Moving time  3 hours 41 minutes

Time  8 hours 10 minutes

Coordinates 2081

Uploaded January 16, 2018

Recorded January 2018

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near Trevélez, Andalucía (España)

Ruta invernal con temperaturas extremas, en condiciones de hielo, viento y nieve polvo que hacen que la califique como difícil, aunque con otras circunstancias podría ser incluso fácil.
Distancia: Unos trece kilómetros.
Tiempo: Tardamos nueve horas, aunque normalmente se hace en seis.

Todo el mundo subía por la cresta sur del Mulhacén, venteada y llana pues la cara oeste ofrecía un mar de hielo quebradizo que podía hacer peligroso ese acceso, Bene y yo dudábamos por dónde hacerlo, la copiosa nevada iba a tapar el hielo pero la nieve polvo recién caída suponía un gran reto y esfuerzo si lo hacíamos por la cara oeste.
Las ganas de Bene de probar sus raquetas en la nieve polvo y la tendencia que tenemos siempre de buscar lo que más nos desafía nos hicieron decidirnos subir por la cara oeste y bajar por la sur, en verano las dos son un paseo sencillo, esa es la grandeza del invierno en hacer imprevisible el camino.
Nos levantamos y nos abrigamos bien, pues en el dormitorio del refugio no estaba precisamente muy calentito, David el guarda del Refugio, nos sirvió el desayuno a las ocho y media, no teníamos prisa, las previsiones eran de entre quince y veinte grados bajo cero en la cima al mediodía, y luego subirían las temperaturas poco a poco, así que metí en la mochila toda la ropa de abrigo que tenía y tres pares de guantes, por si se me volaba alguno haciendo fotos, que ya me había pasado.
Eran las nueve y veinte de la mañana, el frío apretaba bastante, el sol empezaba a asomarse en la puerta del refugio, un espeso manto blanco lo tapaba todo, Bene se colocó sus raquetas y yo mis crampones, decidí dejar mis raquetas en el coche pues recién salido de una lesión no quería forzar los aductores que tanto se me cargaban con ellas, prefería hundirme en la nieve polvo hasta donde llevaran mis fuerzas.
Bene se puso delante marcando huella, la nieve polvo no ofrece resistencia a nuestros pasos en llano, nos encaminamos por La Lastra hasta el barranco del arroyo Mulhacén que nos dejará en las inmediaciones del refugio de la Caldera, al adentrarnos en el barranco vemos lo que nos espera, el viento ha movido la nieve y hay zonas de grandes acúmulos donde te hundes y otras con hielo donde se la ha llevado.
En poco aprendemos de la experiencia, subiendo hay que buscar el hielo o la nieve dura azotada por el viento, pues hay zonas de acúmulo que te puede llegar a las rodillas.
Pasamos una primera pala de nieve por la izquierda, tratamos de hacerlo lo más cómodo posible, pero nos hundimos, tras un rellano viene otra pala de nieve, tenemos que afinar y acertar dónde atiza el viento y hay menos acúmulo, la marcha es lenta, pesada y cansina, Bene con raquetas se hunde lo mismo que yo sin ellas, es lo que tiene ser algo más chiquitín aunque con mochila rondo los cien kilos…
Otro rellano, tomamos resuello, he cometido un fallo, me traje la bolsa de hidratación, aquí se congela el agua en los tubos así que los he metido en la mochila y tendré que beber a morro de la bolsa…, por ahora funciona.
Poco a poco va cayendo el valle hundido en las nubes que no se atreven a subir a las alturas…, hace demasiado frío para ellas.
Es duro andar en la nieve polvo, en viento no es muy fuerte, no tengo frío, por ahora…, tenemos delante una pala de nieve, la tercera, esta vez he leído mejor que Bene y le adelanto sin querer por el centro del valle que está con menos acúmulo y se anda medio bien.
Ahora toca una medio llanura, larga y blanca de ilusiones y esfuerzo, te hundes y te hundes y te vuelve a tocar hundirte, pero todavía no es lo peor…
Al final de la llanura donde tendrían que estar las lagunas de la Caldereta, tomamos la decisión de abordar hacia el collado de la Mosca en la subida, a nuestra izquierda quedará el refugio de la Caldera, la marcha es muy dura, nos hundimos hasta casi las rodillas, Bene marcha delante y sin dudarlo se va por lo más directo y empinado…
Vamos muy despacio, el viento levanta nubes de nieve hacia el cielo azul que se pierden en el reflejo del sol, pálido y temeroso que parece no querer hacernos sentir su presencia…
Son la una de la tarde, nos ha parecido una eternidad, estamos en el collado, las nubes se quieren abrazar mansamente en las laderas en la letanía mientras la imagen del Veleta distante nos mira en nuestra inmensa soledad, ¡Bendita Soledad!
Bene saca sus crampones, nos queda la subida por la cara oeste, en verano un paseo de senderistas, ahora nos mira en desafío de altura y frialdad, ahora iré yo delante…
Tras un pequeño falso llano con algo de nieve acumulada decido hacer la subida en diagonal evitando la cresta donde azota con fuerza el viento, comienzo a andar con decisión, paso a paso voy dejando atrás a Bene.
De repente me doy cuenta de la trampa, el blanco no es nieve es hielo, hielo quebradizo e inestable, se me vino a la cabeza las fotos del Facebook de la lluvia engelante que hacía 15 días había cubierto el Mulhacén, se advertía de su peligro y no recomendaban subir salvo si eras muy experimentado…, empecé a recordar las noticias de los accidentes en el Mulhacén en estos días previos, no podía recordar cuantos fueron mortales…, pero cuatro o cinco al menos, tenía bajo mis crampones el famoso hielo mortal de la lluvia engelante y más abajo una caída de más de trescientos metros, el piolet apenas clavaba y si le daba con la punta se partía…, será mejor no caerse, mejor no pensar.
Me volví a hacerle una foto a Bene, no lo haría más, paso a paso con los pies bien separados para no trabarlos y concentrado en en cada apoyo que hacía, no podía tropezar…, la nieve polvo en este tramo había sido barrida por el viento y dejaba al descubierto la faz del hielo, como cientos de cuchillas con forma de puñal apuntando hacia arriba…, paso a paso, piso con cuidado, con seguridad, pensando en lo que hago,…no quiero salir en las crónicas de sucesos de los periodistas sensacionalistas…
Bene, no está pasándolo mejor que yo, se va retrasando más y más, luego me contaría que el crampón era nuevo y el derecho se le movía un poco, una buena dosis de emoción sobre los afilados hielos…
Trato de leer, busco ahora acúmulo de nieve que dejen el hielo lo más abajo posible, ahora decido meterme entre las rocas que afloran, es más seguro, lo que normalmente evitas con crampones…,así es la montaña, lo que hoy es malo mañana puede ser bueno o buenísimo…

Estamos en una zona más tumbada, aquí ya no hay tanto peligro, falta muy poco para la cima, espero a Bene, quiero que lleguemos juntos en este gran reto, ya pasamos el hielo picadora de carne…, aquí la nieve es dura y se clavan los crampones por fin…
Voy a hacerle una foto a Bene…,el móvil se me apaga, se ha congelado…, me pasó hace un año que estuvimos a casi veinte bajo cero en el puerto del Peón con los de Monfragüe…, por ahí andaremos.
Me pongo el móvil debajo de la polar contra la piel, quiero hacer un video desde arriba del Mulhacén, el blanco lo domina todo, blanco nieve y blanco nube, pálido cielo reflejado en hielo…
Maese Viento no sopla apenas, no noto frío, creo que es el calor de las emociones…, creo sentir el hielo hablar…, hablar de un mundo sin humanos, sin dolor, sin sentimientos, pulcro de frío y silencio, sepulcro de daños y mezquindades…
El móvil funciona, contengo la respiración, me pongo a grabar, debo darme prisa…, en poco se apagará y se perderá, quedando sólo lo impreso en mi retina, fugaz y falaz…

• Maese Viento, amigo mío. ¿por qué un mundo tal falso y dañino, por qué los humanos no evolucionamos a un estado superior de espíritu…, y nos agarramos una y otra vez a la miseria y a la codicia?
• Humano,…acaso has subido a buscar respuestas. No están aquí arriba, simple y necio humano…
• Maese, hoy estás gélido…
• Es invierno, qué pretendes si no…, los humanos tenéis lo que os merecéis, nada más…
Todo lo forjáis en hielo…, que se os clava y os hiere continuamente, os empeñáis en separaros y en distinguiros unos de otros, los poderosos os manejan a su antojo y os utilizan para tener más poder material, necios humanos, nunca aprenderéis…
Y todos sois hijos del polvo de estrellas y todos tenéis el mismo firmamento sobre vuestras cabezas…
¿Por qué seguís tan ciegos, y no veis más allá de lo material?,¿ Por qué la mayoría vive en la miseria y os dejáis regir por la codicia, la codicia de unos pocos…?
Escucha tu interior y hallarás tus respuestas, humano, puede que algún día llegue la primavera a vuestra raza, si no os destruye antes vuestro eterno invierno…

Otra vez se me congeló el móvil, me pongo a calentarlo de nuevo contra mi piel, el “ wikiloc” se va a volver loco con tanto congelamiento, empezamos a bajar, empiezo a notar el frío, parece que se me apaga la emoción…, no todavía no…
La nieve desaparece y aparece un desierto de hielo encrespado de rocas que se alza gélido sobre un mar de nubes algodonosas sobre el reflejo dorado del mediterráneo agazapado entre nuestros mejores y dulces sueños…
Nos quitamos los crampones, con tanta roca lo vamos a destrozar, durante las próximas horas nuestros pasos resbalarán sobre las nubes…
Empieza a azotar el viento, Maese está hoy enojado, en su furia ha descarnado de blanco el suelo toda la loma y solo ha dejado roca y hielo…, comienzo a saltar de roca en roca, resbalando a cada paso, buscando la nieve acumulada que tanto evité al subir, pasamos el hito del Mulhacén II, nos falta muchísimo todavía.
Una vez más hay que leer, esta vez el suelo, hay que elegir entre roca, nieve, hielo y no caer…, difícil situación. No hay mucha pendiente por suerte, pero no quita que en algún momento nos encontremos placas grandes de hielo que nos pueden meter en apuros fatales…
Mi cabeza ha perdido la noción del tiempo, no hemos comido nada con el frío y ahora lo noto en forma de pensamientos de hastío, ya me conozco y cuando empiezo a desesperarme es que necesito glucosa en el cerebro…, me tomo un par de barritas.
Bajamos y bajamos, esta vez sin fotos, pues el móvil se congela la hacerlas, Bene quiere seguir un track que nos lleva directos al refugio, pero lo hace por una pendiente de roca helada, y allí un resbalón sería el último, así que decidimos seguir por la loma más facilona hasta ver un atajo.
Tras pasar una zona de roca nos hundimos de nuevo en la nieve, salimos a una pista y tras seguirla un tiempo vemos unos hitos que parecen marcarnos la bajada al refugio saliendo de la pista.
Rocas y hielo, rocas y nos metemos en un valle, ahora nieve blanda, me hundo, hay un arroyo que amenaza con mojarme y todo, Bene se coloca las raquetas, un cartel…, uno coma seis kilómetros…, unos postes amarillos a seguir, mucha nieve, y muy blanda…, esto no se acaba nunca y nunca…
Vemos el refugio, el último esfuerzo, vemos a dos montañeros que llegan desde abajo al refugio, hoy no estaremos solos…, llegamos…, y en la entrada me encuentro a un montañero que se me queda mirando y me dice; “Anda…, pero si es el del vídeo de la nevada…, te vi en el Facebook,¿ venís del Mulhacén…?
Así conocí a Antonio y a Dani, montañeros de Cuenca que venían con ganas de comerse el mundo y yo en horas bajas.
Nada que no se arregle con una buena ducha caliente, sublime, y una cena maravillosa, servida por David el guarda con la compañía de nuestros nuevos amigos de Cuenca.
Luego más tarde llegó un montañero de noche, desafiando la oscuridad, era Jose de Murcia, que luego se uniría a nosotros en nuestra ruta del día siguiente, pero eso es otra historia…

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Salida del Refugio.

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Vista cara norte y última subida.

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Cima Mulhacén.

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Refugio

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