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Uploaded December 6, 2018

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near Móstoles, Madrid (España)

ruta desde mosotoles el soto a hasta navalcarnero por la vía verde y por la dehesa de san martin la termino en la palza de segovia en centro del pueblo , ruta suave no muy exigente que se puede tranquilamente , si se quiere se puede visitar las bodegas de nalavalcarnero yo fui la que esta en la calle de la iglesia .
A 31 kilómetros de Madrid, en el suroeste de la capital, se encuentra la Villa Real de Navalcarnero. Un pueblo con más de 500 años de historia que conserva el encanto de su antigüedad y que atrapa al visitante con sus sabrosos guisos, su riqueza artística y la belleza de su paisaje.

Su plaza mayor, llamada Plaza de Segovia, y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVI) constituyen los principales atractivos históricos de la localidad. La plaza responde al modelo tradicional castellano: planta irregular, edificios de tres alturas porticados y balconadas de madera. En ella hallamos edificios como la antigua Casa Consistorial.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción fue construida en el siglo XVI y cuenta con un cuerpo de tres naves separadas por arquerías. Su torre de estilo mudéjar se compone de cuatro cuerpos separados por cornisas de piedra. El primero es alto y liso, el segundo presenta estrechas ventanas en aspillera, el tercero está decorado con arcos ciegos entrecruzados y culmina la torre un nivel de campanas. En su interior destaca el retablo del altar mayor así como la capilla real, en la que tuvo lugar el enlace entre Felipe IV y Mariana de Austria. En la Puerta del Sol, encrucijada de la villa, se halla el monumento a Felipe IV.

Ermitas y plazas
Si algo abunda en Navalcarnero son los edificios religiosos. Ermitas y humilladeros jalonan las calles. Aunque la mayoría ha sufrido remodelaciones, datan del siglo XVII. Destaca especialmente la ermita de San Roque, que perteneció a la familia del pintor de cámara de Carlos IV y Fernando VII, Juan Antonio de Ribera. Hoy la decoran frescos de Pirrongelli. La ermita de la Veracruz, ubicada en la misma plaza, cuenta también con interesantes pinturas al fresco.

Otra de las plazas más concurridas de Navalcarnero es la de San José, donde hoy se puede visitar la iglesia del mismo nombre, y la plaza de Alonso de Arreo, que rescata la memoria del regidor que acudió a defender Navalcarnero durante la contienda por los fueros comunales. En esta última hallamos el Museo del Vino.

Fiestas y gastronomía
A principios de septiembre, Navalcarnero honra a su patrona Nuestra Señora de la Concepción con fuegos artificiales, encierros nocturnos y el Mercado Real del Siglo de Oro, un evento de fin de semana que recrea el matrimonio del Rey Felipe IV y Mariana de Austria. Las fiestas de mayor arraigo son las de San Isidro, a mediados de mayo.

Los asados de cordero y los platos con piezas de caza menor (conejo, liebre y perdiz) son típicos de la zona, que presume de los garbanzos con los que se prepara la olla del segador, un guiso que recuerda al cocido madrileño

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Park

Parque natural el Soto

El Soto hace referencia a un parque municipal, un arroyo y un barrio localizados en Móstoles. El nombre alude a un área boscosa, que antiguamente era de uso comunal, y que desde los años 1980 está parcialmente dividida en varios parques artificiales
fountain

Fuente de agua en el parque del soto

El Soto hace referencia a un parque municipal, un arroyo y un barrio localizados en Móstoles. El nombre alude a un área boscosa, que antiguamente era de uso comunal, y que desde los años 1980 está parcialmente dividida en varios parques artificiales
Picnic

Área de descanso

La Vía verde del Guadarrama es una de las cuatro que podemos disfrutar dentro de la Comunidad de Madrid. Su antiguo trazado ferroviario se ha transformado en una ruta para aficionados de la bicicleta de montaña y los senderistas. Ideal para hacer rutas en bici con niños y en familia.Lago del Parque El Soto de Móstoles La ruta se inicia en el Parque Natural El Soto, en Móstoles, pasaremos por el Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama, disfrutaremos de bosques mediterráneos, preciosas dehesas de encinas, tierras de cultivo y riberas junto a el arroyo del Soto para finalizar la ruta en la plaza de Segovia de Navalcarnero, municipio de notable interés cultural. Una vez salgamos de Móstoles por el camino principal, después de unos 1,200 km, pasaremos una puerta y giraremos a la derecha. Salimos del parque y cruzamos un puente para luego coger la carretera a la izquierda. Rodaremos por distintas vías asfaltadas, pistas de tierra y caminos en buen estado.Puente sobre el arroyo A continuación dejaremos la carretera y tomaremos un camino a la izquierda de unos 2km que desemboca en la Calle del Ferrocarril. Pasaremos la calle y llegaremos a un cruce donde seguiremos por un estrecho camino de tierra que nos llevará al Puente de Hierro, que hay que cruzar. Pasamos el puente y llegados a un cruce, seguiremos por la pista de tierra de en frente, algo escorada a la derecha.Antigua Estación Río Guadarrama La Vía verde del Guadarrama continúa atravesando campos de cultivo de vides, olivos y pinares. Después de cruzar por un pequeño pinar, llegamos a una bifurcación en el camino donde tomaremos el sendero que sale a mano izquierda; en el siguiente cruce, también seguiremos hacia la izquierda; y tras 185 m, tomaremos una nueva pista, donde iremos nuevamente a la izquierda. Desde este punto seguiremos recto hasta tomar una curva muy marcada a la derecha y cuando lleguemos a un cruce ascenderemos por la derecha. Llegaremos a otro cruce y continuaremos de frente por un camino de tierra entre viñedos. Seguiremos recto en el siguiente cruce dejando la Cruz de la Casa Roque a nuestra derecha. Poco después el camino gira a la derecha y llegaremos a una barrera impide el paso al antiguo recorrido del ferrocarril. En esta parte de la ruta pedalearemos junto a un gran pinar. Paso por Pinares Pasaremos varias barreras abiertas disfrutando de una pista entre pinos y desembocaremos en la avenida de Casa Roque, que llega a una rotonda donde giraremos a la izquierda para dirigirnos hacia el centro urbano de Navalcarnero por la calle de la Dehesa de Mari-Martín. Entramos en Navalcarnero por el barrio de la Estación al norte de la localidad. Una vez dentro del municipio buscaremos el carril-bici después del camino de Casarrubios. Después de llegar a la Plaza de toros Félix Colomo, dejaremos el carril-bici para dirigirnos al punto final de la Vía verde del Guadarrama, la plaza de Segovia.
Picnic

Area de descanso

La Vía verde del Guadarrama es una de las cuatro que podemos disfrutar dentro de la Comunidad de Madrid. Su antiguo trazado ferroviario se ha transformado en una ruta para aficionados de la bicicleta de montaña y los senderistas. Ideal para hacer rutas en bici con niños y en familia. Lago del Parque El Soto de Móstoles Lago del Parque El Soto de Móstoles La ruta se inicia en el Parque Natural El Soto, en Móstoles, pasaremos por el Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama, disfrutaremos de bosques mediterráneos, preciosas dehesas de encinas, tierras de cultivo y riberas junto a el arroyo del Soto para finalizar la ruta en la plaza de Segovia de Navalcarnero, municipio de notable interés cultural. Una vez salgamos de Móstoles por el camino principal, después de unos 1,200 km, pasaremos una puerta y giraremos a la derecha. Salimos del parque y cruzamos un puente para luego coger la carretera a la izquierda. Rodaremos por distintas vías asfaltadas, pistas de tierra y caminos en buen estado. Puente sobre el arroyo Puente sobre el arroyo A continuación dejaremos la carretera y tomaremos un camino a la izquierda de unos 2km que desemboca en la Calle del Ferrocarril. Pasaremos la calle y llegaremos a un cruce donde seguiremos por un estrecho camino de tierra que nos llevará al Puente de Hierro, que hay que cruzar. Pasamos el puente y llegados a un cruce, seguiremos por la pista de tierra de en frente, algo escorada a la derecha. Antigua Estación Río Guadarrama Antigua Estación Río Guadarrama La Vía verde del Guadarrama continúa atravesando campos de cultivo de vides, olivos y pinares. Después de cruzar por un pequeño pinar, llegamos a una bifurcación en el camino donde tomaremos el sendero que sale a mano izquierda; en el siguiente cruce, también seguiremos hacia la izquierda; y tras 185 m, tomaremos una nueva pista, donde iremos nuevamente a la izquierda. Desde este punto seguiremos recto hasta tomar una curva muy marcada a la derecha y cuando lleguemos a un cruce ascenderemos por la derecha. Llegaremos a otro cruce y continuaremos de frente por un camino de tierra entre viñedos. Seguiremos recto en el siguiente cruce dejando la Cruz de la Casa Roque a nuestra derecha. Poco después el camino gira a la derecha y llegaremos a una barrera impide el paso al antiguo recorrido del ferrocarril. En esta parte de la ruta pedalearemos junto a un gran pinar. Paso por Pinares Paso por Pinares Pasaremos varias barreras abiertas disfrutando de una pista entre pinos y desembocaremos en la avenida de Casa Roque, que llega a una rotonda donde giraremos a la izquierda para dirigirnos hacia el centro urbano de Navalcarnero por la calle de la Dehesa de Mari-Martín. Entramos en Navalcarnero por el barrio de la Estación al norte de la localidad. Una vez dentro del municipio buscaremos el carril-bici después del camino de Casarrubios. Después de llegar a la Plaza de toros Félix Colomo, dejaremos el carril-bici para dirigirnos al punto final de la Vía verde del Guadarrama, la plaza de Segovia.
Bridge

Puente de hierro

Se trata de un puente ferroviario de vía estrecha que pertenecía a la línea Madrid-Almorox (primer tramo desde Madrid-Estación Paseo de Extremadura hasta Navalcarnero) con parada cercana al puente en el apeadero de Colonia Guadarrama, proyectado por el ingeniero Cesar Llorens Ceriola en 1.890 y cuya construcción se encarga a la empresa belga Braine Le Comt, inaugurándose el 15 de julio de 1.891 según consta en algunas viejas fotografías del evento. Llorens, al igual que otros jóvenes ingenieros de la época, trabajó durante varios años para el Ministerio de Ultramar con destino en Puerto Rico donde consta que se construyeron varios puentes de hierro a finales del siglo XIX y antes de la ocupación yanqui. En la web oficial del municipio de Navalcarnero se cita como director de la obra a su paisano Simón Ruíz Medrano que bien pudiera ser maestro forjador pues parece que hay indicios de que parte de las estructuras de acero se fraguaron y modelaron en ferrerías de Navalcarnero. Ha sufrido diferentes modificaciones a lo largo del tiempo y en 2.011 se remodela la cubierta, tapando los huecos de las traviesas con un entablamento de madera, respetando el vial de inspección de hormigón. Actual uso exclusivo para ciclistas y peatones dentro de la Vía Verde de 4,5 kilómetros del Soto de San Marcos o del Guadarrama. Características actuales de la obra: Dispone de un tablero horizontal de 133 metros de longitud hasta juntas de dilatación más otros 6 metros de plataforma sobre estribos a cada lado, en dos sección de 68 y 65 metros cada una, apoyadas en la única pila central que actualmente se encuentra fuera de cauce. La anchura de calzada y viales suma la longitud de 4,40 metros. Toda la obra está realizada en acero laminado con planchas de variada anchura conformando vigamen de alma llena y cosido en roblones de bella factura. Es una estructura cerrada en caja con dos laterales de celosía muy ligera, del tipo americano basadas en el sistema Linville y un cielo arriostrado con estrechas viguetas en cruces de San Andrés y otros cruzamientos más amplios a base de perfiles en L que conectan con los cordones superiores y los palastros mencionados; este techo ofrece un gálibo máximo de 4,360 metros. Originariamente, el proyecto apostaba por 3 pilas de soporte de cargas pero tras los estudios geológicos sobre suelo (arenas de aluvión y cienos en amplio calado) se decidió construir una cimentación en caja de acero de 8 metros de profundidad sobre la que se asienta la formidable pila central de forma rectangular y cantos redondeados, en hormigón y forrada con perfectos sillares de granito de larga soga (algunas piezas llegan a un metro) y excelente trabajo en aristones de cantos, con sillares también de granito, redondeando su cara externa y trabajados al estilo romano, del tipo tosco, con borde liso y cara picada o averrugada. En una vieja fotografía de su inauguración, se observa esta pila calada en su zona media, bien para ahorrar piezas y hacer más económica la obra o para aligerar el propio peso de ella sobre cimentación; el trabajo en cenit también es cuidado, con un listel sobresaliente que cubre todo su perímetro. Al igual que los estribos del puente, se trata de una obra plena y primorosa que aún podemos admirar aunque con dificultad pues, como viene siendo una constante en la mayoría de los ejemplos que describo, la maraña de vegetación adyacente impide estudiar el conjunto o dificulta sobremanera acceder a la parte inferior del tablero y comprobar su estructura. En este caso concreto, además de la vegetación, lo impide la proliferación de chabolas y pequeños huertos ilegales pegados a un estribo o la imposibilidad de acceder por la otra cabecera. Los estribos constan de dos cuerpos escalonados, el más bajo y ancho, es el que hace de plinto para recibir los largueros de la viga y donde se fijan los cojinetes de basculación, en este caso, fijos. El cuerpo superior se ajusta a la rasante y enlaza con las cabeceras; toda la fábrica es de hormigón en masa chapada con elementos de granito de buena cantería y dispone -como efecto decorativo- de dos anchos listeles sobresalientes y biselados también de muy buena factura; en esquinas, el cubrimiento se hace con grandes aristones graníticos de muy buena talla, del tipo averrugado. En los ajustes a taludes -como remate- se utiliza fábrica de ladrillo hasta la rasante. Se observan rehabilitaciones recientes con fuerte incorporación de cemento en el llagado de sillería y recomposición en los lienzos de ladrillo. Respecto al tablero, cabe señalar que en fotos antiguas de observa que al eliminar los raíles y traviesas y quedar los huecos al vacío, se protegen a los viandantes con una valla de mallado metálico y en cara naciente, se utiliza un vial de inspección -entiendo que más reciente- a base de una bovedilla de ladrillo y solera de hormigón fino por donde circulaban paseantes y ciclistas. Actualmente se ha incorporado un entablamento de madera que apoya en los largueros superiores y se mantiene el vial de cemento. Se han añadido redes de mallado en extremos como medida de seguridad aunque un tanto cutres. En cabeceras se incorporan un par de bolardos de granito para evitar el paso de vehículos, pues según se señala está prohibida la circulación de coches y motos. Sobre estribos, altas barandillas de acero, incorporadas recientemente. Los trabajos de entablamento y cartelería son de la empresa "A mi madera" especializada en este tipo de actuaciones. Aunque se observa una reforma muy actual para convertirlo en vía verde, no se ha procedido a la limpieza del óxido de la estructura, ni se le ha dado alguna imprimación de protección, entiendo que porque no se encuentra en mal estado, salvo las zonas inferiores donde apoya la estructura pues ahí si se observan corrosiones más patentes. Señalar que se trata de una obra interesante de la que carece de ejemplos la Comunidad de Madrid, salvo los espectaculares puentes ferroviarios de Arganda del Rey sobre el río Jarama o el de Aceca sobre el río Tajo, en la raya con Toledo, ambos todavía en uso, aunque limitado. No obstante, entre la común carencia de información de estas obras, he de señalar que el puente de Móstoles-Villaviciosa de Odón dispone de una cartela en la que se informa al visitante de este monumento y hasta se exhiben algunas fotos de otros puentes señeros en la ingeniería del hierro como son el de Coalbrookdal o el de Oporto. Para saber más: Me remito a las interesantes webs que tratan el ferrocarril, aunque como suele ocurrir, omitiendo -en general- las referencias a la construcción de puentes, y destaco entre ellas Arqueología Ferroviaria, de Gustavo Vieites, la FCMAF, Spanish Railway. Entre las webs que difunden la historia arquitectónica y de estructura civil, cabe señalar Pasión por Madrid, con algunas fotos de nuestro puente y Espormadrid. La Wikipedia tiene un buen artículo sobre esta línea de ferrocarril. A nivel gráfico, menudean las fotos antiguas en internet, pero suelen ser de maquinaria y estaciones, no encontrándose ninguna -ciertamente antigua- sobre esta estructura. Tampoco es un puente en el que se hayan fijado los tratadistas e historiadores de pontonería metálica. En cuanto a artículos de revista, destacar el titulado "Efímero pero providencial", dedicado al 125 aniversario de la línea Madrid-Almorox, escrito por Julia Sola Landero en Revista del Ministerio de Fomento, número 662 de junio de 2.016 y otro sobre la pontonería de hierro madrileña en la cuenca del Jarama, escrito por Luis Solera Selvi en la misma revista, número 654 de octubre 2.015. Cómo llegar: Se encuentra entre el término municipal de Villaviciosa de Odón y el de Móstoles, cerca del Parque de Coímbra, con acceso por la autovía A-5 salida 14 y cruzando la ciudad siguiendo las indicaciones de Parque Lineal El Soto o camino del Soto de San Marcos hasta el propio puente que se encuentra en una vía verde. Otra opción muy interesante es seguir por la A-5 hasta el PK 24 y tras cruzar el río Guadarrama coger a la derecha el Camino de la Zarzuela que también nos llevará al puente de hierro y al regresar para coger de nuevo la A-5 podemos contemplar y cruzar bajo uno de sus arcos, el famoso Puente del Aguijón o de la Zarzuela, bellísima obra pontonera neoclásica en fábrica de granito berroqueño terminada en 1.805 según proyecto y dirección del ingeniero hidráulico Miguel de Inza y que correspondía al viejo Camino de Portugal, luego carretera nacional N-V y ahora autovía A-5.
Train stop

Antigua estación de ffcc de rio Guadarrama

La actual red ferroviaria que atraviesa la Comunidad de Madrid comenzó a gestarse en la segunda mitad del siglo XIX. Muchos trazados de aquella época siguen operativos, convenientemente actualizados y adaptados a las necesidades actuales. Pero otros muchos dejaron de funcionar y quedaron en el más absoluto abandono. Es el caso del ferrocarril que unía Madrid con el municipio toledano de Almorox, del que aún se conservan diversas infraestructuras de interés histórico, si bien la mayor parte ha desaparecido. Hoy nos ocuparemos del puente de hierro situado sobre el río Guadarrama, todavía en pie, y de sus diferentes estaciones, con especial mención a la de Goya, que fue derribada para edificar viviendas. Un poco de historia La citada línea férrea fue promovida por una sociedad de capital belga. Empezó a entrar en servicio el 15 de julio de 1891, cuando se inauguró oficialmente el primer tramo, que llegaba hasta Navalcarnero. Pocos meses después, el 26 de diciembre, se puso en marcha el segundo, que terminaba en Villa del Prado. Hubo que esperar varios años, hasta 1901, para alcanzar Almorox, el destino final. Se construyó para el tránsito de viajeros, pero, fundamentalmente, para el transporte de mercancías. El objetivo era facilitar la llegada de productos agrícolas a la capital desde los fértiles valles de los ríos Guadarrama y Alberche, que hasta entonces se transportaban en pesados carros tirados por mulas, a través de caminos secundarios. El ferrocarril Madrid-Villa del Prado-Almorox era de vía métrica, una tipología por entonces muy utilizada en las comunicaciones comarcales, al resultar mucho menos costosa que el ancho nacional, reservado para las grandes distancias. Pertenecía a la red de FEVE, la compañía en la que se integran los ferrocarriles españoles de vía estrecha. En la década de los sesenta del siglo XX, la línea empezó a tener problemas económicos, debido, principalmente, a la competencia del transporte por carretera, con lo que, en 1965, se tomó la decisión de clausurar el tramo Navalcarnero-Almorox, el más deficitario. El año 1970 supuso el cierre definitivo del histórico ferrocarril o, mejor dicho, su conversión en una línea de cercanías, gestionada por Renfe, tras proceder al desdoblamiento, electrificación y adaptación al ancho nacional de las vías. Estos trabajos se circunscribieron únicamente al tramo Madrid-Móstoles y se prolongaron hasta 1976. Las estaciones La estación término estuvo emplazada junto al río Manzanares, cerca del Paseo de Extremadura y de la actual Calle de Saavedra Fajardo. Fue bautizada con el nombre de Goya, por su proximidad con la Quinta del Sordo, donde vivió el genial pintor aragonés. La Estación de Goya aparece en la parte inferior de la imagen, hacia el centro. Sus obras comenzaron en 1883, un año antes de que a la empresa promotora le fuera concedida la licencia del tramo Madrid-Navalcarnero, el primero que arrancó. El proyecto se debió a Fernando María de Castro y fue elaborado en 1882. De reducidas dimensiones, su modesta arquitectura la convertía en la hermana pequeña de las grandes estaciones ferroviarias madrileñas, como las del Norte, Atocha y Delicias. Ocupaba una superficie de apenas 492 metros cuadrados y estaba hecha en ladrillo, con cubierta de teja. En 1965, la compañía que gestionaba la línea férrea consideró la posibilidad de derribar la estación para vender su solar y construir viviendas. Las plusvalías obtenidas con este movimiento ayudarían a paliar las dificultades económicas de aquellos momentos. Tal operación no pudo llevarse a cabo hasta 1969, año en el que la Gerencia Municipal de Urbanismo dio el visto bueno a la urbanización de los terrenos. Cortesía de Gustavo Vieites. La línea férrea llegó a contar con dieciocho estaciones, entre apartaderos y apeaderos. De las ocho primeras (Goya, Empalme, Campamento, Cuatro Vientos, Alcorcón, Colonia Ramírez, Móstoles y Villaviciosa de Odón) apenas quedan restos, ya que sobre esta parte del recorrido discurre en la actualidad la línea C-5 de Cercanías. Con respecto a las diez restantes (Río Guadarrama, Navalcarnero, Villamanta, Valquejigoso, Méntrida, Río Alberche, Rincón, Villa del Prado, Alamín y Almorox), se mantienen en pie algunas de ellas, aunque su conservación no es muy buena. El puente sobre el Guadarrama Entre las infraestructuras que han llegado a nuestros días, la más destacada es, sin duda alguna, el puente de hierro que salva el río Guadarrama, emplazado justo en el límite de los términos municipales de Móstoles y Villaviciosa de Odón. Se levanta sobre el punto kilométrico 21,300 de la desaparecida línea ferroviaria, junto a un paraje que antiguamente era conocido como Vado de San Marcos. Presenta una estructura en forma de caja, apoyada en los extremos en estribos y en el centro en una sólida base de sillería de granito, que emerge del propio cauce. Se debe a Simón Ruiz Medrano y fue realizado en Navalcarnero. Además de su gran relevancia técnica, como punto clave del trazado ferroviario, el puente tuvo un enorme interés social. En sus inmediaciones fue construido un apeadero que, con el nombre de Río Guadarrama, se convirtió en un destino de referencia para los excursionistas y bañistas que, procedentes de Madrid, buscaban pasar un día de campo. Por esta razón, se le habilitó un andén peatonal, que permitía a los viandantes cruzar el río sin peligro. Pese a su importancia histórica, el puente se halla en un lamentable estado, en medio de una zona donde han proliferado las viviendas ilegales, muchas de ellas chabolas. Actualmente, forma parte de una Vía Verde, con la que la Comunidad de Madrid pretende fomentar la práctica del senderismo y del ciclismo.
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Arroyo de la dehesa

camino del arroyo de la dehesa navalcarnero
fountain

Fuente de agua

Área de descanso en la cruz de San mari Martín
Sacred architecture

Ermita dd san juan bautista

La ermita de San Juan Bautista. Este modesto templo ha conocido en sus más de 400 años de historia tres etapas bien diferenciadas. La primera tuvo su origen en una reunión del concejo de 1589, en la que el vecino Juan Bermejo solicitó el permiso para iniciar la construcción de una ermita que debió de terminarse un año después. Se levantó en el Norte de la población, a la vera del camino que conducía a Brunete y Segovia, bajo la advocación de San Juan Bautista. Pronto la tradición agraria hizo de esta ermita un lugar señalado y de ferviente devoción. Todos los años, el primer domingo de mayo, los vecinos se reunían para asistir a la bendición de los campos. Los rebaños de ovejas también recibían la suya en la pradera más cercana. La construcción llegó a mediados del siglo XVIII en mal estado de conservación. Tras un largo pleito entre los partidarios de levantar una nueva ermita en el mismo lugar o en otro más céntrico de la población, se decidió reconstruirla sobre sus cimientos quinientistas. La nueva ermita se bendijo el 4 de diciembre de 1747. La última etapa se inició en 1829, cuando la ermita se convirtió en capilla del cementerio parroquial que pronto se levantaría en su lado Norte. Desde entonces ha sufrido un lento pero inexorable proceso de desgaste de su personalidad original en beneficio de esta nueva función. El recinto funerario y con él su capilla hubo de adaptarse a las sucesivas leyes estatales que a lo largo del siglo XIX velaron por el perfecto funcionamiento de los camposantos, en la mayoría de los casos apelando a la Salud Pública. Una importante rehabilitación llevada a cabo en el año 2005-2006 ha devuelto a la ermita su antiguo esplendor. Se ha liberado su espacio interior de las particiones decimonónicas que impedían contemplar su única nave; y se ha recuperado la primitiva advocación del templo, San Juan Bautista. La capilla mayor esta presidida por un retablo de la segunda mitad del siglo XVII. En su hornacina central un óleo de San Juan Bautista, de buena factura, que puede fecharse en los primeros años del Seiscientos. Un “Cristo en la Cruz”, copia del pintor Alberto Pirrongelli, decora el ático. Son también muy interesantes los cuadros del crucero: un “Bautismo de Cristo”, de escuela madrileña del siglo XVII; y un “San Juanito”, de gran calidad, obra granadina de finales del mismo siglo. Los cuadros de la nave son copias de obras maestras de la pintura española realizadas por Pirrongelli.
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Antiguo lavadero

antiguo lavadero de ropa de navalcarnero
Sacred architecture

Iglesia de nuestra señora de la Asunción

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Plaza de Segovia

Ha sido y es el centro neurálgico de Navalcarnero, un espacio público conformado por las edificaciones que lo delimitan. Algunas de éstas debieron de levantarse a lo largo del siglo XVI en el ensanchamiento creado por el cruce de las dos vías principales que atravesaban la población de Norte a Sur (calles Libertad y Real) y de Este a Oeste (calles Constitución y Jacinto González). Con el tiempo este segundo eje acogería el camino real de Extremadura, multiplicando su importancia estratégica. Como espacio público, buena parte de los edificios que lo constituían cumplían funciones comunales. La casa del concejo o el ayuntamiento es el mejor ejemplo de ello. En sus habitaciones se celebraban las reuniones del gobierno municipal y las elecciones de sus cargos. Junto a ésta se encontraban la cárcel y a pocos metros la casa de las carnicerías y la casa de pastelería y bodegón, todas de propiedad municipal. No muy lejos, aunque fuera de este recinto, se levantaba la tienda de abacería donde se expendían el aceite, el vinagre, el pescado seco y otros productos de primera necesidad; y el pósito, donde se almacenaba y distribuía el grano que aseguraba el abastecimiento a la población. Consta además que ya en el siglo XVIII se situaban en la plaza otros edificios relevantes, aunque no estrictamente comunales, como el Hospital de Pobres Viandantes y el Mesón de las Ánimas. La plaza era también un escenario de carácter festivo. En las galerías abiertas de su edificios se arremolinaban los espectadores para presenciar los festejos públicos como las tradicionales corridas de toros. Su cercanía al acceso principal de la iglesia parroquial y a la ermita de la Veracruz permitía que este espacio formara parte del recorrido de las procesiones religiosas. En lo puramente arquitectónico, destaca su planta irregular, espaciosa y abierta, con unas bellas estructuras porticadas en tres de sus cuatro lados. Esta asimetría y la diversidad formal de sus fachadas dotan al conjunto de un atractivo añadido y pintoresco, que la convierten en un ejemplo único dentro de la arquitectura popular castellana. A lo largo de los siglos la plaza de Navalcarnero ha sido testigo excepcional de innumerables acontecimientos históricos, algunos de los cuales han afectado a su propia denominación. Nació con el nombre genérico de “plaza pública” que describía a la perfección su dedicación originaria. En una distribución de los cuarteles del municipio de 1832 se le cita como “plaza real”, tal vez en consonancia con los tiempos que corrían. Por este mismo motivo, pocos años después, en 1839, era conocida como “plaza de la Constitución” y a partir de 1935 como “plaza 14 de abril”. Desde 1937 este espacio público se identifica como “plaza de Segovia” en conmemoración a la vinculación y dependencia histórica (1499-1627) que mantuvo con la capital castellana. Qué hay de sus colores… Toda esta valoración histórico-artística fue reconocida por la declaración de Bien de Interés Cultural (Decreto 266/2000 de 14 de diciembre) en la categoría de Conjunto Histórico del ámbito determinado por la plaza de Segovia y la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Navalcarnero. Una protección que ha sido tenida en cuenta en la rehabilitación de la plaza llevada a cabo en mayo del 2000 y que ha contado con la financiación del Ayuntamiento de Navalcarnero y de la Comunidad de Madrid. El proyecto inicial contemplaba la recuperación integral de este conjunto: las fachadas, manteniendo el color blanco que presentaban; la madera de las balconadas, la viguería de los soportales, el herraje de las ventanas y balcones, realizado en forja tradicional; y las columnas de granito que estuvieran dañadas. Todo ello con el objetivo de devolver a la plaza principal su anterior estética en consonancia con la imagen tradicional que dominaba el casco histórico de la población. Sin embargo, una serie de hallazgos iban a provocar la modificación del proyecto. El descubrimiento de los antiguos revocos ocultos bajo la superficie encalada vino a confirmar que la plaza de Segovia había tenido sus fachadas coloreadas con diferentes diseños; y que sólo en los últimos 50 años había sido unificada bajo el blanco. Además las investigaciones desarrolladas por los arquitectos y técnicos de la Dirección General de Patrimonio Histórico pusieron de manifiesto que los tratamientos superficiales y ornamentales de los edificios de la Plaza habían variado a lo largo de sus cuatro siglos de existencia, adaptándose a los diferentes gustos y economías de cada etapa histórica. De tal modo que en algunos edificios se llegaron a encontrar restos de hasta cuatro revestimientos diferentes superpuestos. La conclusión fue clara: las fachadas de la plaza de Segovia desde por lo menos finales del siglo XVIII se enlucieron y pintaron de forma diferenciada. Información suficiente para que en esta intervención haya primado el criterio de diversidad sobre el de la uniformidad. La restauración de la plaza se completó con el arreglo de los soportales, la ocultación de las instalaciones eléctricas y la instalación de una nueva iluminación que ha puesto en valor las especiales características de este magnífico conjunto. Con ello se ha cumplido el objetivo prioritario de esta intervención, la recuperación de la imagen histórica y arquitectónica de la plaza. Esta gran labor restauradora llevada a cabo por al Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, así como su apuesta por la protección del patrimonio arquitectónico y la difusión cultural, ha sido merecedora del Premio Europa Nostra 2001. El proyecto de la Plaza de Segovia fue seleccionado entre las 150 candidaturas presentadas en la Unión Europea. En la actualidad esta plaza es el verdadero corazón de Navalcarnero. En ella confluyen las arterias más populosas del municipio, alrededor de ella se localizan bancos, bares, restaurantes, comercios, etc… La Plaza de Segovia ha sido y sigue siendo testigo de los principales acontecimientos acaecidos en esta Villa Real. Durante los primeros días del mes de septiembre, con el tañir de las campanas, se viste de gala para acoger las Fiestas Patronales, en honor a Nuestra Señora de la Concepción. Pero también es la anfitriona de ferias como el Mercado de Artesanía (que se celebra el segundo domingo de mes excepto agosto o septiembre) o la Feria del Libro, además de servir de decorado para momentos como la Semana Cultural, la Navidad o el Carnaval. Es, sin duda, junto a la Iglesia Parroquial el elemento más representativo de la localidad.

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