Coordinates 2595

Uploaded October 12, 2018

Recorded October 2018

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near Tablada, Andalucía (España)

Algunas consideraciones antes de entrar en materia:

Primero: esta ruta como tal no existe, en anteriores recorridos realizados pude comprobar la existencia de numerosos molinos a lo largo del rio Guadaíra, en unos casos rehabilitados, en otros abandonados y en otros tan sólo ruinas. Tras haber buscado información tras unas posibles rutas para la visita de estas estructuras básicamente las rutas estaban limitadas a recorridos cortos, sobre la misma zona geográfica, Alcalá de Guadaíra y su río, y haciendo referencia a los mismos molinos.

Segundo: después de haber investigado profundamente sobre los molinos del Guadaíra decidí crear esta ruta cuyo trazado se extiende entre los términos municipales de Sevilla y Alcalá de Guadaíra, concretamente entre la antigua desembocadura del Guadaíra sobre el río Guadalquivir y el punto donde desemboca el Arroyo Guadairilla en el río Guadaíra.

Tercero: Aunque vivimos en el siglo XXI, y por muy avanzada que se encuentre la tecnología, las señales GPS de los satélites se ven interrumpidas por árboles, edificios altos, condiciones meteorológicas, etc., por lo que esta ruta, aunque la he realizado físicamente, debido a los errores del GPS la he tenido que subir manualmente.

Cuarto: los molinos que se citan en esta ruta se pueden ver, independientemente del estado en que se encuentren, aunque falta un número indeterminado de los mismos que han desaparecido, como el molino del Rodete ubicado, parece ser, a los pies del puente de Carlos III, o el molino de la Torrecilla que presumiblemente se encontraba donde está ubicado el puente de La Vega, a los pies del Descansadero de Trujillo en Alcalá de Guadaíra.

Quinto: Tras haber encontrado numerosa información en multitud de sitios, en su mayoría sobre los mismos molinos omitiendo tantos otros, los datos ofrecidos en esta ruta es una recopilación de todos ellos, y basado principalmente en la información obtenida de:

"Memorias Históricas de la Villa de Alcalá de Guadaíra"

"Los Molinos en Alcalá de Guadaíra"

"Análisis histórico y recreación con CATIA V5 del Molino de la Mina de Alcalá de Guadaíra"

"El Puente de la Pólvora y las Ventas del Río"

Descripción de la ruta.

Esta ruta de fácil realización y dividida en tres tramos comienza en el antiguo lugar donde desembocaba el río Guadaíra con el río Guadalquivir y que hoy en día es un parque, el Parque del Antiguo Cauce del Guadaíra. Este río nace en la Sierra de Pozo Amargo, provincia de Cádiz con una longitud total hasta su desembocadura con el Guadalquivir de 127 Km, aunque otras fuentes lo cifran en 110 Km., y un desnivel de 360 m. incluida la parte canalizada que afecta a 22 Km. aproximadamente, toda su cuenca está dentro de los límites de la provincia de Sevilla, y comprende los términos municipales de Morón de la Frontera, Arahal, Paradas, Alcalá de Guadaíra, Dos Hermanas, Coria del Río y Puebla del Río.

El primer tramo de la ruta termina en el Molino de San Juan de los Teatinos, a partir del cual y hasta el Sifón del Guadaíra es un segundo tramo a modo de enlace, hasta llegar al río Guadaíra propiamente dicho, a partir de este punto comienza el tercer tramo de la ruta y es donde empezamos a encontrarnos con el grueso de los molinos del Guadaíra.

Cabe destacar que en el caso del primer tramo de la ruta, aunque solamente nos encontramos tres molinos hubo una época en que existían algunos más pero que han desaparecido completamente, incluidos sus restos y su posible ubicación dada la falta de información a través de la cartografía que existía en aquella época y al proceso urbanístico de la zona.

Existen una serie de elementos visibles íntimamente relacionados con los molinos ya sea en el propio Guadaíra como en sus fuentes o arroyos. El primer elemento visible es la azuda siendo esta una estructura en forma de muro que retiene el agua para conducirla a continuación con más fuerza hacia la maquinaria del molino. Esta agua también se puede canalizar por medio de una atarjea, normalmente procedente de un arroyo o manantial cercano.

Otro elemento son las presas, las cuales son estructuras fabricadas principalmente en piedra o ladrillo que se encuentran en una posición perpendicular al cauce del río cuya misión es acumular una cantidad de agua para después canalizarla hacia las aberturas del molino.

A partir de la conquista castellana del año 1.247 y principalmente durante la Baja Edad Media y la Edad Moderna los molinos del Guadaíra estarían basados en tres tipos:

Molinos hidráulicos de ribera o rodezno (azuda o presa).

Estos edificios estaban construidos normalmente en ladrillos y que solían tener una torre almenada para una posible utilización defensiva y con una nave complementaria cubierta por una bóveda de cañón. Su parte inferior lo forma un habitáculo cuadrangular de gran tamaño cerrado por una cúpula o cubierta a dos aguas.

Molinos del Rincón, Aceña, Benarosa, San Juan, Algarrobo, Arrabal, Realaje, Pelay Correa, Cerrajas, Caja, San Juan de los Teatinos, Torre Blanca.

Molinos hidráulicos de cubo (cao o acequia).

La conducción del agua hacia el molino se realiza partiendo de un manantial o arroyo cercano utilizando un canal, acequia o atarjea hasta llegar a un cubo. Dependiendo de la altura a la que se encuentre el cubo se imprimirá la fuerza necesaria para mover el rodezno ya que el agua cae de forma vertical a las palas del rodezno que se encuentran inclinadas para convertirlo en un movimiento horizontal.

Molinos de Granadillo, Hornillo, Oromana, Vadalejos, Vadalejos II, Rabo de Zorra, Las Eras, La Tapada.

Molinos de sangre o atahonas.

Se remontan a la Edad Antigua y cuya molienda se realizaba gracias al esfuerzo de hombres, como ocurría en Roma, o de bestias como mulos o jumentos los cuales han llegado hasta hace pocas décadas. Se solían utilizar en panaderías o casas hornos.

Aunque existen otros tipos de molinos como son los de viento, gandolfo o de marea, ninguno de ellos han existido en el Guadaíra a su paso por Alcalá o Sevilla.

Según la información encontrada, a principios del siglo XVIII existían unos 150 molinos de sangre en la localidad de Alcalá. Entre los siglos XV y XVI se llegaron a citar 40 molinos. En el siglo XIX, el Padre Flores hablaba de 36 molinos de cubo, sin contar los de río y los de sangre.

Por último indicar algunos de los molinos desaparecidos como son:

Aguas abajo del molino de San Juan de los Teatinos, (Parque Antiguo Cauce del Guadaíra).

- Molino del Arzobispo situado junto a la torre de la Pólvora, puente y molino posiblemente por dedicarse tras su desamortización a la fabricación de explosivos.

- Molino de la Seña, conocido como Aceña de Doña Urraca junto al cortijo del Batán lo que da pie a pensar que este molino harinero llegó a tener un canal dedicado a batanar pieles o tejidos, o que antes de dejar de funcionar éste fue el último uso que tuvo.

De los tres molinos situados en un canal artificial de derivación en un “asa” del Guadaíra situado entre el molino de San Juan de los Teatinos y el molino del Arzobispo.

- Molino de Menjoar conocido también como Mejora o Zapote en alusión al árbol de igual nombre originario de las Indias y traído por Colón.

En aguas de la localidad de Alcalá.

- Molino del Rodete ubicado a los pies del Puente Romano también llamado Carlos III.

- Molino de la Torrecilla situado, según mencionan los más antiguos tras ver algunas ruinas del mismo en la margen izquierda del río Guadaíra a la altura del Puente de la Vega, a los pies del Descansadero de Trujillo.

Salvo error u omisión, esta ha sido la información que he podido encontrar desde distintas fuentes y que muestro de forma resumida.

El vídeo que incorporo a esta información es una simulación del funcionamiento de un molino de rodezno así como los elementos principales que lo compone, en ningún caso es un molino real que pertenezca a los citados en esta ruta.
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Molino de Torre Blanca

Situada en el parque del antiguo cauce del Guadaíra se encuentra este resto de la historia de Sevilla que durante siglos ha permanecido en dicho lugar. Esta no es la torre blanca que dio nombre a la barriada denominada Torreblanca de los Caños que se encontraba ubicada junto a los Caños de Carmona en el término municipal de Sevilla, barriada que posteriormente se dividió en otras tres. También conocida como la Torre de Tabladilla, el molino de la Torre Blanca, llamada así por el recubrimiento de cal que tenía, se remonta sus orígenes al sistema defensivo de Isbiliya, periodo islámico, al ser una torre almenara su función era la de dar aviso en caso de ataque o de asedio del flanco sur de la ciudad teniendo como frontera natural el río Guadaíra. Tras la conquista cristiana de la ciudad se reutilizó esta torre como molino de harina gracias a su cercanía a un meandro del río Guadaíra, lo que hizo que se crearan construcciones aledañas a esta torre que, con el paso de los siglos, han desaparecido por completo. Su fabricación es de ladrillo y tapial, aún se aprecian elementos de su empleo defensivo como son los restos de los matacanes de tradición islámica que protegían sus vanos superiores con arcos de herradura, la faja de ladrillo que recorre en su perímetro a distintas alturas se acerca al modelo empleado en las torres de la muralla de la Macarena.
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Molino de Aljudea

Sus dimensiones no son tan grandes como el molino más cercano a él, el molino de San Juan de los Teatinos, aun así se encontraba en un canal artificial construido en paralelo al río Guadaíra para dar agua a este molino y a los siguientes, el molino de Torre Blanca y el molino de Zapote. Con la llegada de los árabes río Guadaíra se llenó de aceñas que fueron repartidas tras la toma de Sevilla llegándose a contabilizar hasta 33 molinos. Según los documentos existentes, a este molino se le conocía como el del Judío Almofadet, ya que éste tendría varias posesiones por la zona, las cuales donó el Concejo a Jufre de Loaisa. Manteniéndose años más tarde, entre 1.593 y 1.661, un pleito entre el Colegio de San Hermenegildo y el marquesado de Valencina por la titularidad de algunos de estos últimos molinos situados ya en el término hispalense. Posteriormente perteneció a Juan de Roelas. Posteriormente, en las primeras décadas del siglo XVIII, pasó a manos de las religiosas del desaparecido Convento de Santa María de Pasión, situado en la céntrica calle sierpes. Se tiene constancia a través de una carta de José de Jerónimo destinada a Juan Gregorio Murriain, con fecha 19 de agosto de 1.767 que este molino tuvo instalada algún tipo de maquinaria que quizá sirviera de apoyo al Molino de San Juan de los Teatinos por lo que estos molinos estuvieron relacionados con la Fábrica de Artillería de Sevilla al menos hasta finales del siglo XVIII. Fue sufriendo diferentes reformas y ampliaciones hasta llegar a su final abandono en la segunda mitad del siglo XX quedando olvidado y sepultado.
Ruins

Molino de San Juan de los Teatinos

Situado en el Parque Riberas del Guadaíra, entre la SE-30 y la línea del Metro con destino a la Universidad Pablo de Olavide. Según los restos de este lugar hablan de sus múltiples usos que ha tenido a lo largo de los siglos. Su nombre lo recibe de los Teatinos, una orden religiosa de San Cayetano, cuyo objetivo era asistir en sus últimos momentos a los ajusticiados, procurándoles una muerte digna. El dato más antiguo que se refiere a él es como molino de Tizón, ya que formaba parte de las propiedades de María Alfonso Tisón, viuda de Ferrand Pérez Portocarreño, que lo heredó a mediados del siglo XIV y funcionaría como molino hidráulico con azud. En el siglo XVIII pertenecía a los jesuitas siendo utilizado como residencia campestre. En 1.767 pasó a manos de la Corona española tras ser expulsada la orden jesuita de España. Se realizaron una serie de reformas que lo llevaron a un uso industrial, primero como fábrica de pólvora y después como lugar para barrenar cañones por medio de la fuerza hidráulica, una técnica que implantó el conde de Aranda en Sevilla pero con poco éxito, dando lugar al abandono del edificio a finales del siglo XVIII. En el siglo XIX se recuperó el edificio para acoger una fábrica de pólvora que tras una explosión lo llevó a su ruina. Para reconstruirlo llegaron nuevas obras, dotándolo de una decoración neogótica que aún se observa en los muros del edificio principal: ventanas ojivales, arcos ciegos, columnillas adosadas a los muros y rematadas con capiteles palmiformes de tradición egipcia. En el siglo XX un nuevo propietario lo destina a aserradero de mármoles, actividad que al cesar, es destinado a una residencia particular hasta que es definitivamente abandonado.
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Molino de Cerrajas

Este molino fortificado se encuentra a unos 4,5 kilómetros al noreste de la localidad de Alcalá de Guadaíra. En las márgenes del río Guadaíra. En la época medieval se creó una aldea con el mismo nombre de Cerrajas en sus aledaños de la que no quedan vestigios visibles. Así aparece en el repartimiento de Sevilla hecho por Fernando III, y donde vuelve a aparecer en el Diezmo Eclesiástico de 1.408 a 1.503. El conjunto está formado por dos edificaciones adosadas a una torre defensiva, además de las canalizaciones subterráneas, azuda y camino de acceso. La torre defensiva es de planta rectangular, y se organiza en tres pisos y terraza superior, que se encontraba coronada por un antepecho terminado en merlones piramidales. El cuerpo adosado al lado occidental de la torre es de planta rectangular y tiene dos pisos de altura. Por él se accede al interior del edificio. El cuerpo adosado al frente oriental de la torre es de planta rectangular, alargado, y corresponde a la nave de trabajo. El molino tiene dos entradas de agua en el sótano del rodezno. La sala de la piedra conserva su bóveda de cañón, que se traslada con idéntico perfil en la cubierta. Pero el molino también tenía un elemento defensivo de primer orden. Su torre debió de servir como refugio a la población de la aldea en caso de ataques en la convulsa frontera entre musulmanes y cristianos en los siglos XII y XIII. La Carta Puebla de Alcalá de Guadaíra, fechada en 1.280, dice que la aldea de Cerrajas sufría despoblamiento desde hacía cuarenta años, es decir, desde la conquista cristiana del Castillo de Alcalá de Guadaíra. Pero el molino siguió trabajando y su torre fue vigía para la protección del Castillo en un punto intermedio entre Sevilla y Alcalá de Guadaíra. Según Luis Francisco Flores, de la Universidad Pablo de Olavide, esta función la compartiría con otros tres molinos con torres almenadas situados en el curso del Guadaíra: Realaje, Aceñas y Algarrobo. De esta forma, el molino fue primero defensa de los árabes frente a los cristianos que realizaron incursiones por la zona desde 1.189. Y luego al contrario, tras la conquista de la fortaleza alcalareña en 1.246, frente a invasiones como las de los benimerines de los años 1.275 y 1.277.
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Molino de Pelay Correa

Tomó su nombre del Gran Maestre de la Orden de Santiago Pelay Pérez Correa a quien fue concedido por Fernando III tras la conquista de Alcalá en 1.246. En uno de los dinteles se conserva una cruz de Santiago, símbolo de pertenencia de este molino a la orden de caballería del mismo nombre. Hoy en día, se piensa que los restos de Santiago Pelay Pérez Correa descansan en el monasterio de Tentudía, en Badajoz. Este sistema lo conforman dos molinos que comparten el mismo azud. Solo se conservan las ruinas de los molinos y el azud. Se localiza a 2.2 km aguas abajo del núcleo de Alcalá de Guadaíra y unos 1.300 m de la barriada de La Liebre en el cordel de Pelay Correa. El molino del margen izquierdo es de origen árabe y tenía dos piedras y el de la derecha es más moderno y contaba con cuatro. Como datos técnicos hay que resaltar que en el inventario del servicio hidrológico del Guadalquivir de 1.983, el molino nuevo estaba totalmente desmontado. El otro molino tenía una potencia total de 24 hp, la altura del salto era de 1.76 m y el volumen de litros utilizados era de 3.410 litros por segundo. Asimismo en este inventario constaba como propietario Manuel Ordóñez González con domicilio en Alcalá de Guadaíra. Por este año de 1.934 no estaba inscrito en el registro de aguas públicas de Sevilla. Fue el último molino que resistió moliendo (hasta principio de los años setenta), en la actualidad sólo quedan sus ruinas.
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Molino de Realaje

También conocido como Molino de Pie Alegre recibe su denominación del nombre árabe “Rial Haja”, con un posible origen almohade siendo una construcción que tiene su origen en la Edad Media, siglos después perteneció al Marqués de Alcañices. A principios del siglo XX pasó a manos de los herederos de Don José Galeazo, cuando su actividad cesó el Ayuntamiento cedió su uso a pintores paisajistas. Está situado en la margen derecha del río, en uno de los meandros y a unos seiscientos metros del núcleo urbano aguas abajo. Un camino lo comunica a pocos metros con la antigua carretera de Sevilla a Alcalá. El azud del molino cruza el propio meandro del río, con lo que aprovecha un mayor caudal de agua. El robusto volumen de la torre aloja en su sótano la bóveda de los rodeznos o ruedas hidráulicas, donde existen tres tomas de agua, quedando la sala de piedras en la planta baja. Aquí su bóveda de cañón cuenta con gran altura, y sostiene parte de la azotea de la torre, cuyo núcleo central consta de una sola cámara de planta cuadrada cubierta por una cúpula. Por su parte, la azotea está rematada por almenas con remates piramidales. Junto a estos espacios se encuentran, por un lado, en la fachada de entrada, un atrio delimitado por una tapia y, por el lado contrario, la casa del molinero, con aliviadero de aguas en el sótano y una sala en la planta baja. El edificio conserva todas las dependencias industriales: sótano, sala de molienda con tres piedras y almacén superior.
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Molino de Vadalejos Bajo

Aunque hoy en día existe un solo molino la realidad es que eran dos molinos los cuales eran suministros de agua a través de los manantiales de Fuensanta y La Judía cuya corriente se llevaba por la cota más alta posible hasta la atarjea del primero de los dos molinos con el propósito de que sus cubos lograran la máxima altura posible. Los dos molinos de Vadalejos y la huerta fueron propiedad de los beneficiados de la iglesia de San Juan de la Palma de Sevilla ya que en el siglo XIII y bajo el reinado de Alfonso X todos los molinos de Alcalá de Guadaíra pasaron a manos de nobles o eclesiásticos. En la segunda mitad del siglo XIX pasan a ser propiedad de gente adinerada de Alcalá siendo los molineros naturales de esta localidad, mientras que los molinos de Gandul estaban relacionados con molineros de Mairena y los de Marchenilla con molineros de Mairena y el Viso.
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Molino de Vadalejos Alto

De los dos molinos de Vadalejos de este sólo quedan sus ruinas siendo su suministro de agua a través del manantial de Fuensanta. Los dos molinos de Vadalejos y la huerta fueron propiedad de los beneficiados de la iglesia de San Juan de la Palma de Sevilla ya que en el siglo XIII y bajo el reinado de Alfonso X todos los molinos de Alcalá de Guadaíra pasaron a manos de nobles o eclesiásticos. En la segunda mitad del siglo XIX pasan a ser propiedad de gente adinerada de Alcalá siendo los molineros naturales de esta localidad, mientras que los molinos de Gandul estaban relacionados con molineros de Mairena y los de Marchenilla con molineros de Mairena y el Viso.
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Molino del Arrabal

Los restos del molino del Arrabal se localizan en la ladera suroeste del Cerro del Castillo de Alcalá, inserto en la traza de la muralla del arrabal de San Miguel. Una de las puertas de la muralla daba a una travesía del río a través de una barca, tomando el nombre de puerta de la Barqueta. Este nombre se ha perdido en Alcalá; al contrario que en Sevilla y otras poblaciones. Dicha fortaleza protegía el arrabal rodeando toda su extensión, y enlazando con la zona superior del Castillo y la villa. Por esta razón perteneció al concejo de la ciudad de Sevilla, que era el dueño de todo el recinto amurallado. Actualmente se conservan varios tramos del recinto bajo de San Miguel, y parte del edificio del molino: sótano y sala de molienda, aliviadero de agua y dependencias anexas. El origen del molino es medieval, posiblemente entre los siglos XIV-XV, cuando se produce también el amurallamiento del arrabal. El molino surtía de harina a los habitantes de San Miguel y Santa María, que diariamente bajaban por suministros. Tras la Reconquista, pasó a ser bien propio de Sevilla, siendo los bienes que se obtenían de agua, trigo y harina, destinados a la función del Corpus de Sevilla. A finales del siglo XV llegó a darse la situación en la que el ejército del Duque de Medina Sidonia estaba en la orilla izquierda del río y el del marqués de Cádiz, en la de la derecha, dispuestos para entrar en una batalla que no llegó a tener lugar por las labores de mediación que ejerció el Señor de Marchenilla. Estando dentro de la muralla se podía contactar a través de este molino con el río, algo importante porque era posible el abastecimiento de agua e incluso moler teniendo al enemigo enfrente. En el contrato de 1.510, la Ciudad de Sevilla, lo tenía arrendado a Blas García de Sosa, el cual estaba obligado a mantenerlo. Asimismo en un documento de 1.649, aparece que el molino está cerrado y parado por la muerte del molinero (Antonio González) y su ayudante (Ortiz de Aguilar) como consecuencia de la peste. Subastado en 1.841 por 275.000 reales, fue adquirido por José Rodríguez. La familia molinera de apellido Comesaña fue la última que vivió y molió en el Molino del Arrabal. Hay testimonios de que a finales de los años veinte todavía se molía en este molino. Al ser abandonado por los molineros, por encontrarse en un lugar muy apartado, se convirtió en refugio de malhechores, y por eso fue mandado demoler por orden de la alcaldía. A principios de la década de los 60, la población de Alcalá vertía sus aguas negras al río; y precisamente venían a confluir al azud de este molino, donde se acumulaban y originaban gran pestilencia. La solución de la época fue dinamitar el azud y dejar que las aguas corrieran eliminando el tapón, arruinando asimismo el edificio del molino y la casa del molinero, ambos ya abandonados a mediados de siglo.
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Molino de la Tapada

Es un molino del tipo manantial o arroyo que se encuentra en el margen izquierdo del río Guadaíra cercano al puente de Carlos III. El agua que se utilizaba para mover su mecanismo procedía de la llamada Fuente del Piojo situada debajo del cerro conocido como “El Calvario”. Las primeras noticias de este molino datan del siglo XVI siendo propiedad de Don Fernando Afán de Rivera, duque de Alcalá. Se sabe que junto con otras propiedades de la familia pasaría a formar parte de la dotación hecha en 1.649 del Convento de San Juan de Dios, fundación alcalareña de los Afán de Ribera. A partir de este momento, la propiedad del molino se mantendría en el seno de la congregación alcalareña hasta el primer tercio del siglo XIX, en que las alteraciones políticas terminarían por suponer la pérdida de esta propiedad, en paralelo a la definitiva ruina del molino. El molino se compone de dos plantas y una azotea transitable. En la planta inferior se situaban las piedras de molienda y en la planta superior se utilizaría como almacén y ocasionalmente como vivienda del molinero. La zona exterior orientada al río se hallaba protegida con un murete que aislaba parcialmente la entrada en época de crecida.
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Molino de Las Eras

El molino de Las Eras se sitúa en el actual parque de San Francisco, en la orilla derecha del río Guadaíra, prácticamente enfrentado al Molino de la Tapada. El origen de este edificio es impreciso, aunque existía hasta finales del siglo pasado una pequeña placa de barro en la que se indicaba la fecha de 1.605, posiblemente indicativa de su construcción original. A comienzos del siglo XVIII se menciona su propiedad por el convento de Santa María de los Ángeles, de la orden franciscana y que se situaba arriba del molino. Es por ello que también se conoce este molino como "de San Francisco", en referencia al cercano establecimiento monástico ubicado en las inmediaciones desde mediados del siglo XVI. En el molino de las Eras, la molienda se realizaba con agua procedente del acuífero, canalizada a través de la galería de los "caños de Carmona". Se desconoce si la canalización hasta Las Eras la realizaron los franciscanos desde el caño principal procedente de Santa Lucía o desde el cercano Molino de La Mina. No obstante, a comienzos del siglo XVII existen diversos pleitos por el derecho de uso del sobrante de agua procedente de la Fuente del Concejo, ubicada en las inmediaciones del Perejil, todo ello zonas de Alcalá de Guadaíra, y que posiblemente se usaría como caño secundario para la molienda. El problema estribaba en su uso compartido con el vecino Molino del Rodete, situado junto al puente, y finalmente desaparecido a lo largo del siglo XVII. El de Las Eras es un molino subterráneo de manantial, si bien la corriente no se canalizaría a través de un acueducto, sino directamente mediante una atarjea conectada con el cubo, que movía dos piedras. Está conformado por dos naves, la superior sería el almacén y la inferior la sala de molienda. Parece que la construcción de dicho molino se realizó ensanchando a pico una posible cavidad natural, cerrándose con una bóveda de ladrillo la parte superior para soportar mejor los empujes de la roca. Al tratarse de un molino subterráneo con la casa del molinero y parte de su estructura a nivel de calle, se puede considerar como un caso de molino hemispeo.
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Molino del Algarrobo

Este edificio es del tipo de río o azuda que se encuentra en la margen izquierda del río Guadaíra. Las primeras referencias documentales aparecen en el siglo XV cuando se atribuye su propiedad por el monasterio sevillano de San Jerónimo de Buenavista. El edificio tiene una gran torre de planta cuadrada con una azotea almenada. En la parte delantera tiene un porche que se utilizaba como zona de carga y descarga del grano y la harina. En la parte trasera de la torre, sobre el curso fluvial, se sitúan dos salas de molienda sucesivas, con un total de tres piedras. El azud conectaba el molino con la orilla derecha del Guadaíra, represando a la vez las aguas para producir la fuerza hidráulica. No se puede asegurar que el origen sea islámico ya que no existe ningún indicio histórico, ya que los elementos más antiguos conservados corresponden a la torre, que por su tipo de construcción se fecha en el siglo XIV ya que es similar a otras torres de las inmediaciones. Ya durante la Edad Moderna se construyeron las salas de molienda, que sustituyen a las originales bajomedievales, arruinadas probablemente tras alguna crecida del río. Por último, el porche responde a la tipología de construcciones del siglo XIX, ya que es uno de los últimos elementos añadidos a este edificio.
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Molino de la Caja

Situado en la margen derecha del río Guadaíra y ubicado enfrente del molino de Algarrobo se encuentra derruido y oculto entre la maleza en parte por la construcción de una fábrica de harinas de la familia De La Portilla que incorporó una máquina de vapor a su instrumental lo que llevó a la sustitución de este molino a mediados del siglo XIX. Tal fue el impacto que provocó esta empresa que unos versos del poeta flamenco “Demófilo” cantan que: “Yo te estoy queriendo más que granos de trigo muele la máquina de Alcalá” Este molino compartía azud con el molino de Algarrobo. El molino de La Caja también pertenecía al monasterio sevillano de San Jerónimo de Buenavista.
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Molino de San Juan

Las fuentes documentales disponibles son escasas. Su nombre se debe a que fue propiedad de la Orden Militar de San Juan de Tocina, a la que tras la conquista de Alcalá se le otorga como pago por su participación en la contienda contra los musulmanes. Este hecho está documentado dentro de los repartos realizados por Alfonso X en 1.253, cuando a los sanjuanistas se les otorgan "dos ruedas de molinos con sus azudas en Guadaíra”. El edificio actual resulta de las transformaciones del molino medieval original entre los siglos XVII y XX, por lo que poco queda del original. Destaca la gran torre de planta cuadrada, usada como almacén ante las crecidas del río. En el sentido de la corriente se sitúa una nave, acceso al molino y zona de carga y descarga del grano y la harina ya molida. Sobre la corriente se sitúa la nave de las piedras, cubierta con bóveda de medio cañón y bajo la que se localizan los cubos, en número de cuatro. El gran azud que conecta con la orilla izquierda del Guadaíra fue ampliamente reconstruido en 1.998. Por encima del nivel de inundación, sobre la orilla derecha, se sitúa la "casa del molinero", un edificio sencillo de planta rectangular usado como vivienda y almacén hasta el final del ciclo molinero de Alcalá, a mediados del siglo XX.
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Molino de Oromana

Este molino se encuentra ubicado en el Parque de Oromana, en la margen izquierda del río Guadaíra, próximo al molino de San Juan. Este molino es uno de los escasos ejemplares existentes junto al cauce fluvial que se corresponde con la tipología de "cubo". El agua que lo abastecía procede de una galería-mina excavada en el talud de calcarenitas y conducida mediante canal a cielo abierto -"cao"-al antiguo molino. En la actualidad el molino está desaparecido y sus restos acondicionados como merendero-mirador con pérgola formando parte del equipamiento del parque fluvial. No obstante, permanece la mina con su cao. Se conserva bien la atarjea que conducía el agua hacia los cubos, con un paso inferior en forma de arco, muy restaurado, que permite al visitante caminar por debajo. En el pasado, en el lugar existía al menos otro molino de Oromana, también de cubo, que en la actualidad ha desaparecido. El molino data aproximadamente del siglo XVII. Según D. Leandro Jose de Flores en su libro escrito en el año 1.833 cuyo título es “Memorias Históricas de la Villa de Alcalá de Guadaíra” su propietario fue el capitán de la villa D. Leandro de Cosío.
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Molino de Benarosa

Es uno de los pocos que conserva una toponimia de origen andalusí (Banu Arusa), lo cual unido a las referencias documentales permite establecer su origen con anterioridad a la conquista castellana del siglo XIII. La primera noticia sobre el molino se produce en 1.253, cuando Alfonso X dona a "don Pedro Pérez, notario de la reina doña Juana, una casa de molinos con su presa y la parada de aceña, del que él es tenedor, que está sobre Alcalá de Guadaíra, y se llamó en tiempo de moros el molino de Abén Aharoça". Nada queda hoy del molino andalusí, puesto que el edificio que hoy se puede ver resulta de las transformaciones y reconstrucciones realizadas desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XX. No obstante presenta algunas particularidades que lo hacen singular dentro de la ribera molinera de Alcalá. El edificio se organiza en torno a una gran torre de planta cuadrangular, empleada como almacén y vivienda. En el sentido de la corriente se dispone una nave empleada como zona de carga y descarga del grano y la harina ya molida. Sobre la corriente se sitúa la nave de molienda, con cubierta a dos aguas y en la que se localizan las cuatro piedras del molino. Posiblemente a partir de los siglos XVII - XVIII, el gran azud (reconstruido en 1.998) represaba el agua hacia los cubos, de forma similar a lo que ocurre en otros molinos de la ribera. Sin embargo, aguas arriba de los cubos se sitúa actualmente una gran balsa de forma trapezoidal. No existen otros ejemplos de "molino de balsa" en el Guadaíra. En estos casos, los molinos de balsa suelen fecharse hacia los siglos XIV - XV, por lo que es posible que la balsa de Benarosa sea el único resto visible del molino bajomedieval. En este modelo tecnológico, la balsa actúa como "rebosadero", con una pendiente dirigida hacia los cubos que es la que posibilita acentuar la fuerza hidráulica para facilitar el movimiento de los rodeznos. Por encima del nivel de inundación, sobre la orilla derecha, se sitúa la "casa del molinero", un edificio sencillo de planta rectangular usado como vivienda y almacén hasta mediados del siglo XX.
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Molino de Rabo de la Zorra

Poco hay que decir de este molino, ya que lo único que queda hoy en día son unos restos prácticamente enterrados y cuya historia se ha perdido en los tiempos. No se sabe con certeza si era un molino o la construcción del mismo como así indicaba D. Leandro Jose de Flores en su libro escrito en el año 1.883 cuyo título es “Memorias Históricas de la Villa de Alcalá de Guadaíra”.
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Molino de la Aceña

El molino de La Aceña es el primero del grupo de "molinos de río", dentro de la ribera urbana del Guadaíra. Tecnológicamente es un molino de rodezno, en el que el agua represada mediante un azud converge en los "cubos", pasos estrechos en cuyo interior se situaban los rodeznos, ruedas hidráulicas que movían las piedras encargadas de moler el grano. En el caso de La Aceña, existe cierta confusión derivada de su propio nombre. Tradicionalmente, las "aceñas" se entienden como ruedas verticales empleadas en la molinería de forma alternativa a los rodeznos. En el caso del molino de La Aceña, no parece que éste funcionase nunca mediante rueda vertical. Por el contrario, la documentación medieval nos revela que "aceña" era la palabra genérica para referirse a los molinos, siendo así que casi todas las referencias a molinos del Guadaíra hacen referencia a "aceñas". La primera noticia sobre el molino de La Aceña puede remontarse hasta los repartos realizados en 1.253 por Alfonso X. En estos documentos se menciona un molino que llamaban en tiempo de moros “Reha Luet", junto a otro molino que llamaban “Alcaxur”, que muele de una fuente. El molino de Cajul, con numerosas transformaciones desde el siglo XVII, todavía se halla junto al de La Aceña, siendo la toponimia original de éste "Reha Luet" una "castellanización" de la denominación árabe original "Reha al-Wadi" o "Molino del Río". Junto con el molino del Algarrobo, el de La Aceña es posiblemente uno de los que mantienen más elementos bajomedievales. Aunque su origen pueda remontarse a época andalusí, no parece probable que subsistan elementos anteriores a los siglos XIV - XV, tanto por las sucesivas transformaciones del edificio como por la acción erosiva del río. El molino se organiza a partir de una gran torre de planta cuadrada con azotea y almenado. En el sentido de la corriente se sitúan dos naves adosadas entre sí, en las que se localiza la zona de molienda. El azud, que canalizaba el agua hacia los cubos, terminaba en un puente que conectaba con la orilla izquierda del Guadaíra, permitiendo de esta forma el alivio de la corriente cuando ésta era muy crecida.
Ruins

Molino de Hornillo

Este fue el único molino de los de Marchenilla que tuvo una segunda planta sobre el cuarto de piedras con lo que la vivienda del molinero quedaba adosada al propio molino ya que esta también era de dos plantas con lo que el Hornillo, Fornillo en textos antiguos y Jonnillo según lo mencionaban los molineros, contaba con dependencias complementarias e integradas en el conjunto del molino. La cubierta diseñada a dos aguas con tres alturas diferentes mostraba la complejidad del edificio, arquitectura que debió realizarse entre los siglos XVII y XVIII para buscar el ennoblecimiento del molino tanto en el interior como en el exterior, llegando a tener la fachada más elegante de todos los molinos de esta región aunque hoy en día presenta un total abandono.
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Molino de Granadillo

Actualmente convertido en vivienda habitual, este molino se situaba en el arroyo de Marchenilla siendo el primero de cuatro molinos más grandes y productivos del lugar. Aunque se le conoce con el nombra de Granadillo hay textos antiguos que lo citan con el nombre de El Tejadillo. Si bien los cinco molinos que antecedían a este molino se caracterizaban por su estética rural, a partir del molino de Granadillo su arquitectura cambio siendo más noble y un cuidado más estético. Siendo un molino de cubo se caracterizaba por su atajea lo que le daba sus elementos tradicionales de la época medieval, la sala de piedras cubierta por una robusta bóveda de cañón y dos cárcavos con bóvedas angulares. En el muro de la tarjea existe una cartela con el año 1.722, fecha que fija el primer cuarto del siglo XVIII en la que los molinos de la rivera comienzan a tener el aspecto que conservaron hasta la década de 1.960.
Archaeological site

Molino del Rincon (Hundido)

En la actualidad el Molino del Rincón, más conocido como Molino Hundido se encuentra en estado ruinoso, de las dos naves que lo formaban ha perdido una de ellas y su azud también está prácticamente desaparecido. Además, la nave que aún permanece erguida se encuentra colmatada de depósitos aluviales (limo-arcillosos) debido a las crecidas ordinarias del Guadaíra. Sus muros están cubiertos de grietas de distinto tamaño cuyo daño sobre la estructura así como de ejemplares de eucaliptos, fresnos y tarajes. Este molino junto a otros como: La Torrecilla, los tres de Gandul (La Madre), Tragahierro, Pared alta, Cañiveralejo o el Hornillo, eran propiedad del Marquesado de Gandul desde la Edad Moderna hasta la actualidad. Este molino aparece nombrado en la relación de molinos de pan que hace Pedro León Serrano a principios del siglo XVIII. A pesar de que algún autor lo considera arruinado desde muy antiguo, parece ser que este molino aún funcionaba a principios del siglo XIX, aunque se sabe con certeza que su actividad había cesado a mediados del mismo siglo, siendo posiblemente nombrado por primera vez, como “Hundido”. En sus últimos años de actividad podría haber funcionado como batán. Es posible que este molino, junto al de la Torrecilla, no mantuviera la rentabilidad suficiente para su arrendamiento por parte de los molineros, por lo que su falta de actividad conllevó a su abandono y progresivo deterioro hasta la actualidad. Otra de las curiosidades de este molino es lo referido a sus azudes ya que tuvieron lugar litigios entre el molino de la Aceña y el molino Hundido al estar ambos azudes demasiado próximos y el agua embalsada del molino aguas abajo podía afectar al rodezno del molino superior al estar regulada por ley la altura del azud y esta no se podía alterar. No eran los únicos molinos afectados por este hecho, los azudes de los molinos de San Juan y el de Benarosa están tan próximos que hacían que el azud del de San Juan no pudiera retener mucha agua.
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Molino de Pared Blanca

El molino de Pared Blanca o también llamado de San José en referencia al Marqués de San José está convertido actualmente en una vivienda particular. Llama su atención su imponente atarjea y molino aparecen a nuestra vista con numerosos añadidos de fuerte impacto. La explanada que todos los molinos de la rivera tenían ante la puerta de entrada coincidía en este molino con una servidumbre de pase hacia el molino de La Boca. Al pasar el umbral de la puerta del molino se podía acceder a un gran salón cuadrado cubierto con una falsa bóveda de arista. Contaba con una vivienda amplia, arquitectura cuidada, con un rendimiento óptimo y seguridad comprobada frente a las crecidas del río.
Ruins

Molino de La Boca

El molino de La Boca o también llamado de La Fortuna se encuentra en ruinas siendo el más importante de la ribera de Marchenilla. Tenía tres niveles diferentes de suelo además de un soberao. Su atarjea llegó a convertirse en un verdadero dique que ceñida a la vivienda protegía a esta contra las riadas. La tajea de La Boca en lugar de conectar con los cubos de forma perpendicular al edificio, como en los demás molinos, se adaptaba a él para convertirse en un blindaje que lo hiciera resistente al empuje de las crecidas del río. La cota más baja de la edificación, casi a nivel del Guadaíra, la ocupaba el molino propiamente dicho, un espacio rectangular cubierto con bóveda de cañón que alojaba dos pares de piedras y que poseía una orientación similar a la de los molinos de azud del Guadaíra. En un nivel superior existía una habitación también abovedada que debió ser complemento del molino original y que servía de cocina a sus ocupantes. En un tercer nivel estaba el portal de la vivienda, con entrada de espaldas al río, cubierto con una falsa bóveda como las del Hornillo y Pared Blanca, donde se encontraban los otros dos pares de piedras correspondientes al segundo molino, Fortuna. Los molineros designaban con el término Fortuna a cualquier aparejo auxiliar del molino propiamente dicho situado a un nivel superior a éste. Gracias a la diferencia de altura, la fortuna podía seguir moliendo mientras el molino bajo permaneciera anegado en caso de inundación. Una peculiaridad exclusiva de La Boca se hallaba en sus cubos. Ningún otro molino tenía la parte superior de los cubos protegida por una cubierta que evitara la entrada de barro y suciedad que arrastraban las riadas.

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