Time  7 hours 46 minutes

Coordinates 3181

Uploaded October 13, 2016

Recorded October 2016

-
-
5,290 f
2,197 f
0
3.1
6.1
12.27 mi

Viewed 1191 times, downloaded 107 times

near El Zarzalar, Andalucía (España)

Fascinante ruta en la que hemos podido coronar una de las atalayas naturales más turgentes, sobrecogedoras y con mejores vistas del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas como es el Calarejo de los Villares, de contundente subida para encaramarnos a lo alto de la Morra del Calarejo, cumbre de estos impresionantes farallones rocosos, y donde se erige la antigua caseta de vigilancia en lamentable estado ruinoso, pudiendo recorrer lo que queda del antiguo sendero de mampostería hoy prácticamente desaparecido pero que colma con creces nuestras ansias de ascender por esta vieja vereda que se resiste a desaparecer y que con un trazado magistral salva de manera aparentemente inverosímil la verticalidad de los cortados de pura roca caliza que circunvalan este espolón rocoso de apariencia inexpugnable. Si a esta embriagadora sensación de ascender esta montaña le añadimos la siempre placentera travesía junto al Río Borosa y su espectacular angostura de la Cerrada de Elías, imponente capricho natural de este espacio protegido, además de pasar junto a los viejos cortijos de Los Villares y de Roblehondo donde el tiempo se detiene en unos y se desmorona en otros, y todo ello con el inigualable telón de fondo de los cintos y tajos del Banderillas, omnipresente durante la mayor parte de la jornada, obtenemos así finalmente una ruta de las absolutamente imprescindibles en este privilegiado espacio natural de la Sierra de Segura.
PISCIFACTORIA DEL BOROSA - BARRANCO DEL RUEJO - CUESTA DEL TOPAERO - CABECERA DEL ARROYO DEL CALAREJO - LOS VILLARES - BONALES DE LOS VILLARES - CORTIJO DE LAZA (CASA FORESTAL DE LOS VILLARES) - SOLANA DEL CALAREJO - COLLADO DEL CALAREJO - CASETA Y CUMBRE DEL CALAREJO DE LOS VILLARES (1613 M) - COLLADO DE LA CIERVA - COLLADO DE ROBLEHONDO - LOS TORCALILLOS - ALBERCA DE ROBLEHONDO - CORTIJO DE LA HUELGA DE LAS SABINAS CORTIJO DE ROBLEHONDO - CORTIJO DEL TOBAJO - SENDERO DE LOS CORTIJOS DE ROBLEHONDO - HUEGA NIDILLO - RIO BOROSA - CERRADA DEL PUENTE DE PIEDRA - CERRADA DE ELIAS - VADO ROSALES - PUENTE DE LOS CARACOLILLOS - CHARCO DE LA GRACEA - FUENTE DE LOS ASTILLEROS -PISCIFACTORIA
Comenzamos la ruta en el aparcamiento ubicado por encima de la Piscifactoría del Río Borosa, al comienzo de la archiconocida ruta del Río Borosa y la Laguna de Valdeazores. Tras pasar la barrera que impide el paso a los vehículos de motor nuestros primeros pasos discurren por la cómoda pista que remonta el cauce del Borosa. A los 300 metros del inicio encontramos a nuestra izquierda el Barranco del Ruejo, donde debemos abandonar la pista y tomar un empinado sendero que amenaza con destrozar nuestras piernas de buenas a primeras. Se trata del sendero PR-A 192 o Sendero Cumbre del Banderillas, antiguo sendero que en este primer tramo que nosotros vamos a realizar nos llevará a la cortijada de Los Villares.
El primer kilómetro de este sendero es realmente explosivo, una pura rampa conocida como la Cuesta del Topaero, con fuertes pendientes entre pinos y encinas que al menos nos permiten ganar altura rápidamente y obtener pronto unas buenas vistas sobre el Valle del Borosa.
Poco a poco el sendero comienza a mostrar sus vetustos muros de mampostería mientras suaviza algo la sufrida pendiente inicial. Tras 3 klómetros de subida el sendero bordea el Cerro del Pesquisidor por su cara sur e inicia un cómodo tramo en el que se ataviesa la cabecera del Arroyo del Calarejo, mientras podemos contemplar ya ante nosotros los impresionantes farallones rocosos del Calarejo de los Villares, con un caprichoso “ojo” en su extremo occidental que parece observar la osadía de los incautos que pretenden acceder a sus aparentemente inviolables dominios.
Casi sin darnos cuenta llegamos a la Cruz de los Villares, hito que domina sobre la cortijada de Los Villares, pura ruina de nostalgia y tiempos mejores con sus campos de cultivo abandonados y preciosa era donde no cuesta mucho trabajo superponer a este paisaje rural las imágenes de los antiguos habitantes de estos cortijos merodeando por este escenario, nostalgia contenida que da rienda suelta en la Fuente-Lavadero de Los Villares, ubicada unos metros más abajo donde las gastadas piedras de lavar llevan impregnadas las risas, cantos y conversaciones de tantas generaciones de serranos mientras el murmullo del buen caño de agua fresca que surge nos sirve de nexo de unión atemporal con esa historia silenciosa que llena estos rincones.
Seguimos el sendero que tras dejar atrás Los Villares continua hacia el noreste introduciéndonos en los Bonales de Los Villares, nacimientos de agua dispersos que constituyen un enorme juncal encharcado donde emerge agua por todos lados haciendo penoso el avance entre este manantial. Una vez atravesado este incómodo tramo llegamos a la antigua Casa Forestal de Los Villares o Cortijo de Laza, donde nos recreamos en los arcos de medio punto de sus puertas y los recovecos de sus muros en ruinas.
En este lugar abandonamos el sendero PR-A que hasta ahora hemos llevado y comenzamos a ascender con acusada pendiente hacia el norte, primero entre un frondoso pinar hasta llegar a un collado donde seguimos inicialmente la arista para progresar por la Solana del Calarejo siguiendo el desdibujado sendero que con gran inclinación asciende bajo la Raspa o Cresta del Calarejo de Los Villares.
Tras una dura y despejada subida llegamos al Collado del Calarejo donde nos introducimos de nuevo en la frondosidad del pinar y pasamos a la vertiente norte del Calarejo, avanzando hacia el este siguiendo el sendero que nos lleva ahora de forma más reposada hasta un hermoso balcón pétreo a modo de mirador natural que nos brinda unas buenas vistas hacia el Valle del Guadalquivir, el Embalse del Tranco y las cumbres de la Sierra de las Villas y que nos sirve para tomar fuerzas para afrontar el breve y último repechón final que nos conduce al punto más alto de esta montaña. El sendero que nos permite acceder a la cumbre es sencillamente magistral, impresionante, salvando los tremendos farallones y paredes calizas que rodean la cima con un zigzagueante trazado que se ve reafirmado por viejos muros de mampostería que desgraciadamente se están perdiendo y que nos permite alcanzar como colofón la cumbre donde se erige majestuosa la sencilla caseta que aún se mantiene en pie a pesar de los destrozos que en ella ha causado el paso del tiempo y el abandono al que se ha visto sometida.
Las vistas que nos brinda la cima del Calarejo de los Villares (1613 msnm) son realmente increíbles, de las mejores panorámicas que se puedan obtener en todo el parque natural. Hacia el norte podemos contemplar el valle que aloja el discurrir del todavía joven Guadalquivir y su confluencia en el Embalse del Tranco además de las cumbres más importantes de la Sierra de las Villas cuyo perfil nos sirve de skyline serrano donde Peña Corva, la Morra de los Cerezos, el Blanquillo, El Cubo y el Almagreros destacan en tan villana silueta. Hacia el este podemos contemplar el Castellón de los Toros, el Majal Alto, Peña Amusgo y El Yelmo entre otras prominencias de la zona. Hacia el sur destacan sobremanera las vistas de toda la majestuosidad del Banderillas, agreste, salvaje e hipnótico en todo su esplendor. Hacia el oeste finalizamos esta panorámica de 360º con las vistas a la Cuerda del Mosco y Sierra Mágina.
Iniciamos el descenso hacia el sur extremando precauciones puesto que la fuerte pendiente y la gran cantidad de roca suelta hacen peligrosa la bajada. Una vez descendidos los primeros metros vamos orientando la bajada hacia el este en busca de un canuto que nos permite salvar los cortados que circunvalan esta mole pétrea que es el Calarejo de los Villares. Una vez salvado este escollo echamos la vista atrás y nos sorprendemos por lo inverosímil del descenso.
Terminamos de descender hasta el Collado de la Cierva siguiendo buenos senderillos, tras el cual seguimos dirección sur manteniendo cota primero en la vertiente occidental de la cuerda para posteriormente pasar a la vertiente oriental del Calarejo de los Nevazos hasta llegar al Collado de Roblehondo, parada obligatoria para contemplar frontalmente los imponentes tajos del Banderillas y como los salva de forma magistral (a golpe de dinamita) el Tranco del Perro.
Desde aquí continuamos el descenso tomando ahora el sendero PR-A 192 que tomamos inicialmente en esta ruta pero que en este tramo lo seguimos en dirección inversa, es decir, en descenso hacia el suroeste hasta llegar a Los Torcalillos donde nos salimos del sendero para descender más abruptamente y sin sendero definido hacia el sur siguiendo una goma que conduce el agua de la Fuente de los Torcalillos a los cortijos de Roblehondo.
Pasamos junto a una alberca que encontramos seca debido a las fechass que estamos y a la ausencia de precipitaciones de los últimos años. Un poco más abajo llegamos a uno de los Cortijos de Roblehondo, el Cortijo Huelga de las Sabinas, con sus apriscos y su intensa actividad ganadera como denotan los sonidos y los olores que rodean este impresionane enclave a los pies del Banderillas.
Unos metros más abajo hacia el oeste llegamos al auténtico Cortijo de Roblehondo en palabras de su dueño, donde aún habitan un matrimonio de verdaderos serranos que mantienen intacto el encanto de esta vida apartada de tantas y tantas absurdeces que condicionan la rutina del resto de los mortales. Disfrutamos de su porche emparrado y un rato de conversación con el matrimonio y seguimos descendiendo por la vereda por la que unos minutos antes habían llegado con su mulo los moradores de esta vivienda para llegar un poco más abajo a lo que queda del Cortijo del Tobajo, el último de los Cortijos de Roblehondo que visitamos en nuestro descenso y en cuya preciosa era aprovechamos para repostar convenientemente que ya iba siendo hora…
Tras el merecido repostaje continuamos el descenso siguiendo el sendero que presta servicio a estos cortijos y que tras pasar juntos a unos farallones rocosos y atrasar el tupido bosque que tapiza esta ladera nos conduce a paraje de Huelga Nidillo junto al Río Borosa, que salvamos por un tronco que nos sirve de rústico y escueto puente tras el cual, ya en la orilla contraria, encontramos una amplia pista.
Esta pista es la que conduce río arriba a la Central Hidroeléctrica del Salto de los Organos y que aguas arriba, ya convertida en sendero, nos permite alcanzar la Laguna de Valdeazores y el nacimiento del Borosa pero que en esta ocasión obviamos.
Seguimos pues la pista aguas abajo discurriendo al inicio paralela a la corriente en su orilla natural izquierda. Encontraremos la Fuente de Huelga Nidillo, junto al Arroyo del Tejo, para posteriormente introducirnos en la Cerrada del Puente de Piedra, angostura labrada por el Río Borosa y sus saltos de agua que podemos contemplar desde arriba en una privilegiada perspectiva.
La pista continua su suave descenso junto al río y tras cruzarlo en un par de ocasiones ésta se aleja de su cauce justo antes de que el río se encajone en un impresionante y vertical desfiladero que aparece frente a nosotros. Es la Cerrada de Elias, a la cual accedemos tomando un sendero que aparece junto a la pista justo antes de curzar el puente tras el cual la pista inicia un ascenso en el margen natural derecho del río para salvar la cerrada.
El sendero en su inicio es realmente un auténtico túnel entre la frondosidad de la vegetación y que nos conduce a las espectaculares paredes calizas que conforman esta impresionante angostura esculpida durante millones de años por la implacable fuerza de las aguas indómitas de este emblemático río. Unas pasarelas de madera voladas sobre el cauce permiten atravesar esta cerrada de forma cómoda disfrutando de las sugerentes pozas y remansos que jalonan este paraíso fluvial.
Encontramos al final de la garganta un par de fuentes tras las cuales un puente nos pasa a la orilla derecha por donde el sendero continua mientras el valle se abre, conduciéndonos 1 km más abajo al Vado Rosales, lugar donde confluye con la pista que retomamos ahora acompañando en todo momento al Borosa, que nos ameniza la caminata con sus interminables pozas y remansos que tanto agradan al que se deleita en ellos en este precioso recorrido ribereño.
Siguiendo ya la pista que no abandonaremos hasta el final del recorrido pasaremos por el Puente de los Caracolillos, junto a un pliegue anticlinal donde podemos observar como los estratos toman una vistosa plasticidad. Un kilómetro más abajo encontraremos la bellísima desembocadura del Arroyo de las Truchas en el Borosa, conformando el Charco de la Gracea, uno de los más hermosos parajes que esconde este río. Desde aquí ya solo nos queda pasar junto a la Fuente de los Astilleros, frente al Charco la Cuna, tras la cual pasamos junto al Barranco del Ruejo y finalizamos esta espectacular caminata el aparcamiento donde iniciamos la jornada.

Comments

    You can or this trail