Time  7 hours 32 minutes

Coordinates 1636

Uploaded August 23, 2016

Recorded April 2016

-
-
2,306 f
1,253 f
0
3.4
6.8
13.56 mi

Viewed 1016 times, downloaded 25 times

near Calanda, Aragón (España)

Comenzamos el recorrido en la misma plaza de la Iglesia de Calanda. Por la calle Mosén Vicente salimos de la localidad. Nos adentramos en las huertas de Calanda, todas ellas plantadas de melocotoneros del mismo nombre. Abandonamos el camino y nos adentramos en las riberas del río Guadalopillo. Caminamos por un sendero que lo recorre. Cruzamos un túnel de viejas cañas de río. Por un vado, pasamos a la otra margen del río. Poco a poco vamos ascendiendo. El paisaje cambia, cruzamos el camino “Allá el río” y nos adentramos por un barranco en Peñas Blancas. El llano da paso a la sierra. Volvemos de nuevo a descender, ahora hacia la carretera que une Calanda con Mas de las Matas. Caminamos unos metros por ella, para cruzar el río Guadalope por el muro de la presa de Calanda. Pasados los aliviaderos, caminamos por un casi inexistente sendero de pescadores que bordea el pantano. A veces por dicho sendero, otras, si el nivel de agua nos lo permite, por el mismo vaso del pantano. En este punto, podremos contemplar una de las mejores vistas del monte Tolocha, este cerro de apenas 790 m. de altura se yergue sobre las embalsadas aguas del río Guadalope de manera imponente. Sus múltiples recorridos son apreciados por corredores y senderistas. Algunos dicen que ahí descansan las cenizas de Buñuel, otros, que era lugar de brujas. Ahora nuestro recorrido sigue el antiguo trazado del camino a La Ginebrosa, paralelo a la Val de la masada de Isidoro. En un punto se pierde y, salimos como podemos de la val a encontrar una pista. Nos adentramos en unos parajes destruidos por el incendio que en los años ochenta asoló toda esta zona. Ahora sólo quedan pistas y trochas madereras, apenas nada de los antiguos caminos. Por una de éstas nos adentramos ahora, buscando la divisoria de aguas del Cabezo Gordo. Ya en lo alto, las vistas son espectaculares, a nuestra izquierda la llanura de valle del Ebro, a nuestra derecha las primeras estribaciones del Sistema Ibérico. Observamos como el monte ha hecho su trabajo, miles de pinos se agolpan, nacidos después del incendio, en escasos metros de tierra. Como no se han realizado labores de aclareo, suben rectos, espesos, impenetrables. Las pocas carrascas y enebros han rechitado y ya comienzan a verse buenos ejemplares. Un cruce y descendemos hacia una capilla. A nuestros pies la enorme mole del Desierto de Calanda, en medio del barranco de la Zahoyera. Se trata de un convento fundado en 1682 por la Orden de los Carmelitas Descalzos. Esta Orden gustaba de fundar conventos en sitios apartados a los que denominaba Desiertos, de ahí su nombre. Su construcción se prolongó hasta 1701 y tiene el marcado carácter barroco de la época. Sufrió los avatares de la guerra de Sucesión Española y de la guerra de la Independencia, con incendios y desperfectos. Llegó a tener una comunidad religiosa de más de cuarenta miembros, entre sacerdotes y frailes. Con la Desamortización de Mendizabal pasó a manos privadas, así sigue en la actualidad. El convento se encuentra semiderruido y es peligroso entrar en el mismo. Este edificio, declarado Bien de Interés Cultural, forma parte de la Lista Roja de Patrimonio de la asociación Hispania Nostra. Junto al mismo se encuentra la fuente de Sta. Quiteria, que apenas se vislumbra, por el enorme zarzal que lo tapa. Si continuamos por el camino barranco hacia abajo, entre olivos y pinos se encuentra una enorme nevera. Apenas se ve y hay que conocer el lugar exacto. Ya sólo veremos el hueco de entrada por la parte superior. Seguimos descendiendo por el barranco y ahora nos encontramos con la fuente La Morera, por tener este árbol al lado. Es un buen lugar donde descansar y beber de su agua. Continuamos descendiendo por barranco, a veces por bancales abandonados, otras por traza de camino no muy clara entre pinar. Alcanzamos la masada de Palos. Frente a nosotros, el cabezo Los Tres Turmos, donde se dividen tres términos municipales. Desde este punto continuamos por camino claro, conocido como del Desierto. La sierra se relaja, el pinar y monte bajo va dando paso a bancales de olivos centenarios. Caminando entre ellos alcanzamos la carretera a Torrevelilla. Cruzamos el río Guadalope por el puente de la carretera y por un terraplén descendemos hasta la desembocadura del río Guadalopillo. Retomamos el sendero del mismo nombre, es un paseo agradable, cruzando por puentes de madera en varios puntos de dicho río. Llegamos al acueducto de los Arcos, una de las infraestructuras hidráulicas más importantes de la provincia. Con una longitud de 100 m. y cinco arcos conduce la acequia principal de la huerta de Calanda. Su origen es dudoso, algunos hablan de época romana, otros árabe. Lo cierto es que su altura y su construcción en piedra sillar le dan un porte singular. Salimos ya del cauce por el acueducto, pasamos un lavadero que aprovechaba el agua que conducía el acueducto. Volvemos a la huerta de Calanda. Por el camino agrícola, rodeado de melocotoneros, volvemos al casco urbano de dicha localidad.

Comments

    You can or this trail