Time  6 hours 22 minutes

Coordinates 943

Uploaded March 13, 2014

Recorded March 2014

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near L'Alcúdia, Valencia (España)

Este domingo tuve el placer de compartir con Pedro, Óscar y Migue una ruta por la Ribera Alta, pedaleando por las poblaciones de L’Alcúdia, Tous y Guadassuar.

La ruta empezó en la estación del metro de San Isidro, donde cogimos pasadas las nueve el metro que nos dejaría en L’Alcúdia. La situación era desconcertante porque en dicho pueblo se celebraba una especie de congreso regional del bolillo, así que la edad media de las viajeras del tren era de ochenta y cinco años, lustro arriba, lustro abajo, y sus conversaciones sólo podían calificarse como de «auténticas».

En la estación de Picassent se subió Migue a nuestro tren, así que ya estábamos todos. En tres cuartos de hora finalmente llegaríamos a L’Alcúdia y daría comienzo a la aventura.

Nuestra primera meta era llegar al pueblo de Tous para almorzar en su plaza. Tous es un pueblo sin mucho encanto ya que es de nueva planta, dado que el viejo Tous descansa en el fondo del pantano desde 1970. Sin embargo, debería ser considerado «obra de arte» en comparación con otras aberraciones prefabricadas como el pueblo de Beneixida. Tras callejear por calles con nombres tan evocadores como Avenida de José Antonio, Calle de Calvo Sotelo, Calle General Moscardó, Calle General Mola y demás protohombres de la gloriosa cruzada de liberación nos pusimos a almorzar a lo grande. En la alforja mágica había leche, Colacao, Nescafé, galletas, sandwichs, galletitas dulces, naranjas y todo lo que a uno le puede apetecer en una ruta. Al rato salimos a afrontar la larga cuesta hasta el embalse, no sin antes maldecir mi mala suerte de no haber encontrado en el pueblo una plaza del Caudillo, una calle Queipo de Llano o una Gran Vía Juan Yagüe, alias Carnicero de Badajoz. Las cosas, o se hacen bien y se terminan o no se hacen.

La subida por la carretera del pantano hay que tomarla con calma. Pese a no ser demasiado empinada y estar asfaltada es muy larga y además se hace larga —que no es lo mismo—. Al poco de pasar un desvío que baja hasta el pantano, pintado en el suelo encontraremos indicaciones a una senda BTT. No hay que fiarse. Es un camino estrecho, muy pedregoso y muy, muy complicado. Es calamitoso hacerlo andando, y si se ha de atravesar con las alforjas cargadas se convierte en un infierno de rebotes y de golpes de pedal en los gemelos. Si se plantea la ruta como una marcha de paseo, lo ideal es ignorar la indicación y continuar recto, no como lo que se puede ver en el track.

Tras llegar al fondo del valle se comienza a subir por una pista, ésta vez ya en condiciones aceptables, y finalmente por asfalto. La subida tiene momentos de pendientes exageradas, pero no hay mal que por bien no venga, esa misma pendiente en un rato se bajará.

Como se ve en el track, hay que desviarse a la izquierda para llegar a una senda que nos llevará a la cueva del Tortero. El camino no es una delicia, pero éste al menos es ciclable en casi su totalidad. La cueva se puede explorar… Si no te da miedo. A mí, el hecho de pensar en resbalarme con las calas puestas mientras trepo por piedra caliza en un agujero del cual solo se puede salir retorciendo la columna en posturas bastante forzadas me da pánico. Pasé totalmente de entrar, pero hay que reconocer que las fotos que se hicieron dentro son muy chulas. Al salir de la cueva, los intrépidos herederos de Indiana Jones dijeron que tenían un calor tremendo. Pensé que dentro de una cueva lo que haría sería frío, pero se ve que no, lo único que noté al asomarme al agujero fue un olor a pis de gato tremendo. Con un hambre de la leche y apoyados en los bloques de hormigón que había en la entrada a la cueva nos pusimos a comer. El banquete seguía con potaje de garbanzos, ensalada de pasta, galletas untadas con Nocilla… Cosas muy prácticas de llevar y ligeritas para continuar pedaleando. Sí, porque sin siesta, descansar ni nada que se le parezca nos pusimos a subir la senda hasta llegar al camino. Con la comida que prácticamente no había empezado la digestión.

Afortunadamente a partir de aquí es todo cuesta abajo. Tras una foto en el vértice geodésico comenzó una carrera en la pista asfaltada en la que hay que frenar hasta prácticamente detenerse en cada curva. Las curvas son cerradísimas y las pintadas en el asfalto donde se advierte del gran peligro metros antes de llegar me hacen pensar que algún ciclista habrá practicado vuelo sin motor ladera abajo. En ocasiones daba vértigo al ver como te acercabas al quiebro de la carretera y la curva era tan cerrada que no parecía continuar.

Tras este tramo de bajadas continuas llegan un par de subidas y de pronto, la diversión. Cerca de dos kilómetros de una senda muy estrecha y con un firme perfectamente ciclable que nos lleva entre arbustos que nos sobrepasan la cabeza hasta el canal Xúquer-Túria. A partir de ahí, sólo queda tomar los típicos caminos de huerta entre bancales de naranjos (¿Es la hora de la merienda?) para llegar a L’Alcúdia y tomar el tren que nos dejará de nuevo en Valencia entre conversaciones de bolilleras de lo más interesante.

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Waypoint

Punto geodésico

Risk

Inicio de la senda prácticamente impracticable

Cave

Cueva del Toretero

Intersection

Desvío a la presa de Tous

Provisioning

Almuerzo en Tous

Waypoint

Fin de la senda

Waypoint

Inicio de senda muy divertida hasta el canal

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    You can or this trail