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Moving time  9 hours 24 minutes

Time  10 hours 6 minutes

Coordinates 8956

Uploaded March 5, 2019

Recorded March 2019

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near Ceuta, Ceuta (España)

Tocaba ir a Ceuta. Tocaba completar el periplo de las Travesías Cívico Militares que los diferentes Tercios de la Legión tan bien organizan por territorio español. Tras senderear (y terminar) los “101 Kms. de Ronda”, “La Desértica” (Almería) y la “Africana” (Melilla), pensamos que era de rigor el realizar la “Cuna de la Legión” en la ciudad norteafricana. Por ello, mi andarina Pilar, mi Paco y un servidor no dudamos en inscribirnos (el primer día de apertura) a esta prueba. Sabíamos que, en relación a la anterior realizada en Melilla (también de 50 Kms), planteaba diferencias: menos ciudad, más montaña y, por ende, mucho más desnivel. Intentamos realizar una preparación razonablemente adecuada añadiendo a nuestros meneos montañeros dominicales, dos salidicas llanas (pero largas) de 24 kms. las semanas previas; creo, sinceramente, que fueron positivas. Planeamos el viaje con tiempo; la avalancha “turísticodeportiva” podía saturar la ciudad, por lo que reservamos alojamiento de forma pronta tanto en la ciudad ceutí como, la jornada previa, en Algeciras. En esta última ciudad hicimos noche el jueves adonde llegamos tras un viaje largo pero cómodo. Vueltecica por la ciudad portuaria, cena rápida y a descansar ya que, a la mañana siguiente, el ferry, temprano, nos llevaría a nuestro destino africano. Gracias a que llegamos con un día de antelación a la jornada deportiva, tuvimos tiempo “suficiente y tranquilo” para recoger dorsales y documentación, comer, hacer un descanso y siestecica, y poder visitar pausada pero largamente las céntricas calles que al día siguiente recorreríamos con “traje y bastones de faena”. Total, que entre pitos y flautas, nos clavamos andando, repito que con tranquilidad, más de dieciocho kilómetros según marcó nuestro “podómetro telefónico”. Para rematar la jornada y tras una búsqueda larga pero fructífera, cenamos en un Restaurante en plena playa de la Ribera: a fe que tanto los entrantes como ese estupendo y bien presentado pescado compartido fueron saboreados y engullidos con deleite. De vuelta al hotel, y como siempre antes de una prueba, preparamos con minuciosidad nuestras mochilas (como siempre en mi caso intensa y extensa) y nuestra equipación. ¡Y a la cama!. La noche trascurrió de forma razonadamente plácida (para Paco regular – el que tenga interés que le pregunte el motivo-) y, sobre las ocho y media estábamos desayunando: no faltó casi de ná ya que sabemos que tanto la hidratación como el aporte calórico es más que necesario antes de estas palizas. Tras ello (nuestro hospedaje se encontraba muy cerca de la salida) nos fuimos andandico a la zona de las “Murallas Reales”. Como siempre, el sorprendente y variopinto gran ambiente que formaban las tres mil personas (y bicicletas) allí presentes, nos animaron el cuerpo y la mente y prepararon lo que (preclaramente sabíamos) iba a ser una dura batalla. Y digo esto porque, a diferencia de las otra pruebas legionarias, el tiempo máximo para ser finisher era muy complicado: diez horas de tope para recorrer 50.5 Kms. con un desnivel positivo de de unos 1300 mts. Para “senderistas puros” como nosotros, de entrada, difícil. Por tanto, nuestro objetivo tenía dos niveles: prioritariamente, terminar la prueba (tendríamos medalla independientemente del tiempo empleado); secundariamente ser “finisher”, para lo cual debíamos de cerrar el recorrido antes del tiempo anteriormente comentado (difícil). A las 10 h. y 12 min. (con unos escasos dos minuticos de retraso) y tras las continuas frases arengantes del speaker, se produjo el cañonazo de salida. La tremenda, colorida y más que variopinta legión (nunca mejor dicho) de corredores (la mayoría) y senderistas (los menos) comenzaba la travesía. El comienzo del recorrido tuvo lugar por las céntricas calles de Gran Vía y Paseo de Revellín (asiento de la singular “Casa de los Dragones”) para, tras algo más de dos kilómetros, entrar en la Avenida de San Amaro que recorrimos “pegada” a la bonita playa del mismo nombre, abandonándola cerca del kilómetro cuatro e introduciéndonos en la Circunvalación del Monte por el que ya estábamos transitando, el “Hacho”. Llegamos a la zona de la Potabilizadora donde se ofrecía agua y se disponía de WC, dirigiendo nuestros pasos, tras pasar por la “Pagoda Hindú” y el cementerio de “Santa Catalina” al Parque del mismo nombre. Nuestro caminar viró a dirección sur camino del “Faro de Ceuta” y, posteriormente hacia la Playa del “Desnarigado” (cerca del Fuerte del mismo nombre) donde, el primer avituallamiento en el kilómetro nueve nos ofreció agua, isotónico y fruta. Sabemos que es importante no despistarse en aspectos tan importantes como la hidratación y la alimentación y por ello, tanto en este como en los siguientes…!tó pa dentro! (Paco más). Desde aquí, el bonito “Paseo de Ronda”, siempre cerca del mar , nos fue llevando a la Barriada del “Sarchal”. No faltó en la misma la animosa presencia de residentes en la zona que con sus palmas y sus palabras estimularon nuestro paso. Desde aquí, cambio total de dirección y, en sentido totalmente ascendente fuimos, primero por la circunvalación en asfalto y luego por cemento hacia la “Fortaleza del Hacho”. Estábamos en el Km. 14 de la prueba, nuestro ritmo era prudente pero adecuado y aprovechamos el segundo avituallamiento para reponer de forma algo más intensa antes de continuar camino. Tras el breve paso dentro de la zona amurallada, cogimos la bonita (y en ocasiones algo técnica) Senda Sur-Norte perimetral por la que, tras un sube y baja doble llegamos al Camino del Parque de “San Amaro”. En continuo descenso por una senda no compleja, fuimos llegando al mentado parque, que atravesamos para llegar a pie de la Playa del mismo nombre. Estábamos en el Km. 17 de la travesía y solo nos quedaba llanear por el Parque “Juan Carlos I” y el coqueto Parque del “Mediterráneo” para llegar a la zona de la magna escultura de Serrán “Los Hércules y la Unión del Mundo” antes de cerrar la primera (y menos exigente) parte de la prueba: volvíamos a las Murallas Reales; estábamos en el Kms 20 y habíamos logrado entrar en 3 h. 51 min. (cierre de control a las 4 horas). En esos momentos (lo he comprobado después), éramos los últimos en pasar de los participantes de la prueba larga. Allí disfrutamos de otro buen avituallamiento, al lado de la meta donde seguían entrando marchadores de la prueba corta de 20 kms. Eran las dos de la tarde, nos quedaban algo más de 30 y solo habíamos cumplimentado menos de quinientos de los mil cuatrocientos metros de desnivel positivo totales; el gran desafío, por tanto, comenzaba ahora. Salimos de las Murallas y, bajamos por escaleras a la Playa del Chorrillo. Por su borde canalizado y posteriormente por su explanada fuimos deambulando durante más de un kilómetro y medio. Fue un momento malo para el narrador: el sol apretaba y, por momentos, pensé en lo complejo que podía ser lo que nos quedaba. No iba mal físicamente, pero la mente, obligatoriamente, me falló (eso sí) solo unos instantes. Todo terminó cuando salimos de la playa por un paso elevado; cogimos de nuevo asfalto y, en dirección oeste y de forma ascendente (a veces pegándose) recorrimos casi tres kilómetros hasta llegar a zona militar: el “Núcleo de Recarga de Serrallo”. Pasamos a pista y…!otra vez parriba! hasta llegar al avituallamiento del Km. 25. Como en los anteriores, líquidos y fruta en abundancia y camino del “Embalse del Infierno”. Tránsito no complejo hasta él y, aquí, un momento curioso de la travesía: mientras nosotros comenzábamos el meneo por la zona montañosa oeste de Ceuta, por el borde contrario del embalse veíamos pasar corredores camino, ya, de los últimos kilómetros de la prueba. La salida de la zona “acuosa” constituyó el primer gran desafío de la mentada zona oeste: la subida por la Senda “Loma Bermejo” y la Pista Mendicuti (ambas en buen estado) comportaban cumplimentar unos 3.5 Kms. con un desnivel positivo de algo más de 250; con tiento, ritmico y constancia, lo realizamos teniendo como recompensa la llegada al precioso “Mirador de Isabel II”. Estábamos en el km. 30, seguíamos llegando antes de la hora de cierre de paso y con un avituallamiento más intenso que incluyó, además de los consabidos líquidos y frutas, un par de buenos sandwichs de jamón y queso. Lógicamente, disfrutamos durante unos minutos de las preciosas vistas que, desde esta altura aproximada de 315 mts. se disfrutaban de Ceuta y aproveché para realizar un cambio “técnico”: las zapas de trail sustituyeron a las de asfalto; sabía que el terreno que vendría a partir de ahora exigía un mejor agarre del calzado. Tras un baja – sube de cerca de cuatro kilómetros llegamos al Acuartelamiento “García Aldave”. Nuevo avituallamiento (otra vez con sándwich – buen detalle-) y otro nuevo punto de control cercano al km. 35 que era superado. Tras una pequeña subida para llegar al punto más elevado de la travesía a unos 325 mts. comenzó una bajada sencilla con una pequeña complicación técnica final por la Senda “Media Ladera” hasta llegar a la bonita “Torre de Aranguren”. Tras llegar, siempre bajando, al “Mirador de Beliones” comenzó el verdadero y desafiante espectáculo que complicó, y mucho, nuestro deambular. Descenso pronunciado, técnico, resbaladizo en ocasiones, por la “Vaguada de Cerro Carcaño” y el “Arroyo de Calamocarro”. Recorrido de poco más de un kilómetro y medio que tuvimos que realizar con mucho tiento y en el que, lógicamente, enlentecimos mucho nuestro ritmo. Y claro, al terminarlo, y casi sin transición, llegó el momento (creo que para todos los participantes), más complicado: cuando a nuestra espaldas llevábamos ya algo más de 38 kms, la vertical y técnica senda de la Gata junto con la pista (ancha y cómoda) de Lastra nos obligaron a realizar un recorrido de unos 3 kilómetros y superar un desnivel positivo de cerca de 300 mts. A estas alturas de la prueba, os lo aseguro, pegarse, se pegó. No obstante, tiramos de experiencia y reserva para, con cuidadín, ascender este tramo hasta llegar al km 41. Poco antes, nuevo avituallamiento que fue, lógicamente, muy bien recibido. Íbamos con el tiempo muy justo (como bien podéis haber inferido) y tocaba empezar a bajar. Se habían acabado las subidas y había que intentar meter ritmo. Por la pista de “Los Cazadores” llegamos al “Embalse del Renegado” que circundamos cuasi en su totalidad. Desde allí fuimos llegando a aquél punto en que horas antes habíamos visto pasar a los corredores; era nuestro turno y la luz empezaba a flaquear (nuestras fuerzas no). Y llegó otro gran momento: tras salir, definitivamente, de la preciosa zona montañosa que habíamos transitado por el Arroyo del Infierno y llegar a la Carretera de Benítez, emergió la figura de la potente “llaneadora” que es Pilar; había subido y bajado bien, pero, mira por donde, a falta de 3 kms. pá terminar se puso a tirar como una descosía. Quería (todavía más que nosotros) terminar la prueba en tiempo, quería ser finisher y quería, además de la gran satisfacción que suponía el finalizar esta preciosa travesía, embutirse la sudadera. “A pijo sacao” (y siempre delante de Paco y mía) nos llevó en este último tramo. Las muestras de cariño y los aplausos de los autóctonos eran constantes y estimulantes. Un legionario nos informó de que solo quedaban 2.7 Kms; seguimos avanzando y, casi sin sentirlo, otro legionario nos alentó ¡solo 1.2 kms. y Meta!. Estaba hecho. Fuimos llegando, por segunda vez y esta vez definitiva a la zona de entrada en las Murallas Reales; el speaker alentaba y jaleaba nuestra presencia y, entre una preciosa, estrecha y estimulante “calle” de legionarios, el trío “Magnífico” Pilar – Paco – Pepe cruzó, con trotecico (D. Francisco si no es así no es feliz) el Arco finalizador. De nuevo, ¡lo habíamos conseguido!. Tras un año tras Melilla, la otra ciudad española norteafricana había sido “ultrameneada”. Emoción contenida con la imposición de la Medalla. Habíamos parado el crono en 10 horas y 4 minutos. Habíamos recorrido una travesía bonita en su conjunto, pero preciosa en sus ultimos 25 kms., a un muy buen ritmo. Habíamos completado un exigente recorrido de 50.5 Kms. y 1400 metros de desnivel y, de nuevo, habíamos podido completar una bonita carrera “Legionaria”. Y sí, también nos dieron la sudadera. No quisiera terminar el relato sin agradecer, y reconocer, el gran trabajo organizativo del Tercio 2º de la Legión “Duque de Alba” por su constante apoyo y arenga durante la prueba, que resultó espléndida en su recorrido, acondicionamiento, apoyo logístico y, además, gran seguridad para los participantes. Ha sido, sin duda, una gran experiencia. Ha sido, sin duda, una prueba de gran exigencia física (solo en las primeras Rutas de las Fortalezas en 2013) hemos llevado un ritmo superior al de esta prueba). Ha sido, sin duda, un excelente fin de semana lleno de turismo, deporte y emoción. Conocemos Ceuta y su entorno. Hemos podido valorar su bonita montaña (este y, sobre todo, oeste) y, aunque dudo que volvamos a realizar esta dura travesía, no descarto, en absoluto, volver para senderear (con razonable tranquilidad) los bonitos parajes por los que caminamos. Se acabó el norte de Africa pero, a primeros de Abril…!nuestra séptima participación en la Ruta de las Fortalezas”. Saludos a todos.

6 comments

  • Photo of fjmtnezm

    fjmtnezm Mar 5, 2019

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    Ya están todas la pruebas legionarias hechas. ¡Y que pruebas! Somos buenos.

  • Senda55 Mar 5, 2019

    Una preciosa ruta, con unas magníficas vistas de la costa con la ciudad y con una montaña sorprendente por su densa vegetación, por los relieves de los múltiples montes que la engrandecian sobresaliendo La Mujer Dormida,y recatada, con frecuencia con una cubierta de nubes.
    ¡Me ha gustado hacerla!
    La repetiría, si...pero por tramos, para disfrutarla con tranquilidad.
    Muy, muy bonita ruta...

  • Senda55 Mar 5, 2019

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    Difícil si se hacen 50,5 km

  • Photo of bujali

    bujali Jun 29, 2019

    No es una ruta para nada difícil , ni siquiera haciendo todo el recorrido , es FACIL

  • Photo of fjmtnezm

    fjmtnezm Jun 29, 2019

    Bujali, técnicamente no es difícil, pero no sales todas las tardes y te planteas voy a realizar 50 Km, sin un buen entrenamiento.

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    pepemur Jul 8, 2019

    Estimado bujali. Ante todo, comentarte que acepto de buen grado todos los comentarios; no obstante, me temo, no estamos hablando desde el mismo nivel. Somos senderistas “razonablemente” experimentados los mentados en este track (hemos hecho todas las pruebas legionarias amén de otras ultras en nuestra Región) y, ante todo, la prudencia guía tanto nuestro caminar como nuestros comentarios. Desde ese punto de vista, bajo ningún concepto (desde nuestro prisma) una travesía de algo más de cincuenta kilómetros y con limitación de tiempo, puede catalogarse de fácil. Esta página es pública y está abierta a cualquier persona que quiera visitarla, por lo que no podemos trasmitir que el realizar un poco más de cinco miriámetros sea FÁCIL. Como mucho, aceptaría la dicotomía entre difícil-muy difícil. Por supuesto, comprendo que las valoraciones sn muy subjetivas y, repito, acepto que para un muy potente senderista-trailero (como probablemente es la persona a quien me dirijo), la bonita travesía que es “La Cuna de la Legión” resulte cuasi pan comido. Saludos y felices kilómetros de deporte.

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