Time  5 hours 59 minutes

Coordinates 1586

Uploaded August 2, 2016

Recorded July 2016

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near San Andrés, La Rioja (España)

Un paseo por las praderas de los pueblos más altos del Camero Nuevo.

Salimos desde San Andrés, para hacer una ruta fácil en esta mañana de un día que prometía calor, incluso en estas alturas serranas. Ya al salir empiezan las dehesas, con alfombra verde de hierba donde retozan las vacas y los caballos. De tanto en tanto un arroyo, aunque en esta época estén casi ahítos por la falta de lluvia.

La flora es la corriente en estas latitudes. Los árboles son pinos, robles melojos, encinas, serbales y, muy a menudo en los tramos más húmedos, hayas.

La primera parada es El Horcajo, pueblecido pequeño muy reconstruido por los veraneantes, como todos los de esta sierra, a partir de las lajas de piedra y pizarra unidas con cemento para que dure. Las casas no son, ni parecen, las de antes, pero son más sólidas y duraderas y, si se miran desde lejos, puede uno hacerse idea de lo que este pueblo y los otros fueron en tiempos pasados, cuando los ganaderos de la Mesta ejercían su hegemonía económica (muy resumidamente: transhumancia y exportación de lana).

No es patrimonio de esta tierra, sino de todas las áreas de la alta Castilla (algunos dirán que esto no es Castilla; bueno ... pues rectifico y pongo lo que cada cual quiera, y que se estudien la Reforma de Javier de Burgos, la mismita que se inventó esta bonita provincia entre 1821 y 1841, con retales de otras limítrofes puesto que había que llegar al número mágico de 50 para el conjunto de toda España, véase la historia en [https://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Logroño]).

Las lanas fueron poco a poco a menos, la madera daba para poco y la agricultura, al mecanizarse, echó a los habitantes a las grandes ciudades del norte, del este o del sur. Hoy los hijos de los hijos de los migrantes vuelven, rehacen las viejas casas y se sienten de aquí por unas semanas al año, respirando aire puro en lugar de los humos venenosos de todos los días. Y además pueden presumir de tener pueblo... ¡ahí es na!

Seguimos en lo nuestro, que es caminar. Tras El Horcajo, después de 5 km, siguiendo en muchos trechos el cauce de un arroyo, llegamos a Aldeanueva de Cameros, pueblo interesante y no solo porque dejan fuera a los coches. Primero vimos la ermita de Santa Ana, que estaba en refacción y el pintor de la puerta, un devoto aficionado a la brocha gorda, nos explicó los retablos. El lugar está atravesado por el mismo arroyo cantarín que traíamos de compañero (el arroyo de la Aldea, no hay más que decir) y las casas y el ayuntamiento, muy restaurados, tenían una excelente vista como se puede comprobar en las fotos.

A continuación 9 km hasta Lumbreras. Primero una subidita buena de 4 km por una pista forestal amplia, con mucho bosque frondoso y hayas, que hacen la andadura menos calurosa. Cuando la pista se acaba el camino entre hayas y robles puede hacerse difícl de seguir, aunque los mojones de piedras puestos por los caritativos caminantes ayudan mucho a seguirlo. El GPS tambén ayuda, claro, pero una mejor señalización aportaría más confianza en este tramo, porque el resto de la caminata está muy bien indicada. En todo caso, al llegar a las majadas del sitio denominado El Hoyo, el camino se esclarece, y un kilómetro y medio más abajo hay una fuente maravillosa que nace de una cuevecilla y da agua "bendita", por lo helada que sale.

Lumbreras es un señor pueblo, instalado encima de la carretera de Soria a Logroño. Tiene casas reconstruidas, iglesia reparada y un bar, que es una bendición para los caminantes cuando se acerca el mediodía. Pero paramos poco, lo mínimo posible para "hidratarnos" (que se dice ahora). Había que llegar al punto de partida antes de que el sol nos reblandezca la sesera.

De Lumbreras a (la Venta de) San Andrés no hay ni 4 km, pero la mayoría son en cuesta, aunque no resultaría pesada si no cayera el sol a plomo sobre nuestras cabezas. Primero una denominada calzada romana, que no se ve pero a estas horas se puede imaginar cualquier cosa. En todo caso, más praderas, más vacas y más caballos: verde salpicado de árboles, con arroyos y buena temperatura. Exactamente como uno se imagina el Paraíso al que no iremos porque es un camelo o quizá porque, de existir, ya esté cerrado para una especie animal tan borde como la humana.

En San Andrés hay fuentes, embalse del río Piqueras y casas del mismo estilo que en el resto de los pueblos, los pocos clientes acomodados en la terraza del bar del lugar nos miran como si fuéramos marcianos. Uno, más viejo y osado, se acerca para ver si somos gente de fiar. Pero con este cansancio de sol y camino no debemos de parecer nada peligrosos, así que nos da los buenos días y se va.

Seis horas de camino sin prisa, pero sin pausa más que para ver lo imprescindible. 23 km en total y la sensación de tener los ojos llenos de verde-árbol, ocre-piedra y azul-cielo. Como mi compañero iba a hacerse la Calcenada en seis días, le sirve de entreno para los 104 km que se meterá entre pecho y espalda el próximo viernes en el Moncayo.

Para vengarnos de la caminata, nos vamos a restaurarnos un poco más abajo, por el camino de Logroño, en Villoslada de Cameros. Y la venganza tiene forma de caparrones, eso si, bendecidos con todos sus sacramentos (vease la foto del pote donde los sirvieron).

¡Buen provecho, andarines!
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01-El Horcajo

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02- Aldeanueva

panorama

03-El camino desde Aldeanueva a Lumbreras

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04-Lumbreras

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05-San Andrés

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