Time  9 hours 49 minutes

Coordinates 2916

Uploaded November 4, 2014

Recorded November 2014

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  • Information

     
  • Easy to follow

     
  • Scenery

     
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near Cortijo Nuevo, Andalucía (España)

Impresionante y sorprendente ruta que discurre por magníficos senderos del Parque Natural de la Sierra de Baza captados y sentidos en pleno esplendor otoñal, que es cuando estos paisajes lucen sus mejores galas. El embrujo del colorido que nos brindan estos bosques de ribera unido al magnetismo y la historia que destilan las aldeas abandonadas de Santa Olalla y Los Mellizos, cargadas de una nostalgia que nos envuelve mientras recorremos las ruinas de sus edificios y calles, hacen de esta ruta algo excepcional que yo personalmente catalogaría como imprescindible para impregnarse de la más pura etnografía serrana andaluza. Si a lo ya mencionado le añadimos el último esfuerzo para coronar el vértice geodésico del Pico Padilla, un nada despreciable dosmil con unas fantásticas vistas, obtendremos como resultado una ruta otoñal "pata negra" capaz de sorprender y colmar a los más exigentes.
Iniciamos esta ruta en una explanada situada en las proximidades del Cortijo de Floranes a la que accedemos tras 1 km de una pista que tomamos en el Collado de Floranes, situado en el km 33 de la carretera GR-8101 que une Caniles y Abla. Tras dejar los vehículos en una explanada bajo el Cortijo de Floranes habilitada como zona de estacionamiento, tomamos la pista forestal que continua prácticamente llana hacia el oeste entre un frondoso pinar. A los pocos metros la pista asciende hasta llegar a un collado entre el Cerro del Panizo y el Cerro Alonso. Aquí continuamos la pista que traíamos que inicia un suave descenso bordeando la ladera noroccidental del Cerro Alonso. Inmediatamente llegaremos a un fantástico mirador sobre el Valle del Río Bodurria con un panel interpretativo en el que podremos disfrutar de unas increíbles vistas sobre el profundo y amplio barranco que ha formado este arroyo con el paso del tiempo con los cortijos de La Fabriquilla y el de Pinar Hoya sobre el mismo y con el telón de fondo de las alturas del Calar de Rapa y Tejera. Más adelante la pista nos regala la imagen de un bonito puente de piedra tras el que unos metros más adelante desaparece y se convierte en un precioso sendero que va sorteando los diferentes barranquillos que nutren el Barranco de Plaza además de este mismo en un recorrido que nos va obsequiando continuamente con unas fantásticas vistas a modo de prolongado balcón natural sobre el Barranco del Bodurria y sus alamedas radiantes de colorido otoñal. Este sendero, magníficamente conservado, es una auténtica joya, con tramos en los que el sustento de muro de piedra seca nos hace sentir el privilegio de caminar por esta vetusta, sencilla pero a su vez magnífica obra de humilde ingeniería rural. Vamos atravesando zonas más despejadas con bosque mixto que alterna encinas y pinos de repoblación que respetan los esquistos que surgen esporádicamente colonizados por lastones, tomillo, rascaviejas y otros arbustos de pequeño porte. El sendero va sorteando esporádicamente distintos escarpes rocosos, a alguno de los cuales nos encaramamos dado su estratégica posición de mirador natural a modo de atalayas sobre el espectáculo de color que el otoño nos brinda pintando la arboleda que tapiza el curso del arroyo bajo nosotros. Poco a poco vamos descendiendo sin darnos cuenta por este precioso sendero hasta llegar al Barranco de la Petronila, donde el sendero nos regala un tramo magnífico de recios muros. Inmediatamente nos encontraremos el Arroyo Bodurria, en un fresco e idílico paraje de típica vegetación de ribera donde los álamos dispusieron una tupida alfombra amarilla con sus hojas caídas que armonizaron y dieron un toque casi místico a nuestro caminar. Desde el arroyo comenzamos a ganar altura siguiendo el sendero que poco a poco va ganando entidad convirtiéndose en un amplio camino que tras un par de curvas trazadas entre bancales o terrazas para cultivo de origen musulmán nos lleva al Cortijo de Arredondo con sus merenderos y el sorprendente secuoya situado a su vera. Las vistas desde aquí sobre la cuenca del Arroyo Bodurria son realmente bonitas y más aún en estas fechas con el realce y contraste de color que le otorga el otoño a los caducifolios de ribera. Desde 1626 existe constancia de que la finca de Arredondo era propiedad de la familia bastetana (de origen prerromano) Arredondo y Navarrete. Tenía tres cortijos: el del Pinarillo, el de la Carrasquilla y el de Arredondo, repleto de inmensos pinares y encinares y una vega poblada de diversos árboles frutales. En los alrededores del cortijo podremos observar vestigios de estas plantaciones en las distintas terrazas creadas exclusivamente para el aprovechamiento de este tipo de cultivos. Igualmente, la ganadería fue en éste y otros cortijos una fuente importante de ingresos.
Reanudamos de nuevo la marcha subiendo a la pista principal que pasa por encima del cortijo y tomamos el camino de menor entidad que discurre por encima llano y paralelo a la pista en dirección oeste. Tras caminar por él algo más de un kilómetro llegaremos a un par de chozas de piedra donde finaliza el camino dando paso a un precioso sendero que nos introduce en un encinar y que tras salvar el Barranco de los Porqueros nos lleva a unos prados sobre unos bancales donde se pierde. Desde aquí descenderemos hacia el cauce del Arroyo Bodurria por un senderillo prácticamente imperceptible donde debemos tener cuidado en el apoyo. Una vez en el cauce del arroyo seguimos este aguas arriba a través de una gran cantidad de diversos árboles caducifolios dispersos donde predominan los nogales y que entre su colorido y la alegría que transmite el agua mansa del arroyo amenizan mucho este tramo. Llegaremos a una pantaneta de regulación del arroyo desde donde divisaremos la preciosa aldea abandonada de Santa Olalla o Casas de Santaolalla, dividida en dos por el Barranco de las Casas y que ha sido el último reducto habitado por el hombre en el cauce del Arroyo Bodurria, siendo utilizada hoy en día tan solo una casa esporádicamente los pastores que es el conocido como Cortijo de Buenavista. Esta aldea fue un importante núcleo de población de la Sierra de Baza, de cuya importancia nos puede dar idea ahora el paseo por sus ruinas, llegando a contar con un molino de agua, el llamado Molino de Barragán, ubicado junto a la pantaneta anteriormente mencionada. Llama la atención los preciosos y amplios bancales que separan las viviendas del Barranco de las Casas a ambos lados, que denotan toda la vida que hasta no hace mucho llegó a tener esta zona en contraste con la desolación y la nostalgia que transmite el pasear por las ruinas de esta población. Dejamos atrás la aldea no su mirar atrás una última vez y ver la bella estampa que muestra la aldea a los pies del Calar de Rapa y seguimos de nuevo cauce arriba el Arroyo Bodurria, pasándonos a la orilla contraria de arroyo (izquierda en el sentido ascendente que llevamos) al llegar a una primer alameda. Llega un momento que el senderillo se pierde al llegar a unos últimos álamos y donde el arroyo se encajona bastante en el paraje conocido como Salto de la Cerrá. Aquí subimos unos metros campo a través hasta encontrar un senderillo que poco a poco asciende en paralelo al arroyo ganando altura sobre el mismo y a la vez va tomando mayor porte. Este sendero nos conduce ya más cómodamente a una pantaneta de regulación del Arroyo Bodurria que se construyó al igual que la que vimos anteriormente en Santaolalla para controlar las grandes avenidas de agua que producen las lluvias torrenciales en esta zona y que con frecuencia han dado lugar a graves inundaciones aguas abajo.
A partir de este punto iniciamos una sucesión de bosque de ribera donde predominan el álamo y que nos sumerge en una explosión de color que hace las delicias del grupo. Seguimos aguas arriba siempre en paralelo al arroyo y poco a poco van apareciendo viejos álamos negros que le dan aún más solera a este camino. Encontraremos paneles indicativos de inicio del Sendero de los Alamos Centenarios siguiendo este magnífico bosque en galería que va filtrando rayos de luz que realza el colorido de esta bóveda tan especial que nos envuelve. Pasamos junto al Cortijo de Orrivali siguiendo el precioso sendero que alterna los álamos con abetos y cedros de Atlanta hasta llegar a un impresionante castaño que es considerado el más grande y el de más longevo de toda la Sierra de Baza. Un poco más adelante sobre un cerrete junto a un bosquete de álamos temblones (llamados así por el ruido que producen sus hojas al ser movidas por el viento) situados junto al arroyo nos sorprenderá la silueta de las ruinas de la aldea de Los Mellizos, otra aldea abandonada víctima de la despoblación que arrasó esta comarca en los años 60. Tras cruzar el arroyo nos introducimos de lleno en la nostalgia de pasear por sus calles que hoy además de nuestros pasos acogen los ripios caídos de las casas semiderrumbadas.
La aldea o cortijada de Los Mellizos también era conocida antiguamente como “Royo del Cerezo” por la abundancia de cerezos silvestres que había en la zona. Esta aldea ya era citada en el Catastro de Ensenada (1753). Antiguamente era un importante lugar de transacciones y mercado quincenal de esta sierra. Las permutas e intercambios de mercancías eran lo más corriente; la moneda apenas se utilizaba y la mayoría de la población vivía al margen de la economía monetaria. Este mercado de trueque tuvo gran importancia y era conocido más allá de los ámbitos comarcales, acudiendo mercaderes de lugares lejanos.
Nos recreamos en sus angostas y empinadas calles, contemplando los restos de la de la austera Ermita de San Antonio, fundada en el año 1868, que luego fue trasladada a otro edificio más amplio junto a la plaza, por lo que siendo una aldea tan pequeña presumió de poseer dos iglesias en su casco urbano. De aquí nos fuimos hacia el sureste ascendiendo un poco para llegar al cementerio de Los Mellizos, un recinto cuadrangular de piedra escondido entre un bosque de pinos y rodeado de un silencio idóneo para ese póstumo descanso que hasta hace poco no tenía ni puerta para proteger los enterramientos (poco ha de temer quien en su tierra descansa). En él reposan los restos habitantes de este lugar y aún reciben sepultura los que de algún modo nunca se fueron de aquí y escogen su tierra como último acomodo para sus restos. Nos sorprendieron las flores frescas en las tumbas (era 2 de noviembre), señal inequívoca de por muy remota y recóndita que se encuentre una sepultura, siempre hay recuerdos que se imponen al olvido.
Bajamos ahora por el carril de acceso al cementerio para continuar progresando aguas arriba por el Arroyo Bodurria entre el bosque en galería de álamos negros que en este tramo concentra los ejemplares más grandes y longevos, más de 300 años, en los que llaman la atención los gruesos y deformados troncos de los más vetustos, los trasmochos, a los que el pie se les fue talando para un aprovechamiento sostenible y de un tronco muy grueso sobresalen enormes ramas. Esta aparente fealdad de los ejemplares más excepcionales es la que les salvó de ser talados ya que sus troncos torcidos y sumamente curvos no eran aptos para el aprovechamiento maderero, ni para la construcción por lo que no merecía la pena emplear grandes esfuerzos para cortarlos primero y transportarlos después.
Es una gozada atravesar este tramo, un túnel policromático que nos conduce hasta la Fuente de la Fragüilla, con dos pilares-abrevadero donde finaliza este espectacular tramo.
A partir de este punto ya nos incorporamos de nuevo a la pista avanzando por ella en dirección este pasando por debajo del Cortijo de la Canaleja hasta que abandonamos la compañía del Arroyo de Bodurria al trazar el camino una pista para aumentar la pendiente y ascender junto al Barranco del Aguardentero que nos conduce hacia el NE hasta llegar a un collado donde converge con la carretera GR-8101. Esta carretera la seguimos hacia nuestra derecha para en unos 400 metros llegar a unas pistas que surgen a nuestra izquierda. Tomamos la menos marcada que encara el Cerro Padilla en subida hacia el sur (la otra desciende en dirección al Area Recreativa de Las Tablas). Seguimos la pista en cómodo ascenso durante 500 metros hasta que tras pasar una amplia curva nos encontraremos con un cortafuegos de gran pendiente que subimos hacia el sur abandonando la pista. Este nos conduce hasta el vértice geodésico del Padilla (2061m) y la caseta de vigilancia de incendios que se encuentra justo al lado. Las vistas desde esta cumbre son bastante espectaculares con las cumbres del Calar de Rapa y Santa Bárbara como máximos exponentes montañosos del Parque Natural de la Sierra de Baza hacia el norte. Podremos apreciar también La Sagra y la Sierra de Castril y de Cazorla, el Jabalcón, la Sierra de los Filabres donde destaca el observatorio astronómico de Calar Alto, Sierra Nevada, especialmente la porción almeriense,… Una maravilla para deleitarse.
Iniciamos el descenso por el mismo camino que hemos traido hasta llegar a la carretera GR-8101 que ahora seguimos hacia el norte para iniciar el descenso en busca de nuestros vehículos. Esta parte del trayecto es bastante tediosa por culpa del asfalto pasando junto al Cerro Ayala, Cerro Redondo, el Durillo y con unas continuas vistas sobre el amplio barranco formado por el Arroyo de las Moras. Por el Pico del Chaparral atrochamos un par de curvas prácticamente campo a través por el pinar para seguir por la carretera y volver a atrochar en el Collado del Toril. Una vez en la carretera de nuevo seguimos descendiendo unos metros y nos dejamos caer sin sendero hacia el norte para llegar entre el pinar y en fuerte pendiente hasta el Cortijo de Floranes, preciosa casa forestal con una bella entrada que alberga una secuoya en sus proximidades. Desde aquí ya podemos contemplar los vehículos que se encuentran situados un poco más abajo, finalizando así esta maravillosa y completísima ruta de marcado carácter otoñal.

4 comments

  • Photo of miguel yeguas

    miguel yeguas Nov 11, 2014

    Gracias por compartir esta maravilla.
    Seguramente y si no te importa, seguramente te la copie para este fin de semana.
    No se puede dejar pasar la oportunidad de disfrutar de este espectáculo en su mejor momento.

  • Photo of PJCastro

    PJCastro Nov 12, 2014

    Sin problema Miguel. Disfrutadla porque la verdad es que es una gozada.

  • Photo of vetagrande

    vetagrande Apr 6, 2015

    Fantástica, la hemos hecho esta Semana Santa y disfrutamos muchísimo. Pasamos noche junto al Arroyo Bodurria, en al Cortijo de la Fraguilla y tuvimos la suerte de coincidir con los dueños del Cortijo, no tuvo desperdicio la charla que tuvimos con ellos en una fantástica tarde-noche primaveral sobre las gentes que habitaban aquellos parajes y aldeas y lo que supuso la reconversión a Parque Natural. Mucha naturaleza y mucha vida unido a la magia de estas aldeas hacen que esta circular sea una auténtica joyita, además, tu descripcíon, mitad poesía, mitad monografía antropológica, hacen que tu ruta sea muy recomendable.
    Gracias y un saludo.
    Pablo.

  • Photo of EriM-RUTAS

    EriM-RUTAS Oct 31, 2015

    I have followed this trail  View more

    Ruta un poco larga pero ha sido preciosa. Habia esperado todo el año para hacerla en otoño, dia soleado y unos bellos contrastes con el azul, verde y amarillo. Un saludo

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