Time  5 hours 21 minutes

Coordinates 2370

Uploaded October 14, 2019

Recorded October 2019

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near Urdos, Nouvelle-Aquitaine (France)

A caballo entre Francia y España, en la divisoria fronteriza, se asienta un abrupto cordal que separa el Valle de Aspe de el Valle de Aragón. El primero de ellos, pertenece al departamento francés de los Pirineos Atlánticos, ubicado en la región de Nueva Aquitania y que junto con los Valles de Ossau y Baretous conforman el Alto Bearne, mientras que el segundo, se enmarca en la parte NO del Parque Natural de los Valles Occidentales, en plena comarca oscense de la Jacetania, debiendo su nombre al homónimo río que nace a pocos kilómetros en el circo de Astún.
Esta importante barrera montañosa, que pese a no gozar de alturas muy significativas, posee una escarpada orografía y múltiples ascensiones, que junto con sus importantes asentamientos megalíticos, hacen de este enclave las delicias de cientos de excursionistas.
En esta ocasión, el track nos llevará a coronar el Pic d'Arlet, una de las más míticas cumbres de este intrincado macizo, que sin ser la mayor de las alturas, honor que pertenece al Pic d'Aillary, es la cima que con más asiduidad es ascendida.
Tras esta breve introducción, nos ceñiremos a la ruta y para ello, deberemos desplazarnos por la clásica carretera A-176 que desde Puente La Reina de Jaca surca serpenteante el Valle de Hecho, por la angosta Boca del Infierno, uniendo este municipio con el rehabilitado camping de la Selva de Oza.
Una vez hayamos dejado atrás la zona de acampada, la angosta carretera dará paso a una empedrada pista, la cual nos adentrará a la zona donde estacionaremos nuestro medio de transporte y que es comúnmente conocida con el nombre de Guarrinza.
En esta excursion y con el fin de darle un aire diferente a una, ya de por sí, interesante ruta, el camino nos llevará a recorrer varios túmulos funerarios que, desde la era Neolítica, se asientan en el fondo del valle y que denotan la gran importancia que le otorgaron los antiguos pobladores a este maravilloso enclave.
Así que con la mochila preparada y con un radiante día de montaña por delante, emprenderemos el camino avanzando por la citada pista, que parte hacia la cabecera del valle de Guarrinza, donde se asientan las praderas de Aguas Tuertas.
Al poco de haber iniciado el camino y a escasos metros de haber rebasado un espectacular torrente de agua proveniente del Barranco del Barcal, nos desviaremos hacia nuestra izquierda de la marcha tomando una difusa senda que desciende hacia el cauce del río Aragón Subordán.
Tras haber franqueado el lecho del río, nos toparemos con un abrupto promontorio conocido como el Mallo Blanco, el cual bordearemos por su vertiente NE en busca de los primeros restos arqueológicos que visitaremos en el día de hoy.
En poco más de un kilómetro y conforme vamos avanzando por las verdes praderas del valle, donde el ganado dará buena cuenta del mullido pasto, podremos contemplar tres cámaras funerarias que a pesar de su difícil localización y de no presentar un estado óptimo de conservación, siempre le otorgan un plus extra a cualquier salida a la montaña.
Dejados atrás estos, continuaremos al amparo del balizado sendero transpirenaico GR-11, que surca, en ligero ascenso, el margen izquierdo del Aragón Subordán hacia la zona más alta del valle. En esta parte del recorrido, que se realiza inmersa entre pequeñas barranqueras esculpidas por las propias aguas, deberemos ganar el margen contiguo del río, atravesando el vetusto puente de los Chitanos y así ir ganando altura hacia el impresionante túmulo de El Salto, que en sus más de quince metros de diámetro guarda al desvencijado dolmen del mismo nombre.
Una vez fotografiada tan antiquísima reliquia, la senda por la que transitaremos nos hará conectar con la pista forestal que asciende desde la planicie de Guarrinza a la cabecera del valle. Desde este punto y a pocos metros de alcanzar la misma, deberemos elegir entre las dos opciones existentes que hay para lograrlo. La primera de ellas, consistiría en el seguimiento de la propia pista que tras varias revueltas, nos depositaría en la parte más alta del valle o la segunda y opción por la que nos inclinaremos en este track, que sube abruptamente por un rocoso y bien definido sendero, hasta alcanzar el refugio que guarda los zigzagueantes y espectaculares meandros de la archiconocida y fotografiada pradera de Aguas Tuertas, uno de los parajes más singulares de toda la Cordillera Pirenaica.
Para una mejor observación de tan curioso fenómeno natural, lo más adecuado es observarlo desde otra perspectiva, por lo que sin mayor dilación, continuaremos la marcha hacia el dolmen de Achar de Aguas Tuertas, auténtica joya de la corona de está entretenida excursión.
Tanto su gran estado de conservacion, como su idílica ubicación, hacen que este megalito sea uno de los más visitados de todo el Pirineo.
Así que ante semejante panorámica, aprovecharemos para realizar una pequeña parada, en la que ya podremos ir intuyendo el camino que nos llevará a coronar el Pic d'Arlet.
Tras el breve inciso, pondremos rumbo hacia el siguiente de nuestros objetivos y para ello tendremos que volver a vadear las aguas del río Aragón Subordán, buscando el mejor paso posible ya que dependiendo de la estación en la que se realice el track, el caudal de agua diferirá en profundidad y bravura. En nuestro caso, no hemos tenido ningún problema para atravesarlo por el que se presupone que los gps y mapas marcan, pero como he comentado antes, todo es relativo.
Una vez rebasado el cauce del río, avanzaremos por una senda que bajo los imponentes picos de la divisoria franco-española, nos irá encaminando hacia el Barranco de Acué, variante que hemos elegido para acometer la ascensión.
A modo informativo, comentar que en esta parte del recorrido y hasta hollar la cima, la ganancia en altura será significativa, ya que en apenas dos kilómetros, deberemos superar algo más de 600 metros de desnivel, por lo que aconsejaría tomarlo con relativa calma.
Ya en la base del barranco y a la vera de una torrente que desciende desde las empinadas laderas del macizo, hasta la pradera de Aguas Tuertas, comenzaremos a remontar la falda de la montaña, tomando como referencia el curso del agua, ya que, en un principio, no encontraremos señalización alguna. Probablemente, esto se deba a una mala elección nuestra a la hora de emprender el ascenso, puesto que unos cientos de metros más arriba, conectaremos con un sendero que sube desde el fondo del valle y que a nuestro parecer, es el camino habitual.
Pese a todo, recomendaría el inicio de ascensión desde el mismo punto que lo realizamos en este track, porque aún siendo algo más angosto que la vía normal, carece de dificultad alguna para su seguimiento y le otorgará un cariz más montañero a la ruta.
Una vez hayamos enlazado con el mencionado sendero, proseguiremos ganando altura inmersos en unos curiosos parajes, donde los grandes pastizales y las rojizas rocas, señal inequívoca del pasado ígneo de la zona, se fundirán a partes iguales. En un momento del recorrido, deberemos sortear el profundo tajo que el Barranco de Acué ha esculpido sobre la ladera de la montaña y es donde deberemos prestar especial atención porque sin llegar a ser un paso complicado, un ligero traspiés puede llegar a tener fatales consecuencias.
Superado este tramo y con la visible cima del Pic d'Arlet asomando en el horizonte, continuaremos avanzando por la pedregosa senda, que en lugar de enfilar la subida de forma más directa, cosa que a nuestro criterio era factible, se irá alejando en dirección E, hacia las proximidades del Pic d'Arri y de su cumbre gemela, la Cima de Arre.
Así que viendo como nos íbamos apartando de nuestro objetivo, decidimos obviar el sendero por el que transitamos y lanzarnos ladera arriba intentando acortar, en la medida de lo posible y buscando, siempre, los accesos más seguros, la distancia que nos restaba hasta alcanzar la cima.
Nuevamente, creemos que abandonar este sendero fue un acierto total ya que, en este último tramo, pese a que la pendiente fue algo más tediosa, la ruta adquirió un aire más atractivo, puesto que en algún paso, tuvimos que hacer uso de las manos para poder seguir progresando.
A posteriori y tras consultar varios mapas topográficos, pudimos comprobar que, la senda que abandonamos y que en principio pensábamos que se alejaba de nuestro objetivo, de haberla seguido también nos hubiera llevado hasta la cúspide, pero el camino, aunque algo más liviano, se habría alargado en exceso.
Ganada la cumbre y pese al fuerte viento que azotaba, el esfuerzo realizado se verá recompensado con creces ya que podremos observar infinidad de cimas entre las que podríamos destacar al Midi d'Ossau, Anayet, Bisaurín, Castillo de Acher, Chipeta, Anie, Mesa de Los Tres Reyes, Aspe, Collarada, etc.
Así que tras haber hollado, la tan ansiada cima y después de un más que merecido descanso, emprenderemos el camino de vuelta, surcando el impresionante cresterío del macizo de Arlet. El transito sobre la arista, sin llegar a ser complicado, tiene algún tramo, algo, expuesto por lo que deberemos avanzar, con cierta cautela, alternando las dos vertientes fronterizas, para asegurar nuestra integridad. Durante el transcurso de la marcha, ascenderemos al, no por muchos reconocido como monte, Pic du Lac d'Arlet, apéndice del visitado anteriormente y que debe su nombre al ibón de origen glaciar, que se asienta bajo su falda. Las vistas desde su cumbre son similares a las del anterior, por lo que sin perder demasiado tiempo, continuaremos avanzando por la cresta con rumbo al Col d'Arlet, pequeña escotadura que separa a los pics d'Arlet del majestuoso Pic d'Aillary, cima señera de la serranía.
Una vez lleguemos al collado, ya podremos vislumbrar la clásica senda de ascenso por la que se suele acometer esta ruta, por lo que comenzaremos a perder altura por el marcado sendero, el cuál nos encaminará hacía la cabecera del Barranco de Acué. En un momento dado de la marcha y sin querer retroceder hasta ese punto, decidimos abandonar el sendero y continuar descendiendo con la vista puesta en los sinuosos meandros de Aguas Tuertas. Este tramo, no conlleva ningún tipo de peligro porque la amplitud de la falda de la montaña y la ausencia de cortados permiten, en todo momento, una perfecta visualización del camino por el que transitamos.
De vuelta en la pradera de Aguas Tuertas y con la mente puesta, únicamente, en la refrescante jarra de cerveza que vamos a degustar en el bar del camping de la Selva de Oza, nos dirigiremos hacia el refugio que se ubica en lo alto de la pradera, sorteando los recodos que realiza el río Aragón Subordán, de la manera más directa posible.
Una vez alcanzado el refugio y para dar por finalizada esta interesante excursión, tan solo nos quedará por descender el rocoso sendero que ascendimos unas horas antes y que nos separará de la pista forestal que baja a los llanos de Guarrinza.
Ruta altamente recomendable que todo pirineísta que se precie debería tener en su haber, ya que tanto su gran valor histórico como los impresionantes parajes por la que discurre, son dignos de admiración.

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Shelter

Refugio

Door

Puerta

Bridge

Puente Los Chitanos

Summit

Pic d´Arlet - 2207 m

Summit

Pic du Lac d'Arlet - 2175 m

Parking

Parking

Lake

Lac d´Arlet

Archaeological site

Dolmen Mallo Blanco 3

Archaeological site

Dolmen Mallo Blanco 2

Archaeological site

Dolmen Mallo Blanco 1

Archaeological site

Dolmen El Salto

Archaeological site

Dolmen Achar de Aguas Tuertas

Mountain pass

Col d´Arlet

River

Aguas Tuertas

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