Moving time  4 hours 17 minutes

Time  6 hours 9 minutes

Coordinates 2689

Uploaded March 14, 2019

Recorded March 2019

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  • Easy to follow

     
  • Scenery

     
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near Cuatretondeta, Valencia (España)

La Serrella es una de las más bellas y agrestes sierras de la Comunidad Valenciana, para muchos la más bonita de la provincia de Alicante. Al pie de su cara norte, en lo que se conoce como la Vall de Seta (por cuyo lecho discurre el sinuoso cauce seco con suelo de cantos rodados, como tantos otros cauces de la zona, del río Seta ) se encuentran las poblaciones de las que salen los senderos que ascienden a sus picos más relevantes (Cuatretondeta, Fageca y Famorca). Los picos más conocidos de la Serrella (Pla de la Casa, Mallada del Llop, La Serrella, L'Heura, Creus, y Pico Sererella) sobrepasan los 1.300 metros de altitud, con un considerable desnivel con respecto a los valles vecinos, que es especialmente vertiginoso en esa cara norte de admirable presencia, con grandes cortados de roca y multitud de pedreras de gran pendiente, por las que en ocasiones sube a duras penas un sendero inestable, que siempre acaba al lado de una roca por la que hay que trepar si se quiere salvar la pared. La cara sur de la Serrella, enfrentada a la Sierra de Aitana, con la que junto a la Aixortá cierra el maravilloso valle de Guadalest, es también lugar de origen de diversos itinerarios serranos, aunque no tan definidos u homologados.
La Serrella se podría considerar dividida en 3 partes, separadas por dos grandes valles. La parte que visitamos hoy es la situada más al oeste, se asciende habitualmente a sus cimas principales (Peña Creus y Serrella, o Recingle Alt) desde Cuatretondeta, y está separada de la parte central por el Barranco Fondo. La parte central cuya cima principal es el Pla de la Casa, la cima más alta de la Serrella, se asciende habitualmente desde Fageca, y está separada de la parte este de la Serrella por el Barranco del Moro. La parte este de la Sierra se sube más directamente desde Famorca y tiene como alturas principales la Mallada del Llop, con su canal, y el Regall, o Pico Serrella que en algunas partes llaman Malladeta.
En cualquier caso, esas aproximaciones no son obligadas, siendo posible hacer varios picos desde un único punto de comienzo.
Pero la Vall de Seta es algo, bastante, mas que los pueblos de la base de la montaña. Otras poblaciones (Gorga, Benimassot, Tollos y Balones, además de las cuales existen hasta 5 despoblados, que ya no fueron repoblados tras la expulsión de los moriscos) muestran también una preciosa estructura de pueblos blancos, calles estrechas y distribuciones asimétricas, con una economía basada tradicionalmente en la agricultura (aunque con cada vez más dedicación al turismo), que merece la pena visitar; cabe añadir que la población de esta zona fue casi exclusivamente musulmana hasta la expulsión de los moriscos, y los modos de vida han seguido influidos durante muchos años por esa historia. Hace algunos años, en una de nuestras primeras rutas por la Serrella, descubrimos la olleta de Cuatretondeta, y cada vez que volvemos por la zona intentamos ir al Restaurante Canales, donde Rolando nos prepara una de sus cocciones con un punto perfecto, se acabe a la hora que se acabe nuestra ruta (nunca temprano, por supuesto); a decir verdad, hoy hasta nos ha sorprendido con un buen vino de Gorga, que ha merecido los entusiastas parabienes de todos los presentes..
No obstante, si hay algo que realmente caracteriza la Serrella y la hace única para nosotros es una característica de la cara norte: un extenso agrupamiento de piedras calizas, en muchos casos con forma de monolitos cónicos, otras veces aplanados o con extrañas morfologías, situadas a media altura en la ladera, y que son conocidas como Els Frares, por haber sido comparadas a esos monjes encapuchados de las películas o a esos costaleros que tantas veces vemos en los cortejos de Semana Santa. En esta zona de umbría, donde su supervivencia parece casi imposible, se conservan muchas especies vegetales, favorecidas por la alta humedad relativa, creando hábitats de flora totalmente diferentes a los que se aprecian en la cara sur, la solana de la misma Sierra. Este es el lugar al que hemos regresado hoy, uno de los que más nos ha gustado de siempre; no será esta visita la que cambie nuestra opinión, en un día sin una nube y con buena temperatura este lugar es impresionante y cautivador: una de las mejores ascensiones de siempre por una ruta exigente y en la que la permanente atención al suelo que pisamos es la mejor manera de evitar riesgos innecesarios.

Para llegar a Cuatretondeta, desde Valencia, salimos por la A-7, en dirección Albacete, para luego tomar la salida hacia Alcoy, siguiendo por esta autovía hasta Cocentaina, donde tomaremos la salida hacia la CV-790, girando a la izquierda pocos kilómetros después para tomar la CV-706 en dirección a Millena. A las afueras de esta población nos cruzaremos con la CV-710, que tomaremos hacia la derecha, para llegar hasta Gorga, a cuya entrada tomaremos la CV-754, a la izquierda, por la que llegaremos a Cuatretondeta, aparcando en una calle ancha a la entrada de la población. Tras tomar café y encargar la olleta, nos ponemos en marcha para salir a la carretera CV-754, por la que subiremos unos 300 metros hasta llegar a la salida por la derecha, poco después de pasar el cementerio y bien anunciado con paneles e indicadores de los PR-CV 23 y 24, de un camino no asfaltado que se dirige hacia el Tossal del Tío Quico y sigue más adelante hacia una notable carrasca (la carrasca de la Tía Sofía), situada en un alto y de considerables dimensiones, a cuyo lado el camino gira a la izquierda para ir ascendiendo, primero por camino y luego por un sendero bastante inclinado, en dirección a la Font Roja. No llegaremos a ella, al acercarnos al límite alto de las pedreras encontraremos la salida señalizada de un sendero hacia la derecha, marcado a Els Frares, por el que continuaremos.
Esta parte del sendero es un pequeño desafío mental, muy aéreo y estrecho, con ocasionales desniveles pronunciados, aunque cortos, es necesario prestar atención a dónde se pisa porque la piedra suelta se mueve con facilidad y puede inducir caídas; el uso de bastones es más problema que ayuda en bastantes sitios: al clavarse entre las piedras las mueven y producen pequeños aludes; fuera de las sensaciones, la realidad es que el sendero es muy seguro para los que están acostumbrados a manejarse en pedreras. Tras unos 400 metros más o menos a la misma altura, el sendero se acerca a la pared de roca y comienza a ascender con premura, alcanzando poco después el nivel de una cueva y algo más adelante la base de los primeros Frares. Aquí las vistas comienzan a ser impresionantes, por la belleza de las variadas formas que adopta la piedra, pero también por los pequeños abismos que se encuentran por fuera de los monolitos; en algunos momentos las piedras finas y puntiagudas crean la impresión de auténticas figuras encapuchadas, vemos arcos y agujeros en la piedra, nuevas cuevas,...
Alcanzamos un primer llanito, a los pies de uno de los Frares, donde antaño estuvimos parados; sabemos que aquí comienza la zona de trepadas, que nos llevará hacia la boca de una cueva, para luego salir por la derecha hacia el collado, pero nos apetece más la idea de seguir trepando en la misma dirección para subir directamente hacia la Peña Creus, a 1.335 metros. Eso nos deja unos 900 metros de recorrido mixto adicional desde el lugar de parada antes citado (trepando con ayuda de las manos en parte de él) en los que subimos unos 320 metros, en lo alto de una pared muy inclinada, a donde las personas con vértigo no deben llegar nunca (mi consejo es que ni siquiera entren por la desviación hacia Els Frares). Cuando llegamos arriba, miro a mis compañeros y veo una expresión de triunfo, pero nadie parece cansado y menos tener miedo. Están locos estos galos, pienso en silencio.
Nos sentamos en el pico, al lado del hito (no hay VG aquí) y comemos y bebemos algo, mientras la vista se pierde en panorámicas infinitas de una enorme belleza, y la mente evoca los nombres de los cientos de montañas visibles, muchas de las cuales hemos pisado ya, pero que desde aquí nos muestran sus crestas y gargantas como invitando a volver y probar por otra vía. Todos los que estamos aquí estuvimos también hace 4 años, pero el comentario no es qué bien hemos subido, sino qué bonito es esto. Lo dicho: están locos.
Desde aquí todo es fácil, al menos por el momento; bajamos al valle entre Peña Creus y L'Heura, hacia una preciosa pista con el suelo cubierto de pinocha, en un cerrado bosque de pinos y carrasca, y seguimos por ella casi rectos en dirección al Recingle Alt, la Serrella y su Observatorio Forestal, un lugar donde los senderos tienen postes indicadores cada pocos metros, escalones de obra y varias construcciones de madera y obra al final. Desde lo alto las vistas vuelven a ser impresionantes no solo a los valles de Seta y Guadalest, sino también a la hoya de Alcoy y mucho más lejos.
Desde aquí uno de nosotros dice recordar que lo entretenido se ha acabado, porque cree recordar que el resto del recorrido es bastante aburrido y fácil. Afortunadamente no fue el médico quien lo dijo (alguien se hubiera acordado del chiste y pensado eso de "Vaya ojo clínico tienes, tío"), pero de momento parecía que el camino le daba la razón.
No por mucho tiempo, al cabo de una subida por un precioso sendero a través del bosque salimos a un claro, desde donde ya se ven escasos árboles al frente, sustituidos por una larga cordal de roca caliza por la que vamos avanzando, rodeando aquí y allá grandes rocas, pero sobre todo caminando de manera habitual por la cresta de roca, en ocasiones bastante estrecha, y con profundos precipicios a ambos lados. Nadie se queja, todo el mundo sabe que no se puede distraer uno en estos menesteres, así que al tajo y máxima atención a dónde pones los pies. Y pasa el tiempo y la cresta sigue, es realmente larga, pero al final empieza a verse el sendero en la falda del monte opuesto, y salimos de la cresta para rodear por la izquierda el pico final y volver atrás un corto trecho para meternos por un sendero que hemos visto anteriormente en la ladera derecha de la montaña, y que nos debe permitir bajar unos 300 metros en poco tiempo, aunque no vemos claramente por donde lo va a hacer.
Como ya estamos relajados tenemos tiempo de mirar el GPS para prever por donde vamos a bajar, y entonces el aparato nos recuerda algo que se había quedado por un momento en el arcano de la memoria: sendero peligroso. Vale, lo de los galos, claro.
Y, sí, parecía que el sendero tenía prisa por bajar, en una zona de pedrera y suelo de tierra muy erosionado, el sendero trazaba cortas lazadas mientras descendía apresuradamente. Con máxima atención fuimos bajando sin un sólo resbalón, en la parte tal vez menos agradable de la ruta, y al final llegamos a un pequeño llano en la ladera del Barranco de la Canal (hay otro del mismo nombre al otro lado de la Sierra Serrella, en la zona de la Mallada del Llop), donde tomamos un estrecho sendero que nos lleva hacia la cabecera de un barranco lateral, antes de subir para salvar la loma lateral y permitirnos pasar al barranco de al lado, desde donde ya seguimos primero por sendero, luego por pista sin asfaltar, después por camino asfaltado y finalmente por un sendero que nos deja en la Fuente de Dos Chorros, desde donde ya estamos a un paso de la población, donde nos espera una bien merecida olleta, y un excelente Gurgu jóven, producto de la vecina población de Gorga, que entraba realmente bien (antes de empezar se necesitaron varios litros de agua).
Y llega el momento de las valoraciones. Esta es una ruta maravillosa, un excelente desafío de senderismo deportivo, que sólo podemos recomendar al máximo para los senderistas entrenados y con experiencia. No es una ruta exenta de riesgos, y tiene un nivel alto de exigencia física, por lo que las personas sin experiencia o un nivel físico adecuado deberían evitarla. Por supuesto no es una ruta para personas con vértigo, y no debería hacerse con niños. Tampoco es extraordinariamente complicada, por lo que no vemos grandes problemas para las personas sin experiencia pero con buen nivel físico que vayan acompañadas de personas con experiencia adecuada. Por supuesto, lleve siempre botas de montaña, comida y bebida, y ropa adecuada. Y tenga cuidado con los objetos que lleva, no será fácil recuperar lo que pueda caerse en algunos sitios. Si tiene dudas pregúntele al experto que le acompaña, hay sitios más fáciles para pasar y, al precio de rodear un poco más, puede evitar algunos pasos complicados. Pero la ruta que le ofrecemos, no lo dude, no es para tomársela a la ligera. Como contrapartida, es de las más bonitas que existen.
Cuatretondeta es una bonita población, que cuenta actualmente con poco más de 100 habitantes aunque a principios del siglo pasado tenía cuatro veces más. Antiguamente era denominada Quatretondeta de la Serrella, y su señorío perteneció, entre otros a Roger de Lauria y a los Marqueses de Guadalest, aunque tal vez lo más destacado de su historia sea que aquí fue nombrada Alcalde una mujer (Matilde Pérez Mollá) en 1924, la primera vez que esto ocurría en España. En su término municipal se encuentran las dos cimas que incluye nuestro recorrido de hoy (Peña Cruces o Creus, y La Serrella).
El sendero por el que comenzamos el ascenso es el PR-CV-24, que continúa hacia la Font Roja y el Plá de la Casa, aunque lo dejaremos tras pasar la Font de l'Espinal, para seguir el sendero transversal que pasa por debajo de la Cova Foradada, para llegar después a Els Frares. A poco de su comienzo el sendero rodea por la izquierda el Tossal del Borreguer, o del Tío Quico, y poco después se llega a una intersección en la que sobre un pequeño altozano se ve una gran carrasca, conocida como Carrasca de la Tía Sofía.
Aunque el Barranco de la Canal más conocido en la Serrella es el que está entre las dos crestas de piedra de la Mallada del Llop, este es un nombre que se repite en muchos sitios. Uno de ellos es esta zona de descenso hacia Cuatretondeta, una vez pasado el Morro de la Serrella, donde termina la cresta de roca mencionada en la descripción, se pasa por la Coleta de les Tres Creus y se gira a la derecha, para alcanzar una corta loma en la cabecera del Barranco de les Coves (hacia el otro lado hay un barranco que baja hacia Benasau, conocido como Barranco de les Solsides). En la loma se origina un sendero estrecho, que sale por la derecha en una rápida bajada inicial, para luego seguir descendiendo por la ladera de la canal, y alcanzar unas casas en ruinas a la altura de la Font de la Canal, donde el sendero vuelve a subir por un rato, para pasar al barranco vecino, desde donde ya inicia el descenso directo hacia Cuatretondeta.

6 comments

  • Photo of manuelruizapatero

    manuelruizapatero Mar 14, 2019

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    Ruta emblemática y muy montañera, casi pirenaica y en Alicante.

  • luis.perecruz Mar 15, 2019

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    Fantástica ascensión. Todo lo que se puede pedir a una ruta de montaña.

  • javeadeverano Mar 16, 2019

    Ruta espectacular donde las haya, pero exigente.

  • Photo of eoc

    eoc Mar 19, 2019

    Gracias por vuestros comentarios. Las tres grandes rutas de Serrella son impresionantes, pero esta tiene Els Frares,

  • Ricardo Jose Mar 22, 2019

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    Espectacular ruta.
    El paso por los frares con dificultad

  • juane.leven Apr 22, 2019

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    Gran ruta de montaña en un entorno inmejorable en la CV.

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