Moving time  7 hours 5 minutes

Time  10 hours 54 minutes

Coordinates 11145

Uploaded August 25, 2018

Recorded August 2018

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near Cazorla, Andalucía (España)

De nuevo un año más nos encontramos inmersos en otra de las aventuras veraniegas que desde hace varios años son organizadas por parte de algunos miembros de nuestro club mtb Caravaca.
En esta ocasión el punto de partida ha sido el pueblo de Cazorla, inmejorable lugar para realizar la ruta circular organizada para este año.
En principio uno de nuestros miembros Javi Tudela, y tres valientes más iniciaron la aventura este año desde Caravaca hasta Cazorla, durante cuatro días recorriendo más de 270 km. Unos 7.500 metros de desnivel atravesando las sierras del Noroeste Murciano, sierra del segura, sierra de Cazorla y las Villas, esta última principal objetivo de recorrido para este año.
El resto del grupo que nos dimos cita para acompañarlos en la última etapa circular a Cazorla “tejos milenarios” nos desplazamos en la tarde anterior al sábado, con la intención de estar pedaleando a primera hora de la mañana, ya que tras un verano normal en cuanto a temperaturas por esta zona, para este fin de semana dan alerta por calor.
Tras una noche, inquietos por el día que nos espera, ya a las siete de la mañana estamos desayunando y cogiendo calorías para la jornada, preparamos todo el equipo y a las ocho de la mañana, después de las consiguientes fotos de grupo en la salida, iniciamos la marcha dirección al pueblo de Cazorla, y como no ascendiendo por fuertes rampas, que nos dejarán y alejarán, siguiendo un pequeño recorrido turístico por las plazas y calles de este bonito pueblo andaluz, además las pendientes comienzan a saludarnos no dejándonos mucho respiro, ya en senda ascendente con dirección a la sierra, dejándonos el pueblo atrás al noroeste, el valle a nuestros pies, y dejándose ver el castillo de las cinco esquinas que domina el valle, hasta llegar a un bonito mirador que nos da la despedida de esta zona del parque, adentrándonos en la sierra profunda dirección a el puerto de Tiscar.
Seguimos ascendiendo por una pista ya más ciclable, en dirección al cortijo de RIOGAZAS, que pasamos, cogiendo la pista a la derecha amplia y con buen firme pasando por la casa forestal del Chorro, edificio cuidado aunque con nula presencia humana, lo rebasamos y seguimos ascendiendo, ya casi en los 1400 metros, y con la temperatura en ascenso, pasamos la fuente de los tejuelos, sin agua, mal presagio si seguimos sin poder repostar líquido, y tal y como se presenta el día puede convertirse en cierto inconveniente, aunque confiamos en encontrar más adelante, llegamos al collado Zamora, desviándonos por la pista que nos indica nacimiento del río Guadalquivir, hasta ahora ausencia total de presencia humana, de cualquier tipo, bueno un pareja de ciclistas a esta altura del camino, ascendemos hasta superar el puerto Lorente, donde comienza a dejarnos ya casi atónitos con las vistas, valles, sierras, bosques, etc. Por los que vamos circulando estamos ya en un 1500 y ascendiendo.
Aquí os desviamos a la derecha, cruzando la valla que impide la circulación de vehículos a motor, por el parque, aquí el camino se estrecha considerablemente y la vegetación y bosques comienzan a cambiar su fisionomía, menos boscosa, mas solitarios e imponentes en cuanto a su envergadura, que nos acompañan impasibles tras centenares de años creciendo en estas sierras, los desniveles comienzan a pasar factura a nuestras piernas con rampas continuadas entre el 20 y 25 %, que vamos superando, además desaperiendo del mapa cartográfico cualquier posibilidad de camino, senda, etc, más que unas veredas de paso antiguas utilizadas por pastores y transeúntes, madereros por estas sierras, en este punto alcanzamos la mayor cota 1700 mtrs de altura de la primera parte de nuestro recorrido kilómetro veinticinco.
Ya comenzamos a desear encontrarnos con algún riachuelo, fuente, que podamos repostar agua, pero se hace de rogar, en esta zona descubrimos un pino que resalta sobre el resto por su envergadura, situación, etc, que nos invita ha realizar una pequeña parada y disfrutar del entorno que nos sobrecoge, por su belleza paisajística, aislamiento etc.
Proseguimos dirección al puerto del Rayal, no si pasar desapercibidos los inmensos riscos, cortados, bosques de pinos, pedreras etc., surcados por buitres, águilas y alimoches que nos vigilan como extraños visitantes que somos, aunque no por mucho tiempo afortunadamente.
Tras realizar unos pocos kilómetros de descenso, que cuando nos damos cuenta estamos de nuevo ascendiendo, llegamos a la carretera de Tiscar y sin poder repostar nada de agua, decidimos proseguir aquí podríamos habernos desplazado unos km. Más hasta los cortijos pero decidimos continuar, y compartir el líquido que llevábamos entre todos nosotros.
Aquí realizamos un giro de 180 grados, para ascender a otro nuevo puerto este más exigente largo y difícil que los kilómetros anteriores, el ascenso lo realizamos por el camino llamado vereda de tiscar, poyo de las palomas, loma del rayal, ascendiendo entre cumbres que llegan a los 2000 mtros de altura, en un camino en zigzag, en caso contrario sería imposible ascender por esta zona, entre pinares, chaparros, algún roble, matorrales. Hasta que llegamos a un prado donde ya el barranco se convierte en zona llana porque no queda más que ascender, momento en el que termina el camino, y comienza el peregrinar por sendas, prácticamente desaparecidas, sin presencia humana y aprovechando los espacios que deja la naturaleza salvaje de estos lugares.
Tengo que decir que nos sobrecoge a todos el paisaje, que en esta zona nos regala a la vista, co cumbres prácticamente despobladas, blanquecinas, pedregales inmensos, surcados por pinares algunos no pueden ser abarcados por menos de tres personas, petrificados en el tiempo.
Conseguimos llegar no sin dificultades, a coronar el puerto, he de reconocer que las fuerzas comenzaban a notarse, sobre todo por la falta de agua que llevábamos acarreando ya varios kilómetros.
Nos encontramos ya en el valle de los tejos milenarios, en la vertiente contraria, una vez surcado el aguilón del loco, a la vista ya del cabañas, Calar de Juana, Poyos de la Mesa, cimas míticas del parque.
Descendemos por unas sendas vertiginosas, con fuerte pendiente, muy suelta, poco visibles, y bastante peligrosas, hasta el camino de los tejos milenarios, y puedo decir que a lo lejos, escuchamos la voz de nuestro apoyo logístico por estas sierras, Caramelo y Pedro que surgieron como una bendición, volviendo después de muchos kilómetros a encontrarnos algún movimiento humano.
En este punto del recorrido ya estábamos algo tocados, sobre todo por la necesidad de líquido y por el calor que se encontraba en su máximo.
Decidimos acortar unos kilómetros el recorrido previsto, son ya casi las tres de la tarde y necesitábamos descansar, comer y sobre todo hidratarnos para recuperar nuestros cuerpos, por lo que acertadamente nos dirigimos directamente donde habíamos reservado para comer realizando el descenso por toda la pista del nacimiento del río Guadalquivir, hasta llegar al Vadillo de Castril, y cerrada de utrero, donde recuperaríamos las fuerzas para proseguir nuestra ruta, ya vamos por el kilómetro 60 y casi 2000 mtros de desnivel.
Aprovechamos este rato, para reponer fuerzas, algunos ya estamos bastante tocados, y cansados, sobre todo por el calor y la hidratación, aunque vamos preparados con agua, pero el día ha sido muy exigente y aunque estaba previsto no encontrar agua a estas alturas del verano, pero no nada de nada ni una gota.
Son casi las seis de la tarde, y nuestra ruta proseguía dirección al Parador Nacional, y saltar por el puerto del Tejo, descendiendo a Cazorla, aunque con acierto y por consenso de todos, decidimos regresar ascendiendo por el puerto de las palomas, dirección a la Iruela, hasta nuestro destino, después de recorrer 82 kms con 2.350 metros de desnivel.
En resumen la ruta ha sido un recorrido verdaderamente impresionante, duro, exigente, por paisajes incomparables que nos han regalado un marco único e incomparable, que va a ser difícil de olvidar por todos.
Hasta la próxima Cazorlensis 2019¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Gracias por la compañía, de Javi, Pedro, Carlos, Quique, Francisco, Juan Antonio, Andrés, Juan, Francís, David, Pedros, Santillana, Javi rojo y Antonio.
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