Time  one day 8 hours 4 minutes

Coordinates 4951

Uploaded May 3, 2018

Recorded May 2018

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near Majaelrayo, Castilla-La Mancha (España)

La arquitectura negra es un tipo de arquitectura popular que emplea como elemento constructivo principal la pizarra, compuesto mineral de tonos grises, violetas, azulados, pardos, plateados o negruzcos. Es una técnica empleada tradicionalmente en algunas zonas españolas como la sierra de Ayllón, entre Guadalajara, Segovia y Madrid, y la sierra de Alto Rey, en Guadalajara, en las que la pizarra es un material abundante y, además, antiguamente, debido a los precarios medios de comunicación, donde no se disponía de otros materiales alternativos.

Este tipo de arquitectura es aplicable a todo tipo de construcciones, tanto viviendas como cerramientos y delimitaciones agrícolas y ganaderas, tainas para el ganado, caminos, puentes, etcétera.

En las localidades de la vertiente norte de la sierra de Ayllón, en la provincia de Segovia, se presenta una fantástica mezcla de arquitectura negra y arquitectura roja.

La pizarra es el elemento estructural fundamental en las construcciones de este tipo de arquitectura, sirviendo para cubiertas y paramentos. El uso de la pizarra provoca que sus pueblos presenten un aspecto negruzco en sus vistas.

Estas construcciones se asientan en prados formando pequeños núcleos o grupos aislados de elementos auxiliares.

Los elementos más peculiares y llamativos de la arquitectura negra son las pequeñas edificaciones usadas para guardar el material tanto agrícola como ganadero y las tainas y las majadas utilizadas como cobertizos para el ganado en lugares aislados en la montaña. Estos elementos junto con las viviendas y los edificios comunitarios constituyen todo el elenco arquitectónico.

Son las viviendas los edificios más elaborados con múltiples recursos para la utilidad y comodidad de los habitantes de una zona que sufre de un clima de montaña muy frío y tendente a las nevadas.

La vivienda representa el elemento constructivo más importante de la arquitectura negra. Se adaptan a las duras condiciones climáticas que tienen que soportar sus inquilinos, sobre todo, en invierno. Tradicionalmente las viviendas se han mezclado con unas dependencias para los animales domésticos, quedando normalmente la planta baja separada en dos dependencias: una para ovejas, vacas, cabras y gallinas y, otra, para sus dueños; en la planta alta se almacenan reservas de alimentos, paja y leña que permitan sobrevivir los meses más crudos del invierno.

Los recursos disponibles hace que su construcción se base en la pizarra, el barro y la madera, ya sea de roble, pino, chopo u olmo, según la zona en la que se encuentra la vivienda. Los volúmenes compactos de estas construcciones sólo se abren al exterior con ventanales muy pequeños en la fachada sur que responden únicamente a un mínimo de ventilación e iluminación de la estancia. El resto de las fachadas quedan ciegas por no recibir a penas luz solar durante buena parte del año. Estos ventanales y la puerta de acceso que se abren en la fachada sur se recuadran con grandes refuerzos de madera.

La construcción de la vivienda comienza con la ejecución de los muros sobre el terreno asentando pizarra sobre barro y cantos rodados, mezclados con paja, consiguiendo un espesor de unos ciuncuenta o sesenta centímetros. Los tabiques interiores se construyen con armazón de palos verticales, llamados colondas, entre los que se colocan adobes. La estructura interior se realiza a base de postes sobre los que se sitúan las vigas horizontales. Sobre los muros descansan las vigas horizontales de los forjados y, sobre ellas, el entablado del piso superior.

La planta superior se construye con postes de distintos tamaños, según la inclinación de la cubierta, que soportan tanto las vigas longitudinales, llamadas sopandas, como la viga de la cumbrera de la cubierta, normalmente paralela a la fachada. Sobre las sopandas se apoyan los cuartones que forman los faldones de la cubierta, construida con lajas de pizarra extendidas sobre una capa de barro mezclado con paja para dar mayor consistencia, soportada por un entablado asentado en los cuartones.

Normalmente las viviendas presentan cubiertas a dos aguas, siendo el faldón de la parte norte, que se extiende diagonalmente desde la parte más alta de la vivienda hasta casi el suelo mostrando un desnivel ciertamente pronunciado, de mucho mayor tamaño que el de la parte sur, permitiendo así la extensión de la fachada meridional. En muchas ocasiones, la vivienda carece de faldón en la parte sur.

Bajo la cubierta, en el piso superior, se sitúa el desván que se llena de alimentos, paja, forrajes y leña en los meses más crudos del invierno. En la planta baja residen habitualmente el ganado y los moradores separados en dos estancias. Una sola puerta sirve de entrada tanto para animales domésticos como para sus dueños. La puerta se sitúa siempre en la fachada sur y se cubre por un pequeño tejado independiente o por la prolongación de la cubierta. Está hecha o bien de una sola hoja de madera labrada con hacha, o bien de hoja partida horizontalmente en dos mitades. Por ella se accede al zaguán, solado con lajas de pizarra y provisto de poyos adosados a las paredes. Desde aquí se accede, por un lado, a la cuadra, por otro, a los dormitorios, por unas escaleras se esciende al desván y como habitáculo central de la casa, la cocina, que sirve, a parte de lugar donde preparar los alimentos, como sala de estar, comedor y recibidor y, además, en ella se encuentra el horno para el pan y, con ello, la chimenea que es, también, donde cura la matanza.

Las viviendas modernas de la arquitectura negra muestran construcciones más propias de la época actual respondiendo al estilo de vida de hoy, manteniendo como caracterísitca común con las viejas construcciones el hecho de cubrir los muros con lajas de pizarra negra, las grandes cubiertas y las fachadas, olvidándose, por desuso, de las estancias dedicadas al cobertizo del ganado y al almacenaje de víveres.

Entre los edificios comiunitarios destaca la iglesia, mostrando también su singularidad dentro del estilo de la arquitectura negra. Muchos de estos edificios se encuadran arquitectónicamente dentro del románico, pese a que la mayoría de ellos se construyeron posteriormente, siguiendo trazados muy simples. Es a partir de la segunda mitad del siglo XII, tras la conquista cristiana de la zona, cuando se comienzan a construir las primeras iglesias en el norte de lo que hoy es la provincia de Guadalajara en lugares tales como Albendiego, Campisábalos, Galve de Sorbe, Villacadima, etcétera.

La iglesia de tipo popular va a ser predominante en todo el norte de Guadalajara influenciado por el románico clásico, ya dado en tierras al norte; por la arquitectura mudéjar, predominente al sur, y por el arte cisterciense, influenciando desde varios monasterios tales como el de Bonaval cerca de Retiendas, el de Monsalud en Córcoles o el ya desaparecido de Santuy​ en la falda sur del cerro de la Calahorra o Santuy. De los primeros heredán la estructura de los edificios; de los segundos las techumbres de madera, los artesonados y algunos, y escasos, trabajos decorativos, y de los terceros la austeridad ornamental, las esquematizaciones vegetales y la repetición de modelos.

La arquitectura de la zona está destinada a poblaciones pequeñas con recursos, técnicas y necesidades bastante limitadas, por lo que en esta arquitectura, forzosamente, predomina la sencillez y la intimidad de sus usuarios. Incluso en donde los edificios que muestran mayor cultismo aparecen escenas cotidianas y referencias a la vida local. El estilo románico, por su sencillez, se populariza y pervive durante varios siglos hasta tal punto que las iglesias de la zona se construirán bajo el estilo románico hasta épocas más recientes, caracterizándose por su adecuación a las necesidades de las pequeñas comunidades y su identificación con la arquitectura popular que les rodea.

Las iglesias siguen la tradicional orientación este-oeste, situándose el ábside en levante y la espadaña triangular sobre el muro de poniente. En la fachada meridional se sitúa la puerta de acceso a la iglesia bajo un arco de medio punto que apoya sobre una esquemática cornisa y protegido por un mínimo atrio. Estas iglesias constan de una única nave y un ábside ligeramente sobreelevado en una cabecera que puede ser plana o semicircular, indistintamente. El conjunto del edificio suele estar desprovisto de decoración alguna. La cubierta, a dos aguas, se asienta sobre una estructura de vigas de madera inclinadas que apoyan sobre pilares, también de madera, empotrados en los muros. Los pares inclinados, a su vez, soportan la viga central de la cumbrera que se asienta sobre unas vigas horizontales asentados en los pilares. Sobre esta estructura asientan las lajas de pizarra, situadas en hileras irregulares, recibidos con mortero de barro. En caso de que existan huecos, estos son mínimos y en forma de aspillera.

Ejemplos de estas iglesias se pueden encontrar en casi todos los pueblos donde aparece la arquitectura negra como elemento constructivo, destacando la iglesia de San Juan en Matallana; la de Prádena de Atienza; la de Roblelacasa, y la iglesia de la Inmaculada Concepción, en La Vereda, entre otras, como ejemplos prototípicos, o la de San Ildefonso, en Valverde de los Arroyos, y la de Santa María Magdalena, en Campillo de Ranas, como ejemplos de iglesias modernas en las que se levantan, excepcionalmente, una torre en lugar de la tradicional espadaña.

Los edificios dedicados a guarecer el ganado, sustento básico de sus habitantes, tienen una importancia fundamental en la arquitectura negra. Bien forman parte de las viviendas, o bien constituyen pequeños conjuntos individuales, sin mostrar, en ningún caso, formas constructivas diferenciadas, salvo en el menor tamaño, en la nave única que presenta y en la ausencia de huecos de los cobertizos para el ganado. Por tanto, la forma constructiva de estos cobertizos, principalmente tainas y majadas, tanto en cubiertas, como en muros y accesos no difieren de la forma constructiva ya descrita de las viviendas propias de la zona. Igualmente, cochiqueras y pajares muestran las mismas formas que los anteriores.

Otras construcciones auxiliares caracterísitcas son los cercados, tanto para el ganado como para guarecer los pastos de siega. Se constituyen a base de muretes de piedras de pizarra rematados por una hilera de lajas de pizarra puestas en horizontal. Es muy común encontrarse en los alrededores de los pueblos y en los vallejos de los arroyos con estos cercados.

Pueblos donde se asienta mayoritariamente la Arquitectura Negra

Provincia de Guadalajara
Aldeanueva de Atienza, Almiruete, Arroyo de las Fraguas, Bocígano, Las Cabezadas, Cabida, Campillo de Ranas, Campillejo, Cantalojas, El Cardoso de la Sierra, Colmenar de la Sierra, Corralejo, El Espinar, Gascueña de Bornova, Hiendelaencina, La Huerce, Majaelrayo, Matallana, La Miñosa, Naharros, Las Navas de Jadraque, El Ordial, Palancares, Peñalba de la Sierra, Prádena de Atienza, Semillas, Tamajón, Retiendas, Roblelacasa, Robleluengo, Umbralejo, El Vado, Valverde de los Arroyos, Valdepinillos, La Vereda, La Vihuela, Zarzuela de Galve y Zarzuela de Jadraque.

Provincia de Segovia
Becerril, Martín Muñoz de Ayllón, El Muyo, El Negredo y Serracín.

Provincia de Madrid
La Hiruela, Montejo de la Sierra, Patones y Puebla de la Sierra.


Descripcion de la ruta

Dejando el coche en el aparcamiento disuasorio de Majaelrayo comenzamos la ruta. Tomamos dirección hacia la subida al Ocejón, pero tomamos el camino que nos lleva hacia el Collado de la Madita (1727m.), punto más alto de toda la ruta. Una vez arriba seguimos dirección Valverde de los Arroyos las vistas desde aquí son impresionantes, podemos distinguir hasta Peñalara. Poco a poco y por un sendero nos vamos acercando hacia la parte superior de la cascada de Despeñalagua, impresionante en estas fechas por la cantidad de agua que lleva (no la visitamos). Nos llama la atención la cantidad de gente que va y viene hacia ella por el sendero inferior por el que vamos. Hasta Valverde solo hemos recorrido 7 km, los correspondientes al antiguo camino del correo que llegaba a Majaelrayo por este lugar. Nuestro primer pueblo negro y considerado el quinto más bonito de España. A partir de aquí y por casi 13 kilómetros de pista y ascendiendo en muchos momentos (Impresionantes las vistas de la cara oeste del Ocejón) nos dirigimos a la localidad de Almiruete donde unos kilómetros antes de llegar la pista se convierte en sendero y posiblemente sea una de las partes bonitas que tiene esta ruta. Nos da la bienvenida la España de su iglesia Románica. Un descanso y retomamos camino hacia Tamajón . Para nuestro primer día han sido cerca de 28km y la mayor cantidad de desnivel + la hemos acumulado hoy.


En nuestro segundo día comenzamos donde lo dejamos, en Tamajón. Saliendo del pueblo cerca de su picota, un camino nos lleva en primer lugar hacia la ciudad encantada y la Ermita de la Virgen de los Enebrales. Seguimos el GR por la carretera y una vez que la abandonamos entramos en una serie de barrancos por los que cruzamos varias veces un arroyo, caminando por senderos y de aquí a través de Pinares para llegar a nuestro primer pueblo de hoy Campillejo, le seguirán El Espinar, Campillo de Ranas, Roblelacasa, Robleluengo y finalmente Majaelrayo. En el día de hoy hay que recalcar las subidas hacia Campillejo y Roblelacasa. Es donde se acumula el mayor desnivel. Finalizamos el día con 25km y unos +600m.

Destacar que el sendero está bien balizado y en todos los pueblos por los que pasamos es fácil localizar fuentes de agua.

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http://aytovalverdedelosarroyos.es Nuestra Arquitectura Negra Nuestra arquitectura constituye una de las señas de identidad de los pueblos de la comarca del Ocejón y de casi toda la Sierra Norte de Guadalajara. No obstante, los pueblos más identificados con esta denominación están situados en las dos rutas que, partiendo de Tamajón, se dirigen a Valverde y a Majaelrayo (Hacer click para agrandar la imagen de las Rutas de los pueblos de Arquitectura Negra). Su peculiaridad y estado de conservación han merecido ser considerados para la declaración como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Los elementos característicos de nuestra arquitectura tradicional lo componen materiales propios de la tierra: piedra, pizarra, madera y barro, aunque con posterioridad se hayan adoptado materiales orientados a mejorar la solidez y habitabilidad de nuestras construcciones, sin desmerecer el aspecto externo de las mismas. Con frecuencia en las fachadas se incorporan también cubiertas vegetales (rosales, parras, yedras) que ofrecen un triple beneficio de aislamiento, embellecimiento to y producción. La pizarra es el elemento constructivo principal que justifica la denominación e imagen que ofrecen nuestros pueblos negros; se utiliza tanto en las cubiertas como en los muros, más o menos mezclada con cuarcita o caliza y antiguamente recibidas con mortero de paja y barro. Mientras que en la zona de Majaelrayo y Campillo se utiliza con más profusión la pizarra en los muros, en el caso de Valverde, y también Palancares y Almiruete, se mezcla con más profusión con piedra caliza y canto rodado, por lo que a la imagen que ofrece se le ha denominado también como arquitectura dorada. Las viviendas en Valverde solían tener dos plantas más la cámara o desván. En la planta baja solían estar las caballerías, el cuarto de las patatas y herramientas y quizá alguna habitación, estancias a las que se a accedía desde el portal. La escalera de madera conducía a la planta alta en la que estaba la cocina, lugar donde se desarrollaba la vida habitualmente y el patio, especie salón central y comedor desde el que se accedía a las habitaciones, algunas con alcoba anexa, y a la escalera que conducía a la cámara. La construcción de las casas en tiempos pasados y a veces en la actualidad, era una tarea comunitaria, asumida por todo el pueblo con generosidad, sobre todo el día que tocaba hacer el tejado. Tanto las normativas municipales como las emanadas de la Comisión de Patrimonio , la Diputación Provincial y las referentes a la ordenación del Parque Natural de la Sierra Norte, donde estamos incluidos, está orientadas a preservar de la manera más pura posible nuestra arquitectura tradicional. También las construcciones accesorias, como los hornos o casillas para el ganado, como los puentes, cercas o majanos utilizan la piedra y pizarra como elemento constructivo, aunque en estos casos sin el empleo de argamasas. Algunas de estas construcciones son elementos característicos del paisaje que merecen ser conservadas como parte del patrimonio cultural de nuestra tierra y legado de nuestros mayores. Pico Ocejón La subida al Pico Ocejón es una de las más conocidas y emblemáticas de Valverde y de la zona centro peninsular. La ascensión puede duran entre dos y tres horas y la dificultad depende de la forma física, la época del año, y las condiciones meteorológicas (calor excesivo, lluvia, viento, niebla, nieve o hielo). Aunque hay arroyos y fuentes en el camino, no es recomendable beber agua de los mismos. Desde la plaza subimos a la era (campo de fútbol) y contemplamos al fondo las Chorreras de Despeñalagua, a la izquierda la cima del Pico Ocejón y a la derecha las lomas del Cerro del Campo. En todo el trayecto hay postes indicadores de la ruta, distancia y tiempo estimado. Si coges el camino que sale en la esquina de arriba, noroeste de la era, en dirección a la Chorrera, encuentras enseguida, tras caminar unos 500 m por un camino en cuesta, la reguera del riego, el Cacerón, contemplando a la derecha la Peña del Fraile, y unos 200 m después, pasados unos castaños, lo abandonas para continuar por un camino que sale hacia arriba a la derecha, dirección Majaelrayo y Ocejón. Pasas el barranco de la Morena, la peña de la Matanza y enseguida, subiendo por el camino de la ladera del Cerro del Campo llegas a la Peña de la Talla, desde donde tienes una bonita vista de la Chorrera. Siguiendo el camino, llegas enseguida a los prados del Hervidero, atraviesas tres arroyos (que bajan del Cerro el Campo, del Campachuelo y del Ocejón) y te sitúas bajo los pinos de la ladera del Ocejón, dispuesto a afrontar la subida definitiva. No tomar el camino que sale a la derecha hacia Majaelrayo. Si te atreves, y con toda precaución, puedes entretenerte un poco y acercarte a contemplar la Chorrera desde lo alto. Tras pasar el tercer arroyo que baja de Ocejón, el más caudaloso, y tras unas curvas debajo de los pinos, tomas el camino que sube suavemente a la derecha. A partir de ese momento la subida es implacable; una senda primero recta y luego serpeante, va ascendiendo la larga pendiente totalmente homogénea hasta los pies de la cumbre. Una vez en la cumbre, tienes dos puntos característicos: el vértice geodésico que un día sustituyó a un mojón de tres pisos (El Majano), por mor del Instituto Geográfico y Catastral, y la capilla del Belén, donde anualmente es depositada una imagen por el Club alcarreño de Montaña. En la vertiente de saliente, a unos cincuenta metros de la cresta, una pequeña cueva puede servir de refugio. En ella varias placas recuerdan a montañeros destacados. No es recomendable la proliferación de inscripciones. Si eres montañero, muy osado, y estás en forma, puedes coger el camino que sale en mitad de la era, detrás de una pequeña portería y bajar al Gollindo, en el arroyo; desde allí una empinada pista te lleva, bordeando las rocas, a la pradera del "reloje", después al barranco de la Angostura, a la Cueva y desde allí la ascensión es directa, casi por libre, y puede que en un par de horas más llegues a la cima. Son 1000 m de desnivel en subida continua. Si no lo conoces, y no sabes trepar por los canchales o gatear en roca, mejor no lo intentes. Recomendaciones ♦ No salirse de las sendas marcadas. ♦ Respetar la vegetación, árboles, cercas y canalización para el regadío. ♦ Recoger todos los residuos y depositarlos en los contenedores del pueblo. ♦ Llevar calzado adecuado, de montaña, y ropa de agua o abrigo en temporada de riesgo. ♦ Conocer la meteorología; en la cima el frío, viento o visibilidad pueden variar mucho. ♦ Iniciar la salida a primera hora de la mañana. ♦ Evitar accidentes no transitando o asomándose en zonas peligrosas o resbaladizas. ♦ No haga fuego, ni abandone objetos que puedan provocarlo. ♦ Llevar provisiones y agua en cantidad proporcionada a la ruta. ♦ No asuma riesgos; en algunas zonas puede no funcionar el teléfono móvil, ni siquiera en emergencias. Características de la excursión al Pico Ocejón Altura a la cima 2049 m Tiempo total medio 5 h Desnivel desde Valverde 800 m Dificultad Media Observaciones Precaución con niebla y/o nieve Agua En el Hervidero varios arroyos y dos pequeños manantiales en la cota 1600m y 1800m aproximadamente, aunque no recomendables y difíciles de localizar. Variantes (más difíciles y peligrosas) - Desde el Hervidero en lo alto de la Chorrera, por la cresta a la izquierda de los pinos, desde el Gollindo por la Cueva, desde Tamajón o desde Almiruete. - Desde el Hervidero por el camino de Majaelrayo y al llegar a la Majada del Roble por la cresta hacia Ocejoncillo. - Desde Majaelrayo: Dificultad similar a la de Valverde

3 comments

  • Photo of ivgobe

    ivgobe May 5, 2018

    Impresionante descripción ¡Gracias!

  • dasapa Mar 3, 2019

    I have followed this trail  verified  View more

    Muy bonita ruta

  • Photo of Ger🐐⛺

    Ger🐐⛺ Mar 3, 2019

    La verdad que si dasapa. El ocejon y los pueblos negros, no dejan de sorprender.

    Muchas gracias por tu valoración.

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