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Uploaded May 4, 2015

Recorded April 2015

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near Lebeña, Cantabria (España)

En Lebeña está la iglesia mozárabe de Santa Maria, que se construye par albergar los restos de Santo Toribio, aunque final mente se dejan en el Monasterio.
Saliendo al Desfiladero de la Hermida, giramos a la derecha para tomar la carretera de Allende. en la misma intersección a la izquierda, tenemos la senda que juntó al río nos lleva a Cabañes. De este modo ahorramos carretera y kilómetros, además es un camino más cómodo y fresco en verano.
Es mozàrabe, construída por cristianos que habían vivido en territorio árabe. Documentos datados en 924 vinculan los nombres de los condes de Liébana, Don Alfonso y Doña Justa, con la fundación del templo, aunque no hay nada seguro al respecto. Tradicionalmente se les atribuye a estos nobles la erección de Santa María en la citada fecha. En nombre de Dios. Sea notorio y manifiesto que yo el conde Alfonso y mi esposa, la condesa Justa, edificamos la iglesia de Santa María de Lebeña para trasladar el cuerpo de Santo Toribio a ella y mis siervos lo tomen y entierren, y como lo hubiesen tomado para enterrar, fui castigado por el juicio divino y quedé ciego hasta el presente, y mis soldados, que eran inocentes, al empezar a cavar con azadas quedaron también ciegos. Entonces ofrecí mi cuerpo y todo cuanto tengo en Liébana a Santo Toribio y a ti, abad Opila, y a los clérigos que allí sirven a Dios... Este texto, recogido en el Cartulario del Monasterio de Santo Toribio de Liébana y fechado en el año 925 (aunque parece ser una trascripción del s. XIII) nos relata el origen de este monumento, patrocinado por los condes de Liébana para depositar los restos de Santo Toribio, desde el monasterio cercano de San Martín de Turieno (hoy Santo Toribio) donde se encontraban. Tras perder la vista -por no ser del agrado del santo- volvieron a recuperarla cuando desistieron de su empeño y dieron sus heredades al citado monasterio. Dos siglos más tarde, en 1187, el rey castellano Alfonso VIII donó la iglesia de Lebeña al abad del monasterio benedictino de San Salvador de Oña, aunque el propio rey desconocía como había llegado a ser de su propiedad. Es posible que al haber sido una fundación condal, en algún momento hubiese pasado a la corona. Sin embargo, desde el siglo XI y hasta el siglo XVI en que se convierte en parroquia, cae, junto con sus pertenencias, bajo la dependencia del abad de Santo Toribio. Los monjes cobraban las rentas de esta iglesia y poseían abundantes propiedades en el pueblo. Muchos vecinos de Lebeña donaban tierras al cenobio para la salvación de sus almas. Otros arrendaban o intercambiaban campos y sobre todo viñas, que constituían una de las principales riquezas agrícolas de la comarca. En el siglo XVI (al menos desde 1510) comienzan a surgir pleitos a causa de que los vecinos de Lebeña no reconocían el señorío del prior y se negaban a pagar los diezmos al monasterio. Con el tiempo, acaban desligándose del mismo y consiguen la creación de una parroquia autónoma, que ha perdurado hasta nuestros días. El edificioEditar La unidad estilística que presenta esta construcción mozárabe nos indica que debió levantarse en un periodo de tiempo relativamente corto, ya que no se observan cambios de planteamiento ni reformas del esquema origina. Por ello es posible pensar que fuera obra de un personaje principal de Liébana, quizás el conde Alfonso y lo mismo podríamos aceptar su finalidad: ser capilla funeraria de Santo Toribio. Este hecho podría explicar la tendencia al tipo de planta centralizada, mezclada también con el tipo basilical, al poseer tres ábsides y tres naves, que se enfatiza con la ayuda que alcanzan los dos tramos centrales de la nave principal. El tipo de piedra empleada en la construcción es la mampostería, utilizándose la sillería solo en los ángulos y en los cercos de los vanos. Al exterior el templo presenta una forma casi cuadrangular coronada por el volumen que forman los dos primeros tramos de la nave central que se elevan por encima de los demás. Su planta es rectangular. La cabecera recta, orientada hacia el Este, presenta tres ábsides paralelos, el mayor algo más profundo, y tres naves separadas por cuatro pilares exentos. En su estructura se mezclan elementos de tradición visigoda -la planta y el alzado-, asturiana -el aparejo y los ábsides-, y propiamente mozárabe: pilares, arcos, alfiz, técnica decorativa y concepto espacial. La disposición en planta basilical de tres naves, la central algo más ancha que las otras, se asemeja a la de los templos prerrománicos asturianos. La cabecera es tripartita, estando formada por tres capillas absidiales escalonadas, de planta rectangular, comunicadas entre sí por arcos de medio punto que cargan directamente sobre las jambas. También son de medio punto peraltado el arco de triunfo y los que dan acceso a las capillas laterales desde sus respectivas naves. Esta es la primera iglesia de España en la que aparece el pilar compuesto cruciforme.[cita requerida] El espacio interior es de gran belleza por su compartimentación horizontal y vertical, subrayada por el empleo de la bóveda de cañón longitudinal en la nave central, y transversal en los tramos de las naves laterales. La cubrición de los diversos espacios en que se distribuye el templo se realiza en cualquier caso mediante bóvedas de cañón; pero, mientras que los ejes de las bóvedas de la nave central y de los ábsides son longitudinales, los de las naves laterales son transversales. Su sustentación se confía a arcos de herradura -tanto los transversales como los formeros- que descansan sobre columnas de fuste circular con interposición de capiteles corintios adornados por dos o tres órdenes de hojas de acanto y collarines típicamente asturianos. Estas columnas se adosan a los muros o a pilares de sección cuadrada para formar, en este caso, soportes compuestos de gran robustez. Tanto los capiteles vegetales del interior como los modillones de lóbulos que sostienen el alero el tejado, muestran una excelente labra. Los capiteles son derivados del corintio, con hojas de acanto, símbolo de la eternidad, apareciendo a veces planetas (símbolo de la fertilidad y del triunfo) y rosetas, símbolo de Cristo. La importancia excepcional de Lebeña con respecto al arte prerrománico radica en la utilización por primera vez de ese tipo de pilares compuestos, preparados con sus columnas adosadas para recibir los arcos fajones y formeros, solución que será sistemáticamente utilizada en el Románico. El arco triunfal está enmarcado por un alfiz, elemento de tradición musulmana. El pórtico fue construido ya en el siglo XVIII y la torre a finales del siglo XIX, tras ser declarada Monumento Nacional en 1893. Externamente ofrece el edificio un insólito juego de volúmenes debido a las diferencias de altura de cada uno de los cuerpos y a la diversidad de orientación de sus cubiertas siempre a dos aguas. Estas cubiertas forman aleros muy pronunciados que apoyan en modillones de lóbulos decorados con esvásticas y rosetas inscritas en círculos. Por debajo corre una cenefa decorativa a base de tallos, zarcillos y otras figuras vegetales. Todos estos motivos ornamentales ya se han visto en el arte visigodo. La torre que se yergue junto a la iglesia no forma parte de ella y es de hechura muy reciente (siglo XX). También es de época posterior a la iglesia el pórtico meridional por el que se tiene acceso a ella y la sacristía adosada al muro norte de la nave izquierda.
En este punto podemos optar por subir por carretera hasta La Allende o meternos por una señas con indicación a Santo Toribio mucho más cómoda y fresca, sin tocar carretera.
Panorámica senda Allende
3.5
Espinos
Es un albergue que generalmente está abierto desde Semana Santa hasta el Puente del Pilar. Es necesario hacer reserva.

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