Time  3 hours 15 minutes

Coordinates 720

Uploaded January 28, 2019

Recorded January 2019

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3.96 mi

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near Capileira, Andalucía (España)

Distancia: Casi 7 Kms.
Duración : 3 horas.
Desnivel:1000 metros positivos.
Moderado y senderismo.

Aún estoy en aquellos días y recién aterrizado, mis pies parecen no tocar suelo, mi cuerpo ligero levita sobre el mundo, banal y absurdo, y mi sonrisa no parece tener fin, nada parece poder perturbar mi estado de ánimo…
Sí, he vuelto, he vuelto de mis montañas, una vez más…, pero mi alma sigue allí, envuelta del silencio blanco, envuelta en la inmensidad que estremece y conforta, como paja que lleva el viento a su antojo para depositarla suavemente en el infinito…
Y una vez más antes del comienzo de la aventura, mis ojos estaban posados en Pirineos, tenía el sueño de subir al Posets, aquella cumbre de arista larga de azules y blancos que estoy deseando pisar, pero parezco maldición de Pirineos, pues una vez más, cuando decido dirigir mis pasos hacia allí en Enero, un gran temporal se abate sobre ellos. Durante días seguí con esperanza los modelos matemáticos, en espera de que una probable ventana de tiempo nos llevara allí a Bene y a mí, pero el mismo día de nuestra salida, toda esperanza se enterró bajo mantos de viento, nieve y frío.
Y entonces, una vez más, mis ojos se posaron en Sierra Nevada, la Madre de mis Montañas, allí el tiempo iba a ser generoso, y tenía una gran deuda pendiente…, La Alcazaba, la reina de Sulayr, la montaña por excelencia de los montañeros de Sierra Nevada, la fortaleza, la inexpugnable, la divina, la distante, la cumbre perdida, que curiosamente tenía la misma altura que el Posets…,3371 metros.
Era miércoles,23 de enero de 2019, Bene vino a recogerme a Villanueva de la Serena, poco después de las tres y media de la tarde, nos llevaría algo más de cinco horas para llegar a nuestro destino, la central eléctrica de Las Cebadillas en la Alpujarra Granadina.
Nos dispusimos a devorar los kilómetros con su furgoneta Mercedes que utilizaríamos de dormitorio, el tiempo estaba muy inestable, hacía mucho viento, y amenazaba de lluvia por algunos momentos, pasamos por Granada al anochecer, y un manto gris cubría Sierra Nevada impidiéndonos ver sus cumbres altivas, seguimos hacia la Alpujarra, y finalmente paramos en Orgiva y tras cenar en un “burguer” mejicano, decidimos dormir en las afueras del pueblo, junto al río, estaba ya muy oscuro, y mañana teníamos todo el día para llegar.
Amanece, desayunamos rápidamente y partimos hacia Pampaneira, el último pueblo del barranco de Poqueira, lo pasamos y cogemos la pista que llanea hacia la central con las cubres nevadas sobre ellas, todo el camino es nuestro, en los jueves la soledad se adueña de estos parajes.
Empezamos a andar un poco antes de las diez, hace frío y las rachas de viento nos recuerda el temporal que se abate por el norte de España, pasamos la central de Cebadillas tras admirar momentáneamente la curva de la gran tubería, empieza el sendero fuerte y nos hace entrar en calor, ya vemos la nieve y el refugio de Poqueira difuminado en la letanía, la senda baja al río y cruzamos tres puentes mientras miramos asombrados cómo una cascada vierte su agua hacia arriba empujada por el viento, formando una pared de carámbanos en una roca adyacente, cualquier rincón te demuestra la belleza de Madre Tierra, …y tan mal nos portamos con ella,y con nosotros mismos.
Cruzamos el último puente y pasamos entre un laberinto de retamas, el cortijo de las tomas es el comienzo de la última y más fuerte rampa de la subida,mientras vemos a la izquierda la figura plomiza del cerro de Los Machos culminando el barranco de Rioseco, vamos más abrigados, el viento sopla muy fuerte aquí, apenas hay nieve, hace un año nos cayó una nevada maravillosa en este punto…
Más nieve hay cuando nos aproximamos al refugio, y en tres horas ya habíamos llegado, nada más entrar nos encontramos un paisano de Don Benito, increíble, estaba esperando a sus compañeros que subieron al Mulhacén y nos cuenta cómo el día anterior trataron de llegar a la Alcazaba por el “Colaero”, pero el viento les hizo darse la vuelta,…la reina de Sulayr, indómita y distante, se resiste una vez más a ser hoyada por pasos humanos, mañana será diferente, espero...
El guarda del Refugio es Antonio, muy servicial y simpático, se prodiga en atenciones hacia nosotros, nos dice que estaremos solos en el refugio hoy, como sucedió el año pasado…, hace un frío terrible, dudamos Bene y yo si salir a andar un poco más, pero las doce horas de marcha del día siguiente y el viento intenso nos hacen quedarnos junto a la chimenea que rezuma humo con cada racha de viento…
Llegan del Mulhacén los compañeros de nuestro paisano de Don Benito, se volverán para Alicante de donde proceden, Bene y yo les hacemos múltiples preguntas sobre la Alcazaba, hace 25 años o más que no voy por esa zona, aunque el “Colaero” me lo bajé en la integral de hace dos años, pero en verano es diferente…
Y la ruta normal de La Alcazaba desde el refugio te hace subir a la loma del Mulhacén por pistas bien marcadas, para luego seguir hasta los tres mil metros donde te desvías hacia la derecha en busca de la senda que baja a Siete Lagunas en unos doscientos metros de desnivel, cuando llegas a Siete Lagunas o sigues y las cruzas para llegar hasta el “Colaero” para subir por una senda que puede cargar mucha nieve o subes a la Loma “Culo de Perro” para evitar los acúmulos de nieve, pues el viento hace su trabajo en las lomas expuestas, sea como fuere se llega a la parte superior del “Colaero” y desde aquí se ven los grandes hitos de La Alcazaba en una gran rampa final. Luego hay que volver por el mismo sitio, para llegar a hacer algo más de 20 kilómetros.
Se marchan y nos quedamos solos, la chimenea está casi apagada, en ese momento sale Iván el cocinero y nos dice que la va a acelerar, se acerca con un pequeño recipiente con un líquido de color rojizo y se aproxima a la chimenea, yo me aparto instintivamente, vierte el líquido sobre las brasas y los troncos, uno, dos, tres, ¡Plum!, un gran fogonazo de fuego que casi tira a Iván de espaldas y Bene salta atrás esquivando las llamas, que en dos segundos se vuelven a quedar rugiendo dentro de la chimenea, Iván casi se quema las cejas y nosotros nos reímos un rato, resulta que Iván es del Zaidín en Granada, donde pasé mi infancia, me pregunta si conozco a Juan y a Manolo, pero hace 35 años que me fui de allí…
Pasamos la tarde tranquilamente y cuando empieza a atardecer llega un montañero solitario, es Sam, es inglés, de Londres, trabaja en Facebook y se ha tomado un año sabático para hacer montaña, y no sabe ni “papa” de español…, pero nos cuenta que sube con su mochilón de 20 kilos desde Capileira, y para aclimatarse se hizo hoy 26 kilómetros de pistas hasta el refugio…, ¡Qué pedazo de aclimatación!, y mañana subirá al Mulhacén y dormirá en el refugio de la Caldera para al día siguiente hacer el Veleta y volver al refugio donde nos volveríamos a encontrar…
Salgo múltiples veces a ver la puesta de sol, como diría Bill Clinton, “la más bonita del mundo”, y a las siete y media cenamos estamos Sam, Bene y yo, Iván cocina como los ángeles, tres platos y postres, mañana nos lo mereceremos más que hoy, pues nos levantaremos a las cinco para tratar de avanzar de noche lo máximo posible, Sam me enseña su campo de entrenamiento, una escalinata de unos 20 escalones en una calle anónima, dice que la sube y la baja con una gran mochila…, prefiero mi elíptica.
Me doy cuenta de un pequeño problema, el “track” que me descargué desciende directo al refugio sin pisar pista, y de noche y con hielo, es complicado seguirlo, ya no me puedo descargar otro al GPS, así que Antonio nos explica en el mapa que tenemos que ir por la pista hasta llegar a una vereda para ahorrar las curvas del camino, pero si la seguimos nos lleva a la loma, para buscar allí la senda que bajará a Siete lagunas, tendremos que subir 600 metros en un primer momento pues el refugio está a 2500, y la senda baja a partir de los 3100 hasta los 2900 de Siete lagunas y desde allí todo subida, será divertido.
Nos subimos a acostarnos a la habitación primera, creo que era la Veleta, hace un frío terrorífico, hasta echamos vaho, me pongo guantes para dormir…, afuera hará más viento pero dudo que haga más frío…
El viento gime con fuerza, me acomodo en el saco, me traje el de exteriores, no me hará falta la manta, hará viento hasta el mediodía y luego tendremos día y medio de calma, lo justo para hacer la Alcazaba y el Mulhacén…, la suerte nos sonríe, una vez más, y una vez más, me quedo dormido envuelto en sueños y anhelos de blanco y azul cielo…

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Central Cebadillas

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Cortíjo de las tomas.

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Refugio

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