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near Vilamartín, Galicia (España)

Esta antigua ruta, señalizada, desbrozada y abierta el pasado año por senderistas y montañeros de Vilamartín, parte de una calle central en la parte superior de la plaza de este pueblo, subiendo las escaleras y después del parque infantil en donde encontramos el primer poste “Atallo Cernego, Muiños Robledo”. Ruta bastante bien señalizada: por medio de postes rústicos en diferentes modelos de madera con la denominación de la misma, dirección, flechas con dos puntos en su parte inferior (desconocemos el significado de dichos puntos); también en rocas, árboles, etc. Con marcas de color morado poco visible (en nuestra opinión se verían mejor en color amarillo, rojo o blanco).

Con anterioridad, el día 17/01/13, habíamos salido a las 14:30 horas, Ignacio Valverde y yo, en plan de reconocimiento de la ruta, haciendo el tramo de Vilamartín al primer molino y regresando a las 17:39 horas debido a que llovió intensamente durante todo el trayecto y que se haría pronto de noche.

Hoy, día 14/04/13 y en esta ocasión en compañía de Miguel de la Cal, partimos con la intención de completar la ruta; como así hicimos. Aunque todavía nos queda otra variante por hacer, que comentaré sobre la marcha.

Partimos de mañana con un día despejado. Pasamos el pueblo por su parte alta y seguimos por un camino en la ribera de un arroyo (al principio, caminando a uno y otro lado del Regueiro da Filgueira). Pronto llegaríamos a un sendero muy empinado y largo, entre pinares y castañares, que se dejaría notar hasta encontrar la carretera. Se debe seguir la señalización (unos 1000 m) hasta Cernego. Pueblo conservado y soleado que nos recibe con su iglesia y su fuente y está rodeado por verdes prados sobre una suave ladera.

Cruzamos éste para continuar por un sendero desbrozado en descenso y llegar al mirador (a la derecha y señalizado) por un sendero corto en ligero descenso y entre monte bajo. El mirador consiste en una gran roca lisa que presenta una especie de surcos que simulan ser arroyos y afluentes en miniatura. Desde este punto, encima de la roca, se divisa el valle y el pico del Montouto.

Continuamos con el descenso hasta llegar a su parte más baja en donde encontramos una pequeña cascada a la izquierda que cae sobre el camino, un puente de troncos de madera sobre el Regueiro do Bacelo y, al otro lado del puente, a la izquierda, el primer molino en ruinas cubierto de verde musgo y con la rueda de moler sobre la entrada. En este lugar tenemos dos opciones (aquí se presenta la variante comentada anteriormente): seguir por la derecha hacia O Robledo como nos indica la señal o seguir por la izquierda, detrás del molino, en donde nos indica la dirección hacia la cascada y molino; decidimos esta última por parecernos más interesante. Debo comentar que, a partir de aquí hasta el “waypoint colmenar”, la ruta tiene cierta dificultad, siendo la senda poco visible y resbaladiza por la humedad en esta época. Tuvimos que fijarnos bien en las originales señales a modo de “forquita” o de empuñadura de tirachinas en forma de Y, clavada horizontalmente sobre un joven árbol. Primero, llegamos a la cascada, la cual no es muy caudalosa pero sí de cierta altura. A continuación, seguimos las indicaciones entre espeso bosque, incluso tuvimos que arrastrarnos por debajo de una roca de la que caía agua en un paso complicado. Después de esta dificultad, pronto llegaríamos a un colmenar, con fachada de piedra y puerta de madera, que abrimos para comprobar que, efectivamente, existía el colmenar.

Más adelante y con mejor senda, nos detuvimos en una cabaña o molino (no sabemos con certeza si pasamos o estuvimos en un segundo molino por su ruinoso e irreconocible estado); en su interior descubrimos a un jabalí tumbado que parecía dormir y que, en realidad, había muerto recientemente y todavía se conservaba en buen estado. Llegados a Robledo nos encontramos con Mario, un ex compañero de trabajo. Al comentarle el hallazgo del jabalí nos dijo que lo había herido él pero que no había podido encontrarlo. O Robledo es un pequeño pueblo de montaña casi en ruinas, con pocas viviendas conservadas o restauradas. Llegar hasta aquí era nuestra meta pero como todavía era pronto (12:35 h.) le propuse a Miguel continuar hasta Cereixido. A él le pareció bien ya que no conocía los valles y montes de esa zona.

Desde éste partimos, ya siempre por buenas pistas y caminos, girando a la izquierda y pasando sobre el arroyo Caborco do Val para alcanzar el cordal de la línea divisoria de los Municipios de Vilamartín y Quiroga. Pasamos próximos al Alto do Pedriño hasta llegar a un alto y campa (Marco do Couto, 976 m), en donde hay una gran piedra blanca vertical a modo de monolito pintada con letras azules y un letrero metálico en el que se lee: “Tecor Societario Vilamartín”, desde el cual ya divisamos escondido y como agazapado en una hondonada el pueblo de Cereixido, ayuntamiento de Quiroga (Lugo).

Después tocó descender por camino muy húmedo, especialmente llegando a Cereixido. Entramos en él por su parte posterior, y justo delante de la puerta de su iglesia, todavía en pie, encontramos un grandioso y milenario “teixo” o tejo (Taxus baccata L.), que el ingeniero forestal Valdeorres Eduardo Olano Gurriarán describe con todo lujo de detalles en su estupendo libro titulado “El Tejo y el Teixadal de Casaio (municipio de Carballeda de Valdeorras-Ourense)”. Dicho libro versa sobre la investigación y el estudio que, él y su equipo, realizaron durante una docena de años sobre el mítico e intrincado Teixadal; situado en las montañas de Trevinca y en las cotas más altas de Galicia (2127 m), es el más importante de España y, posiblemente, de Europa. Olano relata textualmente sobre el “teixo” de Cereixido: “el más viejo de cuantos nosotros hemos visto, es para nosotros el tejo más anciano de cuantos conocemos en Galicia, otorgándole la categoría de milenario”. Éste tiene un enorme tallo que se bifurca en dos (como se puede apreciar en la foto), con enormes oquedades desde su base que, según Olano, se rellenaran con ramas jóvenes.

Plasmado semejante prodigio en nuestras cámaras fotográficas, nos dirigimos al pueblo. Sus calles eran, en su mayoría, de tierra e hierba y por ellas corría el agua. En un principio, parecía abandonado. A excepción de tres o cuatro casas, presentaba un estado lamentable. De una de ellas, salió una señora de mediana edad a la que saludamos y que nos correspondió con cierto recelo y temor (es normal si estás muy aislado en un pueblo de montaña). Al preguntarle cuántas personas vivían en él se mostró reticente y rehusó contestar en dos ocasiones. Entonces le comenté que hacía unos 10 años que, junto a mi mujer, habíamos estado allí y que por aquel entonces eran 8 personas, todas mayores de 78 años. Nos contestó que “por ahí”, más o menos las mismas pero más jóvenes, con lo que dimos por terminada la breve conversación.

Regresamos para comer al lado del tejo, bajo el sol. Al terminar emprendimos el regreso, por la vertiente opuesta para hacerla lo más circular posible, por pistas con buen piso, anchas y con moderada pendiente. A nuestro paso cruzamos el arroyo Caborco do Casar para llegar a una campa con un cruce de 4 pistas (el punto más alto de la ruta 1133 m) y a una caseta forestal que, a pesar de conservar una “lareira” con las paredes pintadas de verde, se encuentra en franco abandono y tiene arrancadas la puerta y la ventana. En este punto, si nos desviáramos a la derecha bajaríamos a Vilela (A Rúa). Sin embargo, continuamos de frente hasta encontrarnos, a la derecha, unos cortafuegos sin matorral y con buen piso, que aprovechamos para reducir la distancia de la ruta. Después anduvimos unos cientos de metros por la carretera Vilamartín-Carnego para tomar de nuevo, a la derecha, el sendero de la ida y descenderlo rápidamente por la vaguada hasta llegar a Vilamartín, donde tomamos una caña con limón en un bar de la plaza para refrescar nuestras gargantas resecas.

Es una ruta larga pero que tiene su encanto. Presenta buenas vistas al Montouto, valles y pueblos; así como el intrigante sendero de la cascada y molinos.

Aprovechad esta “andaina” para contemplar “in situ” el vetusto teixo de Cereixido y algunos de nuestros pueblos al borde de la desaparición.

¡Buen camino! Que os sea leve y hasta pronto.

DATOS GPS:
General
Título VILAMARTÍN-CERNEGO-ROBLEDO-CEREIXIDO-VILAMARTÍN (MOLINOS Y CASCADA)
Nombre del inicio: PLAZA DE VILAMARTÍN

Comentarios del Track:
Dificultad Dificíl
Actividad Senderismo
Valoración Bonita
Circular Sí
Terreno Mixto

Fecha y Hora
Día 14-04-2013
Hora de salida 09:09:26
Hora de llegada: 20:08:59
Duración 10:59:33
Tiempo parado 04:46:06
Tiempo en movimiento 06:13:27

Distancias
Distancia con alturas 27.24 km (reales 30 km)
Ascen.acum. 1347 m
Altitud Máxima 1133 m
V.media mov. 4.4 km/h
Duración 10:59:33
Tiempo parado 04:46:06

Alturas
Track con altituds (3D): Sí
Altitud Máxima 1133 m
Altitud Mínima: 319 m
Altitud de la salida: 319 m
Altitud de la llegada: 325 m
Ganancia desde la salida 813 m
Desnivel salida-llegada 6 m
Desnivel máximo 813 m
Ascen.acum. 1347 m
Desc.acum. 1337 m
Max. Velocidad Vertical 167 m/min
Min. Velocidad Vertical: -87 m/min
Max Pendiente 60.9 %
Min Pendiente -24.7 %

Velocidades
Velocidad media 2.5 km/h
V.media mov. 4.4 km/h
Velocidad máxima 11 km/h
Parking

PLAZA VILAMARTIN

Intersection

DESVIO DERECHA

Waypoint

SENDERO

Sacred architecture

CERNEGO

Waypoint

SEGUIR RECTO

Intersection

DESVIO DERECHA AL MIRADOR

panorama

MIRADOR

Tree

SENDERO

Ruins

MOLINO

Risk

SENDA

Intersection

DESVIO COLMENAR

Waypoint

COLMENAR

Ruins

MOLINO O CABAÑA

Intersection

DESVIO IZQUIERDA

fountain

O ROBLEDO

Intersection

DESVIO IZQUIERDA

Intersection

DESVIO IZQUIERDA

Tree

TEIXO MILENARIO

Sacred architecture

CEREIXIDO

Photo

CAMPA y MONOLITO

Shelter

CASETA FORESTAL VERDE

Waypoint

CORTAFUEGOS

Waypoint

CAMINO

Waypoint

CORTAFUEGOS

Waterfall

CASCADA

Comments

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