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Coordinates 755

Uploaded March 14, 2016

Recorded March 2016

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near Daimiel, Castilla-La Mancha (España)

Acceso La principal vía de acceso al Parque Nacional parte de la carretera N-420 de Ciudad Real a Puerto Lapice, a su paso por Daimiel. Se trata de una sinuosa carretera, que tras once kilómetros de recorrido nos conduce hasta el Centro de Visitantes del Parque Nacional.

Las Tablas de Daimiel se encuentran en Ciudad Real, Comunidad autónoma de Castilla La Mancha concretamente entre los municipios de Daimiel y Villarrubia de los Ojos. Con una superficie de 3.030 ha. fue declarada Parque Nacional en 1973 y Reserva de la Biosfera en 1.980.
Las Tablas están enclavadas en una gran llanura, la denominada Llanura Manchega Occidental, entre las cotas de 620 y 640 m. La característica principal de este sistema hidrológico es que con pequeños volúmenes de agua se consiguen grandes extensiones de terreno inundado, pues la profundidad media es inferior a un metro.
El elemento fundamental para su designación como espacio protegido fue su importancia como lugar de invernada, nidificación, mancada y reposo de avifauna palustre. Las Tablas de Daimiel son refugio de especies de flora y fauna endémicas y amenazadas de extinción.
Las Tablas de Daimiel son un humedal prácticamente único en Europa y último representante del ecosistema denominado tablas fluviales. Es un ecosistema complejo que mezcla las características de una llanura de inundación, producida por los desbordamientos de los ríos Guadiana y Gigüela en su confluencia, con la de un área de descarga de aguas subterráneas procedentes de un acuífero de gran tamaño.
Estos desbordamientos, favorecidos por la escasez de pendiente en el terreno, llevan emparejados el desarrollo de una potente y característica cubierta vegetal que constituye un excepcional hábitat para toda la fauna ligada al medio acuático.
La flora y la vegetación acuáticas, son las más interesantes y características de este Parque Nacional, y las que le confieren su singularidad.
La vegetación en las Tablas está formada por más de 300 especies. Su distribución sumergidas o terrestres está muy condicionada por diversos factores: estacionalidad y profundidad de las aguas, salinidad, materia orgánica y tipo de suelo. Estrechamente relacionado con la vegetación, existe una gran cantidad de animales que encuentran alimento y cobijo en ella.
Entre las plantas que viven sumergidas o que flotan en el agua encontramos ova fina o tortuguera, ova basta. El babazón formaciones de algas filamentosas que flotan durante la primavera y el verano en la superficie del agua. La jopozorra formaciones de dos plantas subacuáticas Ceratophyllum submersum y Ceratophyllum demersum, que no tienen raíces y permanecen durante una parte de su desarrollo depositadas en el fondo, para posteriormente ascender y permanecer flotando entre el fondo y la superficie del agua. Las lentejas de agua unas plantas acuáticas que flotan en la superficie y son arrastradas por el movimiento de las aguas hacia las orillas. Los ranúnculos o manzanillas de agua, Ranunculus peltatus y Ranunculus trichophyllus, son especialmente abundantes en las cañadas. Otras plantas acuáticas, menos abundantes, que se encuentran en Las Tablas son: el cerdón, Potamogeton pectinatus, Zannichellia edunculata y Ruppia maritima.
Helófitos plantas emergentes con largos tallos y hojas aéreas.- La fisonomía de Las Tablas de Daimiel está definida por las formaciones de plantas emergente, helófitos, que colonizan la mayor parte de su superficie. Desde el mirador de Prado Ancho o desde la isla del Pan se observa un mosaico de plantas emergentes, que en determinadas épocas del año pueden diferenciarse por sus distintos tonos de color. Las plantas más características en estas formaciones son las que siguen:
La masiega Cladium mariscus con bordes cortantes de sus recias hojas, finamente denticulados, cubre amplísimas extensiones en la zona central del Parque.
El carrizo, Phragmites australis, es también abundantísimo, debido a su gran poder invasor es capaz de colonizar y rellenar las tablas y tablazos en muy poco tiempo.
La enea o espadaña, Typha domingensis, es otro helófito muy frecuente. Sus puros de color canela maduran a finales del verano, y sus rizomas son un manjar para los jabalíes.
El junco de laguna Scirpus lacustris. Es una planta sin hojas, con largos tallos verdes y esponjosos en cuya parte apical se desarrollan las inflorescencias de color pardo.
La castañuela, Scirpus maritimus, se encuentra en las orillas de cachones y tablas.
La verbena o salicaria Lythrum salicaria, una de las pocas plantas capaces de crecer en los masegares, aunque también es frecuente en los carrizales marginales.
En los juncales que rodean las tablas encontramos mayor diversidad botánica que en los masegares, carrizales y espadañales.
Los bosquetes.- Los tarayes de Tamarix canariensis y Tamarix gallica constituyen la vegetación arbórea de los suelos húmedos y un poco salinos. Estos árboles soportan que los suelos sobre los que crecen estén inundados durante cierto tiempo y se sitúan en las orillas de los cauces y canales o rodean las islas.
Dispersos por el entorno del Parque y las islas se encuentran algunos mimbres, Salix alba y algunos olmos, Ulmus minor, que representan los restos de la vegetación arbolada de los suelos húmedos no salinos.
Las plantas halófilas son aquellas que viven sobre los suelos salinos. A lo largo del límite septentrional del Parque, en la zona de entrada del río Gigüela, y en las islas centrales se localizan plantas que ponen de manifiesto el carácter salino de estos suelos. Destacan los Limonium costae, Limonium dichotomum, Limonium carpetanicum y Limonium longebracteatum. Todos ellos son endemismos de la Península Ibérica y los dos últimos viven exclusivamente en Castilla-La Mancha.
La fauna del parque. Todos los grupos zoológicos se encuentran generosamente representados en el ecosistema, si bien son las aves las que por su abundancia, diversidad y fácil observación destacan de entre todos ellos.
Los reptiles destacan por la abundante presencia de los galápagos leprosos (Mauremys leprosa) y europeos (Emys orbicularis), especies que cuentan con poblaciones cada vez más rarificadas en España, dos especies de culebras de agua denominadas culebra viperina (Natrix maura) y culebra de collar (Natrix natrix) que son las más abundantes en las áreas inundadas, así como la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus), especie asociada a islas y áreas no inundadas que presenta el mayor tamaño de entre los reptiles del Parque Nacional, con ejemplares que sobrepasan holgadamente los dos metros de longitud.
También se observa con cierta frecuencia el lagarto ocelado (Timon lepidus) entre las zonas pedregosas de las orillas, así como el eslizón tridactilo (Chalcides striatus), también presente en medios terrestres y caracterizado por sus minúsculas extremidades.
En cuanto a los mamíferos, destacar la importante población de nutria (Lutra lutra). Fácilmente observables son también el zorro (Vulpes vulpes) y el conejo (Oryctolagus cuniculus), la liebre (Lepus granatensis), especie fácilmente visible en todo el entorno del espacio protegido.
También presentes, aunque mucho menos visibles que los anteriores debido a sus hábitos crepusculares podemos citar al jabalí (Sus scrofa), que vive en islas y zonas de espesa vegetación del interior del Parque y sale al anochecer al exterior del mismo, el lirón careto (Elyomis quercineus) y la rata de agua (Arvicola sapidus), visible en orillas inundadas o nadando por trochas y tablas interiores.
Mucho menos abundantes, aunque presentes en las zonas no encharcadas podríamos citar la comadreja (Mustela nivalis), el tejón (Meles meles), la gineta (Genetta genetta), el gato montés (Felis silvestris) y el erizo (Erinaceus europaeus), el murciélago enano (Pipistrellus pipistrellus).
Las aves son el grupo taxonómico mejor representado en Las Tablas. Dentro de las aves, merece un tratamiento especial el grupo de las denominadas acuáticas, el número de especies de aves que pueden observarse en Las Tablas es muy elevado.
Para una información detallada de las aves, al ser muy extensa recomiendo consultar la guía del parque: http://www.magrama.gob.es/es/red-parques-nacionales/nuestros-parques/daimiel/guia-tablas_tcm7-288817.pdf

Los Itinerarios.-
El recorrido a pie desde el Centro de visitantes se realiza exclusivamente a través de tres itinerarios peatonales autoguiados que bordean el espacio protegido o se adentran en él, mediante pasarelas de madera. Los tres itinerarios se pueden conectar.

1.- Itinerario de la Isla del Pan, señalizado con el color amarillo. Recorrido circular, completamente llano y muy cómodo de realizar, con una longitud de 2 km.
Es un circuito que recorre varias islas en la orilla más oriental de Las Tablas, de las más de 30 que existen en el Parque Nacional. La Entradilla, El Descanso, del Pan, de los Tarayes y del Maturro, son las cinco islas que atravesaremos en nuestro recorrido y que se encuentran unidas mediante pasarelas o puentes de madera. A lo largo del itinerario existen varios balcones que nos permitirán adentrarnos aún más en Las Tablas.
Desde la isla de la Entradilla descubriremos las primeras tablas. El taray se encuentra ahora formando un cinturón alrededor de la isla. Caminando sobre la tabla de La Entradilla podemos observar entre el carrizal a la focha común, a la gallineta de agua y a alguna anátida levantando el vuelo. Carriceros y ruiseñores bastardos se dejarán oír durante la época reproductora. En invierno veremos al mosquitero común entre el carrizo. Archibebes, combatientes, andarríos y correlimos son frecuentes en los pasos. En primavera podremos ver al fumarel cariblanco pescando ajeno a nuestro paso. Si nos asomamos al balcón situado en la margen izquierda de la isla, podremos observar un pequeño masegón.
Desde la isla del Descanso, tendremos acceso a la tabla del descanso. Aquí los limícolas son frecuentes en periodos secos y las anátidas y las fochas en periodos húmedos. Durante la primavera podremos observar el vuelo de las garzas.
Tras atravesar una pasarela llegamos hasta la Isla del Pan, la mayor de todas las del itinerario. Una senda que parte del observatorio nos conduce hasta un bosquete de tarayes, donde anidan el pito real, la abubilla, el búho chico, el jilguero, el pinzón vulgar, el carbonero común y el herrerillo común.
Desde la Isla del Pan llegaremos a la Isla de los Tarayes y, desde ahí, a la Isla del Maturro, pasando por un observatorio faunístico que nos permitirá ver una gran variedad de anátidas.
Finalizaremos el recorrido atravesando el puente sobre las tablas del Maturro, donde podremos ver al cuchara común, que pasa aquí el invierno.
Este itinerario se conecta opcionalmente con la Laguna de Aclimatación en la que se contempla un conjunto representativo de las anátidas que se pueden encontrar en las Tablas de Daimiel durante todo el año.

2.- Itinerario de la Laguna Permanente señalizado con el color rojo. Lineal con una longitud de 800 m.
Este itinerario nos conduce a una laguna desde cuyos observatorios se contemplan, según la época del año, diversas aves acuáticas.
Entre los dos observatorios y a la orilla de la laguna, se desarrolla un bosque de ribera compuesto casi exclusivamente por álamos blancos, donde exhiben sus cantos el ruiseñor común y el carbonero común.
Durante el invierno, si los niveles hídricos son óptimos, veremos al cormorán grande compartiendo posadero con las garcetas comunes.
En verano los mimbres del margen izquierdo de la laguna serán posadero de los martinetes. El martín pescador se zambulle también en esta agua en busca de alimento. El aguilucho lagunero occidental sobrevolará el carrizal en busca de alguna presa.
Si somos pacientes, éste será un lugar ideal para observar nutrias en el cauce del Guadiana

3.- Itinerario de la Torre de Prado Ancho señalizado con el color azul. Recorrido lineal con una longitud de 1,5 km.
Este itinerario bordea las tablas centrales, con cuatro observatorios faunísticos a lo largo del recorrido. Al final de la senda nos encontramos en el lugar más elevado del parque nacional, donde se goza de la mejor panorámica del corazón de Las Tablas y su fauna.
El camino hacia la torre discurre por la orilla suroeste del Parque Nacional. Carriceros y buitrones nos acompañarán en nuestro recorrido.
Durante el invierno, desde la torre de Prado Ancho, y con ayuda de un telescopio, veremos al ganso común de paso hacia el sur, y la espectacular entrada al dormidero de la grulla común, que llega al Parque a mediados de octubre. También podremos ver al aguilucho pálido y al abejaruco. El sisón y el alcaraván se pueden ver en los prados cercanos a Prado Ancho.

En total hemos recorrido una longitud de 8,1 km a una velocidad en movimiento de 4,4 km/h Ascenso total 120 m, descenso total 135 m. Grado de dificultad FACIL.
El recorrido descrito se puede complementar con una visita al Molino de Molemocho, antiguo molino hidráulico, que aprovechaba el abundante caudal de agua, para moler el grano.
Se accede al molino mediante un paseo de unos 400 metros de longitud, por un sendero entarimado cuyo inicio lo tiene en el aparcamiento habilitado para tal fin.
El Molino de Molemocho ha sido restaurado recientemente, y en su interior nos ofrece una exposición etnográfica de los diferentes elementos hidráulicos que formaban parte de las instalaciones propias de un molino. La maquinaria en perfecto estado se pone en funcionamiento, y mediante unas cristaleras situadas en el suelo, podemos observar el movimiento de estos antiguos
sistemas hidráulicos.

Los datos de descriptivos del parque son extraídos de la Guía de Visita del Parque nacional Tablas de Daimiel del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España.
http://www.magrama.gob.es/es/red-parques-nacionales/nuestros-parques/daimiel/guia-tablas_tcm7-288817.pdf

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