gentes donde se narra de forma magistral cómo su autor encontró estos tajos, explorarlos se convirtió en una obsesión. Así que en la primera ocasión que tuvimos –el siguiente sábado– nos encaminamos a Benaocaz con el objetivo claro de seguir los pasos del inglés y reconocer los paisajes que inmortalizó con su lápiz y su primitiva cámara hace más de cien años.

Comenzamos junto al Albergue de las Moreras en Benaocaz y subimos por el camino que lleva al depósito de agua. Luego seguimos por la Cañada Real del Puerto de los Navazos a Campobuche, aunque al principio nos acercamos al Colmillo del Cao, la peculiar aguja caliza también conocida como Diente del Diablo, y continuamos un tramo campo a través hasta retomar el sendero.


Colmillo del Cao

Continuamos por la cañada con los inmensos paredones a nuestra derecha, y vamos imaginando cómo sería la expedición de Verner por estas tierras, a lomo de su caballo o a pie en los tramos complicados, acompañado de algunos colegas y de algún arriero conocedor de la sierra que le serviría de guía y asesor.

Se aprecian perfectamente las dos cordales en sendos planos diferenciados desde nuestra posición: una más alejada que parte del Cerro del Cintillo y continúa hasta el Caillo para bajar luego al puerto del Ahorcado, que conocemos como crestería del Caillo y que recorrimos la semana pasada; Otra más cercana a nosotros, a cuyos pies caminamos, paredones muy abruptos y verticales que conforman la cara noroeste de esta sierra.


Cara noroeste de la Sierra del Caillo

Vamos fijándonos bien en todas las grietas que surcan las imponentes paredes buscando alguna vía por la que se pudiera subir, pero ninguna parece accesible desde aquí abajo hasta llegar al Tajo de Verner.



Cuando estamos frente a él empleamos unos minutos en observar meticulosamente la canal: a primera vista parece posible subirla -ya veremos cuando estemos en ella-, aunque la salida por arriba no se ve desde aquí, confiamos en que la haya. Luego abandonamos el camino que traemos y comenzamos a subir el cono de deyección en dirección a la canal.


Tajo de Verner

La progresión por esta pedrera no es difícil, las piedras son de buen tamaño y bastante estables y la pendiente no es muy alta.


Cono de deyección del Tajo de Verner

Pasamos junto a las centenarias encinas gemelas que Verner inmortalizo en su bosquejo, ahí siguen desafiando al paso del tiempo, a la caída de rocas y a las inclemencias de la sierra.

Al final de la pedrera hay un pequeño tramo de piedrecilla suelta donde la pendiente se hace más pronunciada, así que la ascensión se dificulta. Una vez que entramos en la canal propiamente dicha tenemos que agarrarnos a las piedras para no resbalar con la hierba y la fuerte pendiente, pero todavía se puede avanzar con seguridad si se va con cuidado.



Canal de subida en el Tajo de Verner


Un poco más arriba observamos de cerca la zona donde Verner ubica uno de los nidos de quebrantahuesos, inmortalizada con su primitiva cámara Kodac y descrita con minuciosidad en su libro.



Detalle del Tajo donde Verner ubica un nido de quebrantahuesos


A partir de aquí la pendiente se empina aún más y algunas de las piedras que nos sirven de presas en nuestro ascenso están sueltas, así que hay que extremar las precauciones, tanteando cada agarre antes de cargar el peso sobre él, afianzando firmemente pies y manos en todo momento por si falla alguno que queden los otros tres, y buscando cuidadosamente la mejor vía, lo que nos obliga a cruzar repetidamente de un lado al otro de la canal con el consiguiente riesgo.



Canal de subida en el Tajo de Verner


A estas alturas el descenso no sería una buena opción, pero aún no sabemos si habrá salida por arriba o si nos encontraremos algún paso impracticable, por lo que es inevitable cierta preocupación. Lo más importante es mantener la calma y la concentración en este tramo que nos está exigiendo el máximo.





Poco a poco nos vamos acercando a una estrecha brecha por la que apenas cabemos, con un árbol en su interior que nos sirve de agarre. Aquí la sensación es de mayor seguridad al estar entre paredes, una sensación quizás engañosa. En esta zona el track ha dado algunos bandazos, no es raro teniendo en cuenta lo encajonado que estamos. De todas formas aquí el track no sirve de nada.



Grieta estrecha en la parte alta del Tajo de Verner


Cuando salimos de la grieta, aunque el terreno sigue siendo muy vertical, parece estar más firme, menos descompuesto, por lo que la subida es más cómoda y segura, aunque la hierba que tapiza el suelo lo hace bastante resbaladizo.





Desde aquí ya podemos divisar el final de la canal, parece que hay acceso a la cuerda lo cual nos tranquiliza y anima, no queremos ni pensar tener que volver sobre nuestros pasos. En el último escalón hay que hacer una pequeña trepada vertical, pero la roca es sólida y tiene buenos agarres.





Cuando llegamos a la cresta comprobamos que es practicable en ambas direcciones. Frente a nosotros el Caillo y abajo el Navazo Alto que nos separa de él.



Caillo desde la cresta sobre el Tajo de Verner


Las vistas de la canal desde aquí arriba son escalofriantes, nos parece mentira haber subido por ahí.





Nos relajamos un momento después de la tensión acumulada en la subida y picamos algo para reponer fuerzas mientras contemplamos las vistas, que son espléndidas en todas direcciones.

Luego subimos al puntal izquierdo –noreste– que corona el Tajo de Verner, desde donde disfrutamos de magníficas vistas de las sierras del Pinar, del Endrinal y de la pared de Fardelejas y más cerca el Puerto de la Víbora y los navazos Llano y Hondo.



Sierras del Endrinal y Fardelejas


Luego seguimos un trecho por la cresta hasta que divisamos la bajada al Puerto de los Navazos, que parece sencilla. Es una posibilidad si no se quiere subir por la canal: llegar hasta el Puerto de los Navazos y desde allí subir a la cresta para recorrerla en sentido suroeste, como haremos nosotros a continuación. La vuelta hasta la salida de la canal la hacemos un poco más abajo, cruzando una bucólica navilla que invita al sesteo.



Navilla sobre el Tajo de Verner


La cresta es muy abrupta en su flanco noroeste, como hemos podido comprobar desde abajo, pero es suficientemente ancha. Presenta muchas lascas afiladas que exigen equilibrio y concentración para andar por ella, como es de esperar en cualquier crestería caliza, muy entretenida y disfrutona.



Cresta sobre el Tajo de Verner


Vamos asomándonos a varias canales que habíamos visto desde abajo por las que posiblemente se pueda subir, aunque hasta que no está uno dentro, metido en faena, no se puede asegurar.



Posible canal de subida


Luego bajamos hacia el collado que nos separa del Caillo y enganchamos el sendero que se dirige a Benaocaz. Al frente llevamos la Sierra de la Silla y más cerca la Crestería del Caillo.



Crestría de la Sierra del Caillo


El sendero se adentra en un precioso encinar con algunos ejemplares de gran porte.





Luego llegamos a un rellano con una portilla que da acceso a la bajada hacia Benaocaz.





El terreno se hace de nuevo más pedregoso y empinado, pero hay traza clara de sendero que nos conduce por el mejor camino.





Finalmente llegamos al carril que sube al depósito, cerrando el círculo. Una maravillosa ruta, corta pero muy intensa, por parajes de ensueño cargados de historia, muy exigente en algunos tramos pero que nos ha hecho disfrutar enormemente.
Waypoint

Inicio

Waypoint

Portilla

Waypoint

Abandonamos el camino

Abandonamos el camino para subir por la canal del Tajo de Verner
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Puntal izquierdo

Puntal noreste del Tajo de Verner
Waypoint

Puntal derecho

Puntal suroeste del Tajo de Verner
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Puntal

Puntal en la cresta sobre el Tajo de Verner
Waypoint

Portilla

Portilla bajando de la Sierra del Caillo
Waypoint

Fin

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