Moving time  3 hours 36 minutes

Time  6 hours 20 minutes

Coordinates 2033

Uploaded December 5, 2018

Recorded December 2018

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near Donibanealdea, País Vasco (España)

Con la bonita y variada caminata de hoy realizada por Javier, Jesús Mari y los tres Carlos, dábamos por finalizado el ciclo de excursiones por los tesoros ocultos del siempre enigmático monte Jaizkibel, pero el amigo Enrique, experto mendizale y conocedor de cada uno de los rincones de este querido Jaizkibel, una vez más nos ha sorprendido al decirnos que el ciclo verdaderamente se cerrará con “el no va más” de la excursión a “los medallones”.Todo un lujo para los sentidos!!!
Cuando usted quiera Enrique le espera este grupo humano que se ha consolidado no solo caminando por estos inigualables parajes naturales sino también, porqué no decirlo...alrededor de una buena mesa en la que para reponer fuerzas nunca faltaron en buena armonía, los productos de la tierra (tomates de Justiz...y sidra y txakoli).
Otro detalle del equipo formado, es que para montar este track de wikiloc, he contado con la inestimable colaboración de Javier y Jesús Mari en la elaboración del texto que viene a continuación, y con las preciosas fotos (a pesar de la niebla y nubes) aportadas por cada uno de nosotros, contando además con la ayuda de Carlos “el artista” para su selección y orden adecuado en cada uno de los Puntos de Interés del recorrido.
Y cómo no, agradecer especialmente al ‘reporter” Carlos por su ingente labor de difusión de estas maravillas de la naturaleza (poco conocidas por la mayoría y tan cerca de casa) entre sus numerosos seguidores del blog Donosti City, denominada esta vez la ruta realizada como Azabaratza-Akerregi, maravillas ocultas de Jaizkibel .
Gracias a todos.
Iniciamos nuestra travesía circular en el punto kilométrico 5,5 de la carretera que une Pasai Donibane con Hondarribia, junto al caserío Iñalurreta. Han anunciado un día bastante soleado pero, al poco de amanecer, entra una espesa niebla por el mar que, aunque no entorpezca nuestro caminar, nos va a impedir disfrutar de las hermosas vistas sobre el mar y toda la costa guipuzcoana, restando considerablemente la luminosidad de nuestras fotos.
Pese a ello, estamos de suerte. Hoy ningún cuerpo militar está realizando prácticas de tiro en el entorno y podemos transitar por la zona sin peligros ni amenazas que entendemos anacrónicas. Tomamos una ancha pista que sin apenas desnivel transcurre cercana a los restos de los antiguos caseríos Sahatsa, Zunbilondo, Arrangua y Lete, donde hace tiempo que alguna “mano negra” ha hecho desaparecer las placas que con los “bestsoak” que en 1933 IKUR escribió a cada uno de los dieciocho caseríos de Pasai Donibane y que la sociedad ITSAS MENDI, hace una veintena de años colocó en la explanada de entrada a cada uno de ellos. Algo que seguimos sin comprender.
Una vez pasada la meseta herbosa de Lete, la pista desciende en fuerte pendiente hacia el mar. Debemos caminar con sumo cuidado pues el terreno está muy resbaladizo debido principalmente a la humedad acumulada. Transcurridos cerca de veinticinco minutos de descenso llegamos a la cala de Azabaratza donde las olas baten con fuerza. Un lugar verdaderamente especial. La arena de esta playa secreta desapareció hace unos años porque fue succionada con grandes bombas para ser trasladada a la playa donostiarra de La Zurriola, afortunadamente comprobamos que la arena vuelve a aparecer de nuevo, aunque pensamos que tardará todavía unos años para poder recobrar el esplendor de antaño.
En este punto nos encontramos con una cabaña que alberga a pescadores, surfistas, recogedores de algas, etc. Por el oeste, una placa de lisa roca, pero transitable con muchísima precaución, se precipita sobre el mar desde los pastos más altos. Aunque la idea inicial era atravesarla para acercarnos a la singular y espectacular geoforma de Itzalarri, desistimos de nuestra intención debido a que la travesía de la inclinada placa, al estar muy mojada y resbaladiza resultaba más que arriesgada.
Tras las fotos de rigor, continuamos nuestra marcha, paralelos a la línea de la costa y muy cerca de la orilla en dirección este. La marcha resulta lenta. El camino que apenas tiene desnivel y queda prácticamente oculto por la vegetación y está muy mojado, lo que obliga a extremar las precauciones. Además, nos encontramos con todo tipo de geoformas que queremos captar con nuestras cámaras, Asimismo, debemos de cruzar varios arroyos (Marguzes, Agindegi, Luberri, Akerregi y Zapelarri) donde hay construidas varias cabañas perfectamente preparadas para una relativa larga estancia.
De pronto el suelo se abre, se cae y nos impide proseguir el sentido de nuestra marcha. Nos encontramos en la grieta o brecha de Akerregi que desde el mar se adentra en tierra en unos cuatrocientos metros, formando un tremendo barranco con un caos de rocas caídas que resulta espectacular a la par que impresionante. Tras las fotos correspondientes, debemos mentalizarnos que ahora viene la parte más dura de la excursión pues toca remontar la grieta e iniciar la subida en dirección al punto de partida.
Pero antes nos detenemos a contemplar la coqueta borda de pescadores preparada para pasar unos días, con su bonita poza en la que en verano te invita a darte un chapuzón, después de haber colgado la ropa en las perchas fijadas sobre roca, con ducha incluida y el detallito del espejo para salir impoluto. Todo un lujo!!!
Por experiencia, aconsejable también llevar alguna botella de txakoli hondarribitarra Hiruzta, que tras ponerla a remojo lo agradecerás en el hamaiketako.
Hasta hubo quien se pegó un entreno con una aizkora del refugio de pescadores.
Tras la breve parada ahora toca regular la marcha pues la pendiente se empina de verdad.Tras llegar al final de la grieta, aunque la pendiente se suaviza un poco sigue siendo fuerte. Tras más de media hora de duro esfuerzo alcanzamos primero un redil construido al abrigo de una gran roca. Un pequeño esfuerzo adicional nos sitúa junto a las ruinas del caserío Gaztarrotz, el más alejado de los 18 de Pasai Donibane, situado muy cerca de la línea divisoria con Hondarribia.
Aquí tomamos una ancha pista que posteriormente se convierte en un viejo e inteligente sendero de comunicación que unía los viejos caseríos de los que solo quedan 4 paredes.
Es un recorrido mágico, que estuvo balizado con el PR 154, “Pasai Donibaneko baserri zaharren ibilbidea”, y se confeccionó un precioso folleto a modo de topo guía. Es un belvedere incomparable, sin parangón, salvando los accidentes del litoral, esos valles colgados en “chevron”, que desde aquí se observan de otra manera en todo su esplendor.
Es sin duda un itinerario a recomendar sin condiciones para disfrutar de esos viejos senderos inmortales que poco a poco están desapareciendo de la orografía vasca. El deportista deberá tener paciencia, pues es largo, pero siempre sobre bien pisada vereda, estrecha pero clara, que describiendo numerosos lazos a media ladera del monte mirando al mar, sin casi desniveles, salva por su cabecera los abundantes barrancos y los inicios de los citados valles colgados que aportan siempre agua hacia el océano. En una orografía dura, el sendero sabía llegar fácilmente a los caseríos (ahora desaparecidos).
Un accidente geológico de 1º orden a resaltar es la formación “Zapelarri”, producto de la erosión, que sorprende y rivaliza con las mejores del litoral de este estilo. Y así sucesivamente, antes de llegar al final de la pista militar de este singular y original recorrido de la vertiente norte del Jaizkibel.
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Bajando a Azabaratza

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Azabaratza y placa

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Hacia el este de Azabaratza

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Llegando al mirador

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Del mirador hacia Akerregi

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Llegando a Akerregi

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Akerregi (1)

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Akerregi (2)

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Regresando de Akerregi

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Llegando a la txabola de pescadores

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Ascenso a Gaztarrotz

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Zapelarri

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Atravesando fondo de barrancos y panorámica de valles colgados.

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