Moving time  4 hours 55 minutes

Time  6 hours 52 minutes

Coordinates 2087

Uploaded August 8, 2019

Recorded August 2019

-
-
4,098 f
1,852 f
0
1.9
3.8
7.57 mi

Viewed 135 times, downloaded 0 times

near Aia, País Vasco (España)

El Parque Natural de Aralar es una gran meseta caliza emergida y horadada por multitud de simas, cuevas y ríos subterráneos, con una cuarta parte de la superficie cubierta por hayas, la mayoría en el entorno del puerto de Lizarrusti, límite entre Gipuzkoa y Navarra, constituyendo al parecer el hayedo más extenso del territorio guipuzcoano, una joya de nuestro patrimonio natural que debemos preservar.
Precisamente la etapa de hoy partiendo del Parketxe de Lizarrusti, lugar donde se encuentra el Centro de Interpretación del Parque Natural de Aralar, nos dirigirá a una de esas cuevas ubicada en la montaña mágica del Putterri o Putxerri, la cueva de la Dama Mari, la diosa de la mitología vasca, donde cuenta la leyenda que un genio de nombre ECO que vive en la cueva del Putterri (roca de los buitres), contesta al que habla hacia el interior de la cueva y que tiene escondido un pellejo de oveja repleto de oro bajo las raíces de un tejo en la otra boca de la cueva.
En Ataun sostienen que el eco es producido por las montañas "Mendik eantzun dik" (ha contestado el monte). Lo cierto es que los pastores y leñadores que andaban por esa montaña aseguraban que si das un grito en la entrada de la cueva de Putterri o Putxerri, el eco que luego se oye desde el fondo era la contestación del genio que habita en su interior.
Así que todo animosos hacia allí nos dirigimos el quinteto que hoy lo componemos Begoña, Enrique y los tres Carlos.
Enseguida nos metemos bajo el manto de un espeso y espectacular hayedo de gran belleza, con su característica roca kárstica tupida de abundante musgo, y rodeada de abundantes helechales y una rica y variada flora de tilos, acebos, fresnos, robles...
Seguimos el trazado de marcas blancas y rojas de las GR-12 y GR-121 por una senda que gana desnivel primero muy suavemente y luego de pendiente pronunciada, mucho tiempo paralela a la alambrada que separa Gipuzkoa y Navarra.
Un paisaje maravilloso en este denso bosque en el que nuestra sensación térmica, a pesar del continuado ascenso, está muy por debajo de esos 30-35 grados que hacía fuera de este agradable vergel.
Llega un momento que debemos abandonar la GR-121, entre helechos que superan nuestras cabezas, para girar a la derecha y dirigirnos, entre hayedos centenarios, a la inmensa mole rocosa del Putterri.
A partir de aquí no hay sendero que valga sino abundante hojarasca de las hayas que da un encanto especial al paraje, así que el quinteto un tanto disperso siguiendo la marca de los escasos hitos de piedra, va buscando un curioso pasadizo natural en la roca que a modo de puerta la cruzamos para ir acercándonos a la cueva mágica de la Dama Mari.
En esta inmensa mole caliza no es fácil dar a la primera con la cueva, pues vas caminando sin senda, en pendiente y algo alejado de la pared rocosa. Cuando te parece vislumbrar un agujero te acercas trepando, llámese “a cuatro patas”, y claro, dos o tres veces se trataba de simples agujeros pero no de la cueva. Así que a destrepar y continuar hasta dar con la ansiada cueva de la Dama.
Localizada y felices por su hallazgo, ya en el interior hay que descender al fondo de la cueva con buenas luces frontales y muchísimo cuidado, sobre rocas mojadas por las continuas filtraciones de agua, que hace que el descenso sea peligroso por lo resbaladizo del terreno, y además con plagas de pequeños mosquitos que te obliga a ir con la boca cerrada, misión imposible, sin señalar a nadie, en más de uno del grupeto, jeje.
Alcanzado el hall de la cueva, con la ayuda de las potentes frontales, nos encontramos con una bóveda impresionante y formaciones geológicas muy variadas tanto en sus formas como en sus colores, abundando los blancos, grises y marrones, aportados por diferentes minerales.
Se adjuntan imágenes.IMPRESIONANTE!!!
Debajo tenemos una balsa de aguas cristalinas y en la pared del fondo una misteriosa oquedad, que un soleado pero frío 3 de enero de 2013, en labor de sherpa no pude acercarme como era mi deseo, pues el nivel de la balsa era muy superior al de ahora, lo que nos ha permitido esta vez por su frente rocoso izquierdo sin tocar el agua, eso sí con abundante lodazal y cierto riesgo de resbalones, acercarnos a la grieta que de muy poca altura nos obligaba a desplazarnos tumbados y enfangados, razón por la que evidentemente desistimos continuar.
Pero ni el no ver a la Dama Mari ni escuchar al genio Eco ni encontrar el pellejo de oveja repleto de oro, nos ha quitado un ápice de alegría y felicidad por haber conseguido el objetivo.
Eso sí, en futuras incursiones habrá que seguir buscándola por otras cuevas del entorno y, en su caso, volver de nuevo a esta cueva mágica.
Existen numerosas leyendas sobre Mari. Aquí una de ellas, de Ataun, a la que se refiere como mala mujer, y que a mí particularmente siempre me ha encantado.
Según esta leyenda, había una mujer muy mala (tengamos en cuenta que el hecho de «ser mala» se refiere a que es precristiana y a que toma decisiones por sí misma, desobedeciendo a su marido, casada con un buen cristiano y madre de cinco hijos, que vivía en un caserío de Beasain.
Como no quería que los niños se bautizaran, el padre los subió a un carro, ató a él a la madre, y se encaminaron hacia la iglesia en busca de bautismo para los pequeños. Pero por el camino la mujer se envolvió en llamas, quemó las ligaduras que la ataban al carro, y, volando por los aires, gritó: «Mis hijos para el cielo y yo ahora para Muru». Y hacia el Murumendi se dirigió, donde desde entonces está.
En ocasiones ha sido vista cerca de una sima existente en aquel monte, sentada al sol, peinándose su larga cabellera rubia con un peine de oro.
Leyendas de similares características se conocen en otras poblaciones.
Volviendo al camino, el descenso sin senda por suelo de bastante pendiente y abundantes hojas de hayas, transcurrió cada cual a su aire, hasta alcanzar la pista forestal con mucha piedra descarnada que hacía desagradable caminar.
La pista nos lleva a la ctra que de Etxarri-Aranatz asciende al puerto de Lizarrusti, en cuyo restaurante acabó esta extraordinaria etapa con tantas anécdotas que recordar, de esos 12 km y cerca de 800 metros de ascenso acumulado, no recomendable a público en general por los riesgos que supone el descenso a la cueva, por lo que la hemos catalogado de DIFÍCIL.
El extenso reportaje fotográfico ha sido aportado por los cinco componentes del equipo.
A continuación el magnífico artículo del incansable, infatigable, inagotable, incombustible...JM Alquézar, componente del grupo AVA (Activo Veterano Aventurero) de la cueva de Mari en el Putterri y el extraordinario reportaje del blog donosti city del periodista Carlos Bengoa que nos acompañó en la excursión cueva de la dama en Putterri.
Waypoint

Formaciones kársticas entre impresionante hayedo

Waypoint

Caminando bajo la sombra del bosquete

Waypoint

Parada en el camino

Waypoint

Planeando la ruta hacia el macizo de Putterri

Waypoint

Abandonando la GR-121 entre abundantes helechos.

Waypoint

Vegetación variopinta

Waypoint

Acercándonos a la mole caliza

Waypoint

Paisajes del entorno

Waypoint

Pasadizo natural en la roca

Waypoint

Buscando la cueva

Waypoint

Preparándonos para la entrada a la cueva mágica

Waypoint

En pleno descenso

Waypoint

Impresionantes formaciones geológicas

Waypoint

Impresionantes formaciones geológicas(2)

Waypoint

La balsa con la oquedad al fondo y felices en el exterior.

Waypoint

Descenso vía libre hasta la pista forestal

Waypoint

Panorámica desde la pista forestal

2 comments

  • Sebastián Agirretxe Oraá Aug 12, 2019

    Preciosa excursión y, como siempre, muy bien contada
    Os animo a seguir con ese espíritu, con esa juventud y con esa fuerza
    Qué envidia, amigo Carlos!

  • Photo of Carlos Pérez Olozaga

    Carlos Pérez Olozaga Aug 12, 2019

    Amigo Sebas, muy agradecido por tus siempre amables y animosos comentarios.
    Pues sí, mientras las energías nos acompañen seguiremos en la brecha como Activos Veteranos Aventureros (AVA).

You can or this trail