Time  9 hours 31 minutes

Coordinates 1895

Uploaded November 1, 2018

Recorded October 2018

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near El Portalet, Aragón (España)

El Pic du Midi d'Ossau, con sus 2.884 metros es la montaña más emblemática de los Pirineos Occidentales. Su nombre le viene al elevarse al Sur, al Mediodía, del valle de Ossau, siendo uno de las primeras montañas pirenaicas en ser ascendidas.

En realidad está montaña, es un antiguo estratovolcán, ya que su característico color negro, es la lava solidificada en el interior de la chimenea del viejo volcán ya desaparecido. Una vez erosionada, la montaña que componía el volcán, ha dejado a la vista el contenido de la chimenea, dándole una verticalidad que hace que incluso en invierno, la nieve no se acumule en sus aristas y paredes.

Desde la lejanía, son dos cimas las que habitualmente vemos, el Gram Pic y el Petit Pic, por lo que antiguamente a esta montaña se le conocía como “Los Gemelos”, aunque también recibe otros nombres como Pic du Midi de Pau o popularmente Jean Pierre. A las dos cimas principales, hay que sumarles otras tres puntas más secundarias, como son la Punta de Aragón, Punta de Francia y Punta Jean Santé, que con sus 2.573 metros es la de menor altitud.

De todas ellas, la más ascendida es el Gram Pic, que fue coronada por primera vez en el año 1787 por un pastor del valle del Aspe, que en la actualidad cuenta con varias vías de acceso de diferentes dificultades, siendo las menos habituales las de la cara Norte por la vía de l' Embarradère con pasos de escalada de III o la vía Clásica que por un itinerario de bloques y chimeneas permite acceder a la cresta, a la altura de la Punta de Francia.

Por la cara Sur se puede ascender por el contrafuerte Oriental, con pasos de escalada de hasta IV, por la brecha de Moundelhs con pasos de III, que es una alternativa a la vía clásica, por el Corredor de la Fourche, que con nieve es la vía clásica de invierno con un paso de IV- o por la vía Normal desde el coll de Suzón, compuesta por tres chimeneas con pasos de II-III, que es la elejida para la jornada de hoy, en la que me acompañará Rubén y Segis, aunque este último tan solo vendrá con nosotros hasta el coll de Suzón.

Largo tiempo el que llevaba esperando este momento, después de varios fin de semanas de mal tiempo, nos lo jugamos todo a una sola carta y según la previsiones meteorológicas, el tiempo para esta jornada nos es favorable, a pesar de que hasta ayer estuvo lloviendo.

Como suele ser habitual cuando nos vamos a la provincia de Huesca, quedamos a las 07:00 de la mañana en Villanueva de Gállego, para desde allí en un solo coche irnos hasta el Portalet, donde tras tomar un café cruzamos la frontera y descendemos el poco más de un kilómetro que tenemos hasta el aparcamiento de Anéou, donde dejamos el coche.

Aunque hace frío el cielo está despejado, las cimas del Peyreget y del Midi d'Ossau están limpias de nieve, por lo que dejo las botas en el maletero para calzarme las zapatillas de trail e ir más ligero, porque hoy nos espera una larga jornada.

Cuando las manetas del reloj marcas las 09:30, iniciamos la marcha, cruzamos la carretera del Portalet para descender por una trocha hasta enlazar con la pista que se dirige hacia varias cabañas de pastores, por la que caminamos pausadamente disfrutando de las vistas que tenemos hacia el circo d'Anéou, abandonándola en cuanto llegamos a la primera bifurcación perfectamente señalizada, donde cogemos el camino que va al refugio de Pombie, cruzando por un puente de hormigón el Gave de Brousset y casi de seguido por una pasarela metálica uno de sus brazos.

Una vez en la margen izquierda, continuamos dirección Norte por amplio camino de tierra, pasamos junto la cabaña de Senescau que se ubica en una extensa pradera en la que más tarde seguro vemos pastando a los caballos, vacas y sobre todo a la reina de la zona, la oveja Latxa o manech que es como se denomina en Francia, originaria del Pais Vasco, Navarra y la Cordillera Cantábrica, cuyo origen de la palabra “latxa” proviene del Euskera y significa “basta”, en referencia a la áspera lana de las ovejas de está raza, que hace que resistan mejor a la lluvia de esta zona, produciendo una leche con la que se elabora el queso brevis, que habitualmente se suele vender en el Centro Pastoril y en las diversas cabañas que se extienden a lo largo del valle.

Siguiendo el camino que nos ha de llevar hasta el col de Soum de Pombie, comenzamos poco a poco a ganar los casi 1.400 metros de desnivel positivo que nos espera en esta larga jornada, alcanzando a un grupo de franceses que han iniciado el recorrido unos minutos antes, que nos comentan que van a realizar la cresta que une las cimas del Pic de Saoubiste con el Pic de Pombie.

Mientras ellos se reagrupan, nosotros continuamos subiendo cómodamente ya por un amplio sendero, donde de vez en cuando echamos una mirada atrás para disfrutar de las vistas hacia el circo d'Anéou, al que se le suma otro de los antiguos volcanes de la zona, el pico Anayet, a cuyos ibones queremos subir con la familia antes de que el manto nivoso cubra el terreno.

Cuando sobrepasamos la cota 2.000 metros, el sendero se bifurca en dos, teniendo la posibilidad de seguir a nuestra izquierda o todo recto de forma más directa que es la que vamos a coger, pero observamos como una línea de piedras cierra el sendero invitándonos a seguir por el otro ramal, que tras una larga lazada nos devuelve a la unión de senderos, por el que continuamos el ascenso, comprobando como a medida que vamos ganando desnivel, la escarpada silueta del Midi d'Ossau se va agrandando, hasta poderla ver casi en su integridad al alcanzar el coll del Soum de Pombie, donde no podemos resistirnos hacernos una fotografía con uno de los reyes de los pirineos, al que hoy le brindamos pleitesía.

En tan solo una hora, la fresca mañana ha dado paso a un día muy agradable, donde el sol comienza a calentar, por lo que aprovechamos para quitarnos prendas de abrigo, para acto seguido iniciar el suave descenso que nos ha de llevar hasta nuestro siguiente objetivo, el refugio de Pombie, que ya vemos situado en la base del Midi d'Ossau y más lejos el collado de Souzón, que hace de divisoria entre las cimas del Midi d'Ossau y el Pic de Saoubiste.

A medida que vamos perdiendo desnivel, la pendiente se vuelve casi imperceptible, tras un recodo en el camino continuamos ya por terreno llano, hasta llegar al refugio de Pombie que en estás fechas se encuentra cerrado, por lo que no quedamos con la ganas de echar un trago en la fuente, ya que cierran el circuito para evitar que el agua se congele y revienten las tuberías, así que lo rodeamos para echar un vistazo al lago de Pombie que se encuentra al lado al refugio.

Pequeño pero recoleto rincón el que conforma este lac de Pombie, que recoge las aguas de un torrente que baja entubado en su parte final, siendo la última de las opciones para coger agua, ya que a partir de aquí ya no encontraremos.

Nosotros nos dedicamos a dar una vuelta entorno a él, hasta llegar a la parte final donde el sendero gira bruscamente hacia el Oeste encaminándose en fuerte ascenso hacia el col de Peyregret, que deberíamos seguir en caso de querer hacer la clásica circular al Pic de Peyregret pero que hoy no nos ocupa, por lo que subimos unos metros en dirección contraria hasta el refugio, para coger el sendero principal por el que nos adentramos en una extensa pedrera conocida en el país galo como la Gran Graillére du Pombie, por la que se puede acceder de forma directa pero bastante penosa hasta la espectacular grieta que forma el corredor Sur de la Fourche.

A pesar de que hay un sendero bastante definido que la atraviesa, el terreno es incómodo porque muchas de las piedras que pisamos se mueven, por lo cual vamos con cuidado para no acabar metiendo el pie entre ellas y evitar un esguince que nos fastidie el día, dejando pasar a un grupo de franceses que van con una pareja de perros que nos llaman la atención al ir sueltos, ya que en esta zona está prohibido.

Mientras ellos se alejan, nosotros seguimos caminando por medio de la pedrera, que paso a paso nos permite rodear la extensa lengua del antiguo glaciar, que finaliza varios centenares de metros más abajo de donde nos encontramos, disfrutando de las vistas hacia el Este, donde despuntan el pico Palas que subimos el año pasado desde la Sarra y el Balaitous, que será el objetivo principal para el año que viene, que de forma puntual se cubren parcialmente.

Tras algo más de un cuarto de hora, salimos de la Gran Graillère que da paso a un cómodo sendero por el que ligeramente vamos ganando desnivel hacia el col de Zouzón, en el que destaca el Pic Saoubisque, al que quiere subir Segis mientras nosotros hacemos lo propio con el Midi d'Ossau.

Justo cuando llegamos a las dos horas, alcanzamos el col de Souzón (cota 2.120 metros), en el que hacemos la primera pausa de la jornada, para comer algo, echar un trago y descansar, ya que nos apetece afrontar el tramo más técnico de la ascensión, lo más descansados posible tanto de cabeza como de piernas, aunque este tramo de aproximación a la base del Midi ha sido bastante sencillo.

Después, dejamos a Segis almorzando para reencontrarnos con el unas horas más tarde en este mismo punto o en el refugio libre, así que tras despedirnos, cogemos el sendero que dirección Oeste nos va acercando en suave ascenso a las murallas que conforman la cara Sur del Midi d'Ossau, que en sus últimos coletazos empiezan a serpentear por un terreno mixto de roca y tierra, por el que llegamos al inicio de la primera chimenea donde hay una placa.

La ubicación de la placa nos deja un poco desorientados, ya que donde se encuentra no se intuye chimenea alguna y tampoco observamos marca o hito que la indique, aunque tan solo puede ser una que está a la derecha o una segunda que se encuentra a la izquierda de la placa, que es la más factible, ya que recordamos que tiene pasos de II y unos 25 metros de largo, por lo que comenzamos a subir realizando sencillas trepadas en las que tan solo vamos apoyando las manos.

Una vez pasado este primer tramo, llegamos a la base de una larga fisura que nos suena de haberla visto en algunas reseñas que leí en su día, como no estamos seguros, por si tenemos que destreparla preferimos sacar la cuerda y asegurarnos, así que puestos arnés, casco y mosquetones nos dirigimos hacia el inicio de la fisura, trepando primero por un bloque alto donde las piernas no me da de sí para superarlo de frente, por lo que tengo que hacerlo utilizando la técnica de oposición, para acto seguido continuar subiendo por la fisura que finaliza a la altura de una placa de unos 4 metros bastante pulida, que vemos que estaba equipada antiguamente con dos clavijas pero que ahora la inferior se encuentra serrada, lo que nos confirma que estamos en la chimenea correcta, que pasamos metiendo un fisurero en una pequeña grieta, agarrándonos a él para coger la clavija superior y llegar al final de la primera chimenea, siendo esta placa el paso más comprometido.

Finalizada, recogemos la cuerda pero no nos quitamos el resto del material, para seguir por una terraza por la que caminamos sin dificultad hasta cruzar una canal que nos podría subir de forma más directa, pero que preferimos obviar, para trazar una larga diagonal marcada con hitos por la que cruzamos una zona de bloques, en los que tan solo vamos apoyando las manos y donde gracias a que un grupo la esta rapelando, podemos ver la segunda chimenea a cuya base llegamos en apenas unos minutos.

La chimenea, se encuentra justo a nuestra izquierda por la que está bajando una pareja sin cuerda, para subir vemos más cómodo tirarnos un poco a la derecha, que es por donde están rapelando un grupo de franceses, así que sin molestarlos, comenzamos a subir la larga chimenea de unos 30 metros de altura, que a pesar de ser vertical nos resulta más sencilla que la primera, ya que tiene buenas presas tanto para pies como manos, con pasos que no superan el II+, lo que nos permite progresar de forma rápida llegando a una terraza superior, en la que mientras Rubén recoge la cuerda, yo disfruto de las vistas que a medida que vamos ganando desnivel se van ampliando hacia otros valles colindantes.

Tras recoger el material, continuamos con una sencilla trepada que nos deja frente a un circo que rompe por el extremo izquierdo, por lo cual cogemos una cornisa que asiéndonos a las rocas nos va elevando poco a poco hasta un resalte equipado con dos viejas clavijas dobladas hacia abajo, que casi en vez de ayudar molestan, ya que las zapatillas resbalan, por lo que preferimos buscarnos la vida en la roca, superando este sencillo paso de I sin apenas complicaciones.

Ya en la parte superior del circo, seguimos por un terreno mixto de roca y tierra dirección Norte/Oeste, por una tímida trocha que nos acerca a una nueva muralla, realizada por el paso de los numerosos montañeros que habitualmente suben a la cima del Midi d'ossau y que hoy por suerte no encontramos, ya que quitando el grupo inicial de franceses, apenas nos hemos cruzado con media docena de montañeros.

Una vez a los pies de la muralla, echamos una mirada atrás para disfrutar de las vistas hacia la zona de los lacs d'Ayous, que veremos desde la cima si las nubes nos dejan, mientras la trocha realiza un giro a la izquierda, para prácticamente desaparecer entre la roca, trazando una nueva diagonal por la que vamos progresando a ratos caminando y otras apoyando las manos, tomando de referencia algunos hitos que aparecen de forma puntual, hasta llegar a la base de la tercera chimenea que vemos como un grupo la está rapelando.

A pesar de ser la más larga de las tres chimeneas (±40 metros), es la más sencilla con pasos que no superan el I, por lo que preferimos no sacar la cuerda, para comenzar a trepar por una sucesión de bloques, en los que incluso podemos descansar, mientras nos vamos alternando con la cordada francesa que van con guía y se les ve algo torpes rapelando.

Sin apenas dificultad, llegamos al final de la tercera chimenea, donde hacemos una pequeña pausa para echar un trago de agua, ya que el día es espectacular, con un cielo azul y despejado, que ni en los mejores sueños habríamos esperado después de tantos días de lluvia.

Después, destrepamos unos metros hasta alcanzar una canal por la que avanzamos, hasta tomar una cornisa bastante aérea en la que tenemos que asirnos a la roca, para llegar a la cruz de hierro del Portillón, donde nos encontramos con un grupo que va a rapelar una chimenea que nos comentan que es la tercera, que no está equipada y que les comentamos que no es esa, sino una que está a unos 100 metros más al Este, haciendo caso omiso a nuestras palabras … así que cada uno a lo suyo y nosotros a disfrutar de las vistas hacia el valle d'Ossau, que a medida que vamos subiendo se van ampliando.

Aunque la mayor dificultad la hemos dejado atrás, aún nos queda una buena tirada hasta la cima, así que sin apenas detenernos continuamos dirección Este por un sendero en el que aparecen pequeñas manchas de nieve que no nos impiden avanzar, alcanzando la base de la pedrera del Rein du Pombie, en el que los hitos comienzan a multiplicarse por todos los lados, eligiendo siempre los que nos conducen hacia el extremo Este de la pedrera, donde a medida que avanzamos las vistas se van abriendo, hasta disfrutar de una amplia panorámica de la sierra de la Partacua y la Peña Collarada.

Con todo el sol dándonos de pleno, Rubén se adelanta unos metros lo que yo aprovecho para sentarme en una roca y echar un trago de agua, que hace rato que lo necesito, ya que no hemos parado a comer en toda la ascensión, salvo en el col de Souzón.

Después, continuamos por un extremo de la pedrera hasta que esta finalizada en un cortado, donde ahora nos toca retroceder los metros que hemos hecho de más, trepando por una afilada cresta, hasta alcanzar el punto en el que converge con la vía de la cara Norte (Ad), donde vemos por primera vez la cima del Midi d'Ossau y echando una mirada atrás, el sendero que de forma directa atraviesa el Rein du Pombie, que utilizaremos para la bajada.

Ahora, acometemos el tramo final de la ascensión, subiendo un poco más por la pedrera, hasta alcanzar el collado que separa el Gran Pic de otra cima secundaria, que obviamos para continuar hacia la principal, realizando un sencillo destrepe con un buen patio hacia el valle en el que se ubican los lacs d'Ayous, hasta llegar a un pequeño collado donde iniciamos la trepada final a la cima, con buenas presas para las manos pero con algo de hielo, lo que nos obliga a subir con mucho cuidado, ya que el patio es de los que quitan el hipo.

Tras cinco horas de ascensión, coronamos los 2.884 metros de la cima principal del Midi, d'ossau, el Gram Pic, donde tenemos un día reluciente que vemos que dentro de un rato comenzará a cubrirse por las nubes, por lo que aprovechamos para realizar una larga parada disfrutando de una panorámica de 360º, mientras reponemos fuerzas, ya que todavía nos queda bajar hasta el Portalet.

Casi una hora más tarde, iniciamos el descenso destrepando el tramo final con cuidado, ya que le pega la sombra y el tacto con la roca congelada es bastante desagradable, alcanzando el collado donde realizamos una trepada que nos deja en la parte superior del Rein du Pombie, por el que descendemos disfrutando de las vistas hacia la zona del Portalet y la sierra de la Partacua.

Una vez en la unión de las vías de acceso a la cumbre, según lo acordado seguimos el sendero que de forma directa atraviesa la pedrera, realizando en ocasiones alguna lazada para que las rodillas no sufran, aunque la pendiente no es muy acuciada, bajando hasta la cruz de hierro del Portillon, a la que nos quedamos a escasos metros, para girar hacia el Este y evitar la cornisa de acceso a ella, alcanzando la canal pedregrosa por la que bajamos hasta llegar a la tercera chimenea, que podríamos bajar destrepándola ya que no ofrece muchas dificutades.

Ya que llevamos el material, sacamos la cuerda para montar el rápel en un anclaje natural, compuesto por una cinta lazada a un bloque, que se ve en buen estado y que rápidamente prepara Rubén, lanzando la cuerda de 60 metros en doble, que comprobamos como se engancha en algunas de las puntas de las rocas que sobresalen, viendo que seguramente no llegará hasta el final de la chimenea.

Como estamos solos, bajamos uno a uno la chimenea de forma integra para evitar lanzarnos las piedras sueltas que hay a lo largo de esta y comprobando como efectivamente no llega hasta el final, cosa que tampoco nos preocupa ya que tras recoger la cuerda, bajamos el resto caminando, apoyando en contadas ocasiones las manos.

Situados a los pies de la chimenea, cogemos el sendero que se va difuminando entre la roca saliendo del alcance de la muralla, donde seguimos ya por una trocha hasta alcanzar la parte superior del circo, que esta vez sí destrepamos utilizando las dos clavijas dobladas, que vienen mejor para bajar que para subir.

Siguiendo la cornisa, realizamos un pequeño destrepe por el cual llegamos a la parte superior de la segunda chimenea, que hemos visto a la subida que se podía destrepar por la parte derecha (bajando), pero que preferimos rapelar, así que nos ponemos a buscar la instalación de rápel que nos cuesta lo suyo encontrar, formada por un parabol y una argolla donde Rubén monta el rápel.

Igual que la anterior, rapelamos uno a uno por la parte exterior la chimenea, que es prácticamente vertical en esta zona, pero que a cambio ofrece una pared más lisa, ligeramente con panza en la parte final, que nos permite disfrutar al máximo del rápel, sin estar atento de ir tirando piedras abajo.

Tras recoger la cuerda, continuamos trazando una diagonal, disfrutando de las vistas donde las nubes todavía se resisten a cubrir la zona y observando como un grupo se encuentra rapelando la primera de las chimeneas, a la que llegamos tras caminar por una corta cornisa, donde nos encontramos con un segundo grupo de cinco de jóvenes (tres mujeres y dos hombres), que comienzan a subir a la cima del Midi d'Ossau para hacer vivac esta noche, que envidia!

Para no esperar mucho rato ya que estamos a la sombra, el grupo de franceses monta el rápel y nosotros hacemos lo mismo pero un poco más a la derecha, en una reunión equipada con clavos, donde rapelamos en doble de forma directa, evitando meter los pies en la grieta y utilizando sus paredes para hacer oposición con los pies, alcanzando sin apenas dificultad la parte baja de la chimenea donde definitivamente recogemos el material.

Finalizada la parte más comprometida, destrepamos un último resalte apoyando tan solo las manos, para alcanzar el sendero por el que descendemos hacia el col de Souzón, que a cada minuto que pasa se va cubriendo por la sombra que produce el Midi d'Ossau, que nos recuerda la leyenda de aquel pastor que corono por primera vez la cima de esta gran montaña, seguramente con pocos o ningún medio, que veía como cada mañana la sombra del Midi d'Ossau se proyectaba sobre su cabaña, de tal modo que la misma punta del pico se situaba junto a la puerta, invitándolo a subir a su cima, que valiente!

Nosotros nos contentamos con rememorar nuestra ascensión, llegando rápidamente al col de Souzón, donde Segis ya no esta e imaginamos, que con lo tarde que se nos ha hecho estará esperándonos en el refugio libre o se habrá vuelto al coche, para tomarse una cerveza en algún bar del Portalet.

Antes de marchar, echamos una mirada al pico Saobisque al que todavía le pega el sol, donde vemos a una pareja de sarrios encaramados en un saliente que observan nuestros movimientos.

Después, emprendemos el camino de regreso hacia el refugio de Pombie, observando como los últimos rayos de sol atraviesan tímidamente el paso entre el Peyregret y el Midi d'ossau, al que no podemos evitar mirar en varias ocasiones, viendo como al otro lado las nubes poco a poco se van apoderando del entorno, cubriendo parcialmente el cordal occidental que une el Pic de la Sagette con el Le Lurien, que todavía se deja ver, siendo otra de las míticas cumbre del valle de Ossau, que hace tiempo anda en la larga lista de pendientes.

En suave descenso, nos adentramos en la Gran Raillère que en sus primeros pasos solventamos sin mucha dificultad, pero en cuanto se pone cuesta arriba, comenzamos a notar el cansancio en la piernas. Una vez superado, alcanzamos el refugio du Pombie donde comprobamos que Segis no está, por lo cual suponemos que andará en el coche o de camino, ya que apenas hemos tenido cobertura en toda la ascensión.

Aprovechando una mesa de picnic que hay junto al refugio, echo un trago de agua y como unos frutos secos, que el cuerpo hace rato que ya me pide gasolina, mientras Rubén sopesa si coger agua del torrente, aunque para lo que nos queda prefiere no cargar con más peso.

Con energías renovadas, ascendemos ligeramente ya por amplio camino de tierra hacia el col del Soum du Pombie, al que llegamos en poco más de diez minutos, en el que por última vez echamos una mirada atrás para disfrutar de la espectacular panorámica que tenemos en este punto del Midi d'Ossau, el col de Souzón y el Pic de Saoubisque, donde antes de partir comprobamos si tenemos cobertura para llamar a Segis, que nos comenta que está de regreso en la zona de pastos.

Rápidamente, nos ponemos las mochilas para comenzar a perder los poco más de 400 metros de desnivel que nos quedan hasta el aparcamiento d'Aneu, donde elegimos siempre el ramal del sendero que va más directo, que comienza a trazar largas lazadas, alcanzando la pradera en la que están pastando un grupo de caballos, observando como las nubes cubren casi en su totalidad todo el entorno, salvo en la zona del Portalet, llegando después de algo más de 9 horas al Gave de Brousset, que cruzamos para enlazar con la pista por la que alcanzamos defin

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Risk

1ª Chimenea

Risk

2ª Chimenea

Risk

3ª Chimenea

Mountain pass

Col de Soum de Pombie

Mountain pass

Col de Suzon

Lake

Lac du Pombie

Summit

Midi D´Ossau

Parking

Parking Aneu

Sacred architecture

Portillon Du Midi (Cruz)

Refuge

Refuge de Pombie

Waypoint

Rein de Pombie

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