Time  5 hours 9 minutes

Coordinates 398

Uploaded October 3, 2018

Recorded September 2018

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near Remédios, Leiria (Portugal)

Hacía tiempo que soñábamos caminar por este magnífico escenario. ¡Y por fin lo conseguimos! Para ello nos desplazamos hasta Las Islas Berlengas, cerca de Peniche, Portugal en donde cogimos el barco que nos dejó en el puerto de A Berlenga Grande.

Ya desde el comienzo nos llamó la atención el colorido de las aguas del Atlántico en estos parajes.

Nuestra caminata nos lleva inicialmente en una fuerte ascensión por una rampa en zig-zag. Desde ella se puede contemplar, casi a vista de pájaro, el pequeño barrio de pescadores, la zona de camping y la inmensidad azul del océano.

También los bonitos recovecos que va formando la erosión del oleaje golpeando contra los acantilados desde la noche de los tiempos.

Uno de los puntos de interés de la isla es El Faro del Duque de Bragança. Activo desde mediados del S. XIX se encuentra en una explanada en el punto más alto de la isla y su estilizada y blanca silueta se divisa desde distintos puntos de La Berlenga. Aunque hay que decir que el acceso a su interior no está permitido al público.

Las Berlengas son Reserva Natural de La Biosfera anidando por aquí distintas especies de aves, si bien la vegetación que rodea los caminos por lo que transitamos es bastante austera.

La verdad es que toda la isla es un auténtico mirador y el objetivo principal de nuestro paseo puede ser oteado desde muchos rincones.

Se trata del Forte de São João Baptista construido en el S. XVI, dicen que esculpiéndolo directamente en la roca sobre la que se erige. Nació como El Monasterio da Misericordia da Berlenga para auxiliar a quienes naufragaban en estas aguas.

Más tarde lo usaron como fuerte, constituyendo un punto defensivo muy importante.
También fue cárcel, posteriormente abandonado y ahora es un albergue turístico.

Para acceder a él tendremos que descender un sinfín de escarpados escalones. A medida que lo hacemos paseamos la vista por el espectáculo colorido de las aguas con diversos matices de azules, verdes,…

Sólo nos queda una estrecha franja de tierra para llegar al fuerte, que se puede visitar rodeándolo completamente caminando incluso por su parte superior.
Desde esa atalaya vemos cómo el agua salada se cuela por los ojos de las vetustas arcadas, Besa la arena de las pequeñas calas Y sigue sin descanso horadando la rosa roca granítica que encuentra en su incesante vaivén.

Echad un ojo alrededor y veréis las misteriosas cuevas de La Berlenga que bien podrían haber sido nidos de pirata en épocas pasadas.

Y probad a ver si encontráis la ballena por aquí varada y que, ahora, no asusta ni a las gaviotas.

No dejéis de daros un paseo en barca, de fondo acristalado, alrededor del fuerte.
Visitad y entrad sin miedo en las múltiples cuevas y grietas de la isla navegando sobre estas aguas cristalinas, de repente de un azul intenso o de un verde turquesa, según se les dé...

Es así como descubriréis y casi tocaréis la mágica silueta de la formación rocosa La Cabeza de Elefante que realmente impresiona por su realismo.

Reseñar que la ruta pedestre que nosotros realizamos no está señalizada al uso, aunque es difícil perderse porque el camino principal nos lleva hacia el fuerte, que es la principal atracción.

Nosotros la hicimos ida y vuelta por el mismo camino. Ascendiendo al final por las escaleras y descendiendo por la rampa del inicio.

Si no se quiere realizar esta última parte, existe la posibilidad de volver al puerto en alguna de las muchas barcas que realizan los pequeños itinerarios a las cuevas. Ya que además de esos viajes ofrecen la posibilidad de recogerte en el fuerte y llevarte al puerto o viceversa. Así que si estáis cansados, o vais con niños, ya sabéis...

Existen otros posibles itinerarios que lleva a visitar otras partes de la isla pero nosotros preferimos darnos unos paseos en barca, relajarnos en la terraza del único restaurante allí existente, y esperar el barco de regreso a Peniche tomando algo fresquito y contemplando los saltos de algunos atrevidos desde los acantilados a las coloridas y frías aguas del Atlántico. ¡Todo un espectáculo!

Aprovechad también el viaje en barco desde Peniche a la ida, colocándoos en la parte derecha del barco, y a la vuelta, a la izquierda, para avistar la costa cercana a Peniche en donde divisaréis La Nao dos Corvos, un desprendimiento rocoso que semeja un navío surcando los mares. Y que conoceremos más de cerca aproximándonos más tarde a Cabo Carvoeiro en donde nos dejamos llevar por la magia y el misterio del lugar.

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