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Uploaded February 10, 2019

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near Berzosa de Bureba, Castilla y León (España)

La ruta de hoy la realizamos desde Berzosa de Bureba y recorremos varios pueblos ya que el tiempo estaba un poco desapacible con fuertes rachas de viento y para subir a las cumbres no es muy aconsejable.
Empezamos en Berzosa de Bureba, aparcando el coche en la iglesia parroquial de la Asunción, Consta de tres naves. Su elegante retablo mayor, del más puro estilo plateresco, se realizó en 1540 y se atribuye a Domingo de Amberes, su núcleo urbano está circundado por los arroyos Regoldo, Fuente Untoria y el río Matapán, pequeñas corrientes de agua cuyo caudal muere, en los años secos, al comenzar el tiempo de estío. Su nombre proviene del brezo, pequeño arbusto perenne que debía de abundar en estas tierras.
Como el resto de pueblos que existen en esta zona de la Bureba comprendida entre el alto de Parapa y Pancorbo, Berzosa está enclavada en medio de extensos campos de trigo, cebada y girasol. La gran calidad de los suelos de estas llanuras y un clima templado donde son raras las heladas convierten a esta comarca de la provincia en una de las más productivas de la agricultura extensiva.
Uno de los lugares más populares de Berzosa es la fuente de la calle de La Paloma. Situada muy cerca de la iglesia y junto al parque infantil, fue inaugurada en 1913. Durante más de un siglo su caño ha calmado la sed del caminante, así como la del ganado que se acercaba a su abrevadero. También este pilón, como es costumbre en tantos pueblos, ha sido lugar de bromas entre los mozos desde su construcción a principios del siglo XX.
RETABLO PLATERESCO
La iglesia de la Asunción de Nuestra Señora se alza como el elemento patrimonial más importante de Berzosa. De trazas góticas, este templo fue construido entre los siglos XV y XVI y cuenta con tres naves de elevada altura, ábside rectangular y un prominente campanario que ejerce como punto de referencia en medio de la extensa llanura que rodea a la localidad. En las naves laterales hay varios retablos barrocos sin policromar con imágenes de la Virgen, san Roque, san Antonio y san Juan Bautista. También son destacables el vía crucis que viste las paredes de la parroquia, ilustrado con tablas pictóricas de interés, y la imagen de la Virgen del Rosario, con gran devoción entre los vecinos.
Pero sin duda, el mayor reclamo artístico de la iglesia de Berzosa de Bureba es su retablo mayor, mueble finalizado en 1538, como reza en su calvario, por un autor anónimo muy influenciado por la impronta dejada en Castilla por el artista francés Felipe Bigarny. Ciertos estudios relacionan su ejecución con el taller de Diego de Torres el Viejo, escultor muy prolífico en la Bureba. Otros, con la primera etapa de Domingo de Amberes.
El retablo, con estructura de casillero, es una de las más destacables así como desconocidas joyas del plateresco burgalés. Fue restaurado a principios de los noventa del siglo pasado y goza de un buen estado de conservación. El nombre del mecenas que patrocinó su construcción se ha perdido en la noche de los tiempos, pero no hay duda que disponía de una buena posición económica, ya que esta pieza, además de una gran calidad, tiene un enorme tamaño, algo poco habitual en esta zona de la provincia.
Dentro del grupo escultórico se perciben diferentes calidades artísticas, según fueran creación de los oficiales del obrador o de sus ayudantes. Entre las escenas más notables caben destacar la Huida a Egipto, la Adoración de los Reyes Magos o la Circuncisión de Jesús. También merecen la atención los cuatro evangelistas situados en el banco del retablo.

Además de pasear por sus calles, contemplar sus campos y conocer a sus gentes, bien merece visitar Berzosa de Bureba por disfrutar de este magnífico mueble de la primera mitad del siglo XVI.

Dejamos Berzosa y nos dirigimos a Calzada de Bureba y nos encontramos con su iglesia que está dedicada a San Martin que le dedicamos un poco de tiempo a ver sus calles y sus casas pero rápidamente retomamos el camino a nuestro siguiente pueblo Fuentebureba y realizamos una parada en su iglesia parroquial de San Miguel Arcángel.
La villa de Fuentebureba posee un término limitado por el río Matapán, afluente del Oca. Su nombre se viene usando desde hace más de mil años. La primera vez que se ha encontrado escrito el nombre de Fuentebureba (Fonte Bureba) es en el año 1037, en el monasterio de San Millán de la Cogolla. El documento refleja la tristeza que estaba pasando Castilla por la muerte de Sancho el Mayor, rey de Navarra, al aplicarse el testamento de éste que arrebataba a Castilla sus tierras primitivas y más venerables como las Merindades y la Bureba anexionadas al viejo reino navarro por capricho feudal de don Sancho. En este documento firmado por varios obispos y por otros altos personajes, el matrimonio formado por Diego Muñoz y su esposa Elo declara poseer un monasterio dedicado al obispo San Clemente en Ribarredonda, tal monasterio con su coto y una larga relación de bienes en otros pueblos de la Bureba se lo entrega el matrimonio, de acuerdo con sus sobrinos, al abad don Gómez y a sus monjes de San Millán de la Cogolla. Entre esos bienes se menciona "una tierra en el puente de Fuentebureba". Este puente se debía encontrar sobre el Matapán y parece hacer alusión al que está hoy cercano a la fuente y antiguo lavadero municipal. Pero Fuentebureba existía desde más de un siglo antes de ese primer documento fechado en el año 1037. Fuentebureba, como todos los pueblos que hoy contamos en la Bureba y otros muchos que han desaparecido, fue poblada entre los años 880 y 910 tras la conquista y repoblación iniciada por el conde Diego Rodríguez, fundador de Burgos, tras la ocupación de Poza de la Sal, Pancorbo y Villafranca Montes de Oca. El 11 de diciembre del año 1075 existe otro documento procedente del archivo del monasterio de San Salvador de Oña en el que leemos que el obispo de Oca-Burgos, don Simeón o Ximeno dona a ese monasterio y a su abad Ovidio toda la hacienda que posee en Fuentebureba (Fonte Vorueba) que debía de ser la mayor parte del pueblo. El documento viene firmado por el obispo, el conde Gonzalo Salvadores, su hijo Álvaro y otros personajes. En esta ocasión la data tiene otro sentido: "Se hizo esta escritura en once de diciembre de 1075, reinando nuestro señor el rey Alfonso en León y en Castilla..." Durante el reinado de Sancho III y de su hijo Alfonso VIII se encuentran referencias de Fuentebureba. Así en febrero de 1158, estando el rey don Sancho en Soria, queriendo premiar los excelentes servicios que le había prestado el caballero Munio García de Quintanillabón le regala toda la hacienda que posee en Fuentebureba (Fonte Burova) y que antes había tenido don Pedro Carrillo. Aún queda mucho por investigar en lo que respecta a la historia de Fuentebureba. En el siglo XIII, por ejemplo, la localidad aparece en el "Libro de préstamos" del obispo don Aparicio con 35 maravedises y en 1281 hallamos al vecino de la villa Martín López testificando una venta al monasterio de Oña.
Dejamos Fuentebureba y nos dirigimos a Cascajares de Bureba, que tenemos un buen trecho aunque se ve a simple vista pero el camino es largo lo primero en que nos encontramos en la entrada del pueblo su Iglesia, está bajo la advocación de San Facundo y San Primitivo y su estilo es fundamentalmente gótico del siglo XV, Cascajares se encuentra en las faldas de los Montes Obarenes que últimamente estoy recoriendo y en él tiene sus fuentes el río Oroncillo afluente del río Ebro, Además en su entorno nace el arroyo San Llorente que acaba en el río Matapán, afluente del río Oca.
Seguimos por el camino detrás de la iglesia hasta Busto de Bureba, las primeras referencias de Busto para algunos autores Busto es palabra que significa lugar quemado, mientras que para otros es un fitónimo aplicado a algún árbol. No es nombre que haya padecido variaciones o grafías distintas. Desde el primer documento escrito hasta hoy se ha llamado y escrito así: Busto. La primera vez que leamos el nombre escrito de la Villa es el 25 de Marzo del 1054.
Mas, para esa fecha, Busto ya tenía siglo y medio de vida. Como la mayoría de las villas burebanas, nació a finales del siglo noveno o muy a principios del X, cuando la Bureba, la parte más importante de la prehistórica Autrigonia quedó asegurada para la primitiva Castilla al conquistarse Pancorvo, restaurarse la diócesis de Oca Valpuesta y asegurarse el campo salinero de Poza.
Repobladores venidos de la Asturias de Santillana, de la Costa Cantábrica y de la más primitiva Castilla se instalaron en esta comarca que tanto aliviaba la penuria de pan y vino que se padecía en las zonas norteñas. Un puñado de vecinos, probablemente familiares entre sí y procedentes de un mismo lugar eligieron ese lugar como su mansión definitiva y, en virtud de la ley de la presura y, con la venia del conde de la frontera, se apropiaron de un término que se repartieron entre sí.
Todos los poblamientos que se alzaban esta época debían de tener muy en cuenta el tema de su propia defensa, al menos en una torre de abnuda o de vigilancia para no ser sorprendidos por los golpes de mano de los moros. Pero Busto, situada en elevación sobre tierras feraces parece que llegó a levantar un castillo y cerca con torres. Todo es perfectamente admisible, aunque las referencias documentales no se hallan en el Alto Medioevo sino en el Bajo, como diremos.
Busto de Bureba es adjudicada al alfoz de Pancorvo y gasta su primer sitio de vida en superar las terribles dificultades que suponía la reconquista de España y el poder árabe en ella. Vive la época condal de Castilla y se regocija al ser elevada a reino, aunque se perturba al conocer que Busto, como toda la Bureba, ha sido traspasada al reino de Navarra por voluntad de Sancho III. Los tenantes de los castillos de Poza, de Pancorvo, de Briviesca y de Monasterio son nombrados por el rey de Navarra y en su nombre se administra justicia.
En esta sazón, doña Ignacia, que es una dama de gran patrimonio e influencias dona al santo abad Íñigo de Oña, y a su monasterio, la iglesia que posee en Busto, del título de San Martín; entrega la iglesia que está situada en una elevación, con haciendas que en la Villa posee con sus tierras, viñas, huertos, eras, derechos de aguas, de montes, etc. Doña Ignacia declara que esa iglesia y esos bienes los recibió de sus abuelos, palabra genérica que eleva la fundación de Busto a, por lo menos, tres generaciones anteriores. El documento lo escribe y lee el monje Jimeno "ante el concejo de hombres buenos y de mujeres de Busto" y ante los obispos de Nájera y de Burgos y otros altos personajes.
La data menciona, en primer lugar al rey don García de Navarra, quien, ese mismo año, 3 de septiembre, morirá en la batalla de Atapuerca, comenzando la recuperación de los territorios, la Bureba entre ellos, que se había transferido a Navarra en 1035. Doña Ignacia había dispuesto que el abad de Oña enviara un monje a Busto para que se hiciera cargo de la referida iglesia y administrara los bienes asignados y esta cláusula pudo ser la causa de se creyese que hubo en Busto un monasterio pero, aunque a veces hubo varios monjes benedictinos en la villa, su presencia fue más bien limitada.
El 5 de septiembre de 1082 un gran personaje, el conde don Gonzalo Salvadores, teniente del rey en Castilla, en Poza, en Caderechas y en Tejeda, marcha con Alfonso VI a la guerra con los moros, guerra que culminará con la conquista de Toledo. Don Gonzalo piensa que puede morir en el combate y dispone que, si eso sucediese, sea enterrado en el monasterio de San Salvador de Oña y entrega cuantiosos bienes tanto si vuelve vivo o muerto. Entre ellos figura la hacienda que posee en Busto. En el siglo XII Busto aparece frecuentemente mencionado en los archivos de Oña y de la Catedral de Burgos. Un día de domingo de 1133 la viuda doña María Muñoz entrega los bienes que su marido Lope Muñoz tenía en la villa a los benedictinos.
Por documentación de la Catedral sabemos que en 1077 el conde don Gómez González y su esposa la condesa Urraca fundaron un llamado monasterio en Busto, con la iglesia de San Miguel, que ellos dotaron. Don Gómez fue uno de los personajes más cualificados del reino y murió en la triste batalla de Candespina (1111). Primero dotaron a la iglesia y luego señalaron al sacerdote don Miguel Díaz para que fuera superior de ella y de quienes con él vivieron religiosamente. A su muerte le sucedió su hermano don Vicente y, al fallecimiento de éste, se hizo un inventario de bienes de la iglesia-monasterio de San Miguel, consistente en tierras, viñas, eras, adras en molinos, un buen linar, criados etc.
Todo ello pasó finalmente a la diócesis de Burgos con los bienes de otros donantes, como los que dieron en 1162 don Juan González y don Pedro Díaz. Todos estos datos y los que puedan añadirse nos revelan el intenso movimiento económico que se operó en Busto desde el principio de su historia por parte de la nobleza y de la Iglesia. Para nuestros antepasados del medioevo se abrían dos posibilidades de inversión, la una en bienes agrarios y la otra en urbanos. El comercio estaba poco desarrollado, la industria y los servicios eran escasos, la guerra colocaba sus saldos en el azar.
De la casa de Lara al siglo XIX
En la Baja Edad Media Busto tuvo que soportar las codicias del señorío, quedando al final en la órbita de los Velasco, condestables de Castilla y duques de Frías. La casa de Lara ya gozaba de bienes en Busto en el siglo XI y en el XIV, se sintió tan poderosa que desafió al mismo rey Alfonso XI. En 1335 cercó al titular, don Juan Muñoz de Lara y ordenó al caballero Don Gonzalo Ruiz de la Vega que asediara la villa de Busto en la que se habían encastillado sus partidarios, dañando los intereses de los pueblos y del rey. El cerco fue recio y el mismo rey visitó los dispositivos de ataque. Acordaron los laristas pedir socorro a Don Juan, pero éste no pudo atenderlos y los asediados se rindieron tras muchas muertes y penalidades.
Busto revertió a la Corona pero 15 años más tarde Enrique II donó la Villa a los Carrillo, que la retuvieron hasta 1385, por la muerte de su titular en la batalla de Aljubarrota. Fue luego de los condes de Haro y a mediados del siglo XV es descrita como "villa con torre y mota (castillo) y fortaleza y términos y montes y prados y pastos y laguna y molinos y hornos y carnecerías y escribanías y pechos (tributos)" etc. Los Haro levantaron en Busto un hospital, al que dotaron para que pudiera cumplir su misión. Por cambio adquirió la villa en 1502 el condestable y en esta casa permaneció hasta mediados del siglo XIX.
Con frecuencia, el concejo de Busto pleiteó con sus señores por sus extralimitaciones señoriales. En 1840 se apreciaban todavía las defensas militares de Busto, que hoy sólo se perciben en la torre de la iglesia parroquial. Durante el dominio del Fernández Velasco, Busto mantuvo su presencia entre las villas burebanas. En 1591 contaba con 107 vecinos, unos 500 habitantes. En 1843, cuando se suprimieron los señoríos particulares, la Villa mantenía la misma población (481 habitantes).
En la villa funcionaba una escuela para 70 niños y niñas cuyos padres pagaban al maestro 60 fanegas de trigo. Para entonces la iglesia de San Miguel, el viejo monasterio, ya estaba en ruinas. El culto se realizaba en la iglesia de San Martín, en la que oficiaban cuatro sacerdotes. El cronista señala que los vecinos visitaban la ermita de la Virgen de Mediavilla y pondera también que en La Laguna se pescaban exquisitas tencas, anguilas y unas muy eficaces sanguijuelas, muy solicitadas por los sangradores de enfermos. Se ponderan también sus buenos linares, rebaños y encinas que había en el término, de casi 2.000 hectáreas.
El siglo XX
En 1900 Busto contaba 717 habitantes y uno más en 1950. Aquellos fueron los años de mayor dinamismo en el pueblo, con varias tabernas, dos farmacias y un cine al que acudía la gente no sólo de los pueblos de alrededor sino de localidades más alejadas como Miranda o Burgos.
En 1972 se construyeron colegios en las principales localidades de la comarca, entre ellas Busto, para concentrar las escuelas de los diferentes pueblos. El grupo escolar, donde llegaron a estudiar juntos varios centenares de niños, estuvo abierto hasta el año 2000.
Una fecha destacada para la agricultura del pueblo fue diciembre de 1976. Ese mes un decreto declaró de utilidad pública y urgente la ejecución de la Concentración Parcelaria en la zona de Busto de Bureba.
Entre 1990 y 1991 se construyó junto al campo municipal de La Tejera la Estación de Clasificación y Descontaminación de Busto de Bureba. Su finalidad es polivalente, sirve habitualmente como vestuario del campo de fútbol y de las piscinas y podría ser utilizado en el supuesto de alarma radioactiva en caso de accidente en la central nuclear de Santa María de Garoña. En 1993 en la misma zona se construyeron las piscinas municipales, que consistieron además en una ampliación de las instalaciones deportivas donde ya existía campo de fútbol y baloncesto.
Después de visitar el pueblo nos dirigimos a Berzosa que damos por finalizada la ruta de hoy.
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Calzada de Bureba

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Fuentebureba

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Panoramica

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Cascajares de Bureba

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Busto de Bureba

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Berzosa de Bureba

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