Coordinates 452

Uploaded February 26, 2011

Recorded February 2011

-
-
1,514 f
1,196 f
0
1.4
2.7
5.41 mi

Viewed 4748 times, downloaded 80 times

near Baños de la Encina, Andalucía (España)

Agradable paseo por un nuevo sendero desarrollado por el ayuntamiento de Baños de la Encina que combina la zona más humanizada con la más ancestral. Comparte tramos con los dos PR de la localidad (Bronce y Verónica).
Descripción de la ruta (Fuente:http://elcotanillo.blogspot.com.es/p/senderos_03.html)
Nuestra ruta avanza en primera instancia sobre el Camino de la Cueva de la Mona, cuya traza va rompiendo en descenso y muy suavemente una curva de nivel que abraza el Cerro del Cueto sobre el que se asienta el castillo de Baños. En todo este primer tramo del trayecto la pizarra se adueña del suelo que vamos hoyando. A nuestra izquierda y en alto, tierras de labor y olivar se derraman en anchos bancales que escalonan la loma del castillo, terrazas que dejan entrever episodios ocultos bajo la sepultura de los años. A la derecha, sobre la cola hídrica del Rumblar, la vista nos ofrece una abierta panorámica dominada por suaves lomas de pizarra que se suceden hasta romper contra el macizo granítico del Navamorquín que cierra el horizonte.
A poco, por la izquierda, viene a nuestro encuentro la Cueva de la Mona, cuya verdadera denominación es de “La Niña Bonita”.Frente a ella, ya en el piedemonte, a modo de una alargada y gigantesca cicatriz, nos aparece la “Rafa minera del Polígono – Contraminas”.
Nuestro descenso viene a cortar la Falla de Baños para acercarnos a un nuevo mar con 9 millones de años. El trayecto final del camino, antes de topar con el firme de hormigón y, al frente, ya junto a la torreta de la luz, nos sitúa sobre un banco de areniscas formadas durante el mioceno y que colmataron las aguas marinas que llegaron en su día hasta los pies de lo que hoy es el pueblo (su color amarillo las identifica). Frente a la torreta y bajo ella, sobre la era y observando la pared lateral de arenisca amarilla, podemos apreciar la presencia de dunas que se formaron bajo el agua y los rastros dejados por pequeños crustáceos y planctón marinos. La tosca, como popularmente se conoce por estas tierras a esta roca, era usada por nuestros abuelos, hecha tierra, para limpiar la vajilla y, mezclada con agua, para “blanquear” cocinas y “redores” (bajos de las paredes que más se ensuciaban).

Seguimos de frente, ahora sobre la traza del “Camino Cascarrillo”, otrora Real de Castilla, y flanqueados por un interesante muro de pizarra que lucha por aferrarse a la existencia. Nos acerca al encuentro del “Pozo de la Vega” dejando atrás y a nuestra izquierda “La Casa Vilches” que, claramente decadente, exhibe sus despojos de molino aceitero. Este ingenio hídrico, que se halla en el punto de encuentro de los caminos Cascarrillo y Linares, consta de pozo y brocal de piedra, “babero” pétreo de excelente factura y piletas de arenisca y granito; en líneas generales un conjunto etnográfico de tintes casi monumentales. A poco que reanudamos el trayecto el camino se esfuerza por enseñarnos retazos de su viejo “empiedro” a ratos oculto bajo el polvo del olvido. El pozo, como consecuencia de un nivel freático elevado, nos adelanta que estamos arribando a las tierras con mayor presencia de agua y mejores rendimientos agrícolas: la huerta bañusca.

Un recio muro viene a recibirnos por nuestra izquierda presagiando la presencia de la Huerta Zambrana, posiblemente la mejor representación de este tipo de paisaje cultural autóctono. En todos los casos la huerta se organiza en torno a un esquema más o menos similar: un amplio recinto de tierra fértil cercado por una alta y característica cerca de piedra cubierta a dos aguas por losas de pizarra que evacuan las aguas fuera del muro (el murado subrayó en su día la privacidad de las tierras mientras salvaguardaba las cosechas del ganado). Ya en el interior, es una constante la presencia de una monumental noria que conduce el agua directamente a una alberca de piedra o, como en este caso, a través de un pétreo acueducto. En contadas ocasiones puede aparecer un pozo complementario, como aquí ocurre. La casa, cubierta con tejado a un agua y elaborada con sillares de arenisca bien labrados, daba cobijo a los aperos, a animales de labranza y carga y a un hato de animales domésticos que engordaban a cargo de la producción con taras o perecedera. En este caso, en la Huerta Zambrana, aparece una era complementaria para el cereal.

De nuevo en camino, con una panorámica general de pueblo a nuestra izquierda y antes de topar con el asfalto de la carretera de Linares, nuestro trayecto se cuela entre dos viejos edificios: a la izquierda la tradicional fábrica de aceite de Jesús del Camino y, a la derecha, una vieja empresa de envasado de aceitunas tornada a una ya decadente fábrica y torre para la elaboración de perdigones de plomo. Sobre el asfalto y dirección a Baños, en menos de 50 metros debemos coger el desvío que a nuestra derecha nos acerca al santuario de la Virgen de la Encina a través del Camino de Majavieja (en el giro, a la izquierda quedará el Pozo Nuevo, un conjunto etnográfico que en nada desmerece al del Pozo la Vega).

Ya en camino, a intervalos, vuelve a aparecer el viejo y astillado empedrado del Camino Real que nos recuerda que este eje viario era continuación del Cascarrillo que traíamos. A poco, nos vemos obligados a girar a la izquierda por un corto trayecto que discurre entre olivas para incorporarnos al Cordel de Guarromán, que viene encorsetado entre dos bellos muros o bardales de pizarra. Ahora, sobre las 45 varas del cordel, torcemos de nuevo a la izquierda acercándonos a Baños. Aunque en camino, no debemos evitar una pequeña parada para conocer la bellísima noria que queda a nuestra derecha, “la del descolorío”, que se alza sobre una hermosa galería que penetra horadando el manto de pizarra del paraje de la "Zalá" o Celada.

Según avanzamos sobre la empinada cuesta, a nuestra izquierda va levantándose una magnífica panorámica de la Depresión, con la campiña hilvanada de olivar en primer término. El ascenso, escoltado a nuestra derecha por grandes losas o lajas de pizarra, nos lleva ya en la ceja a la mesa de areniscas sobre las que se sitúa el pueblo, más concretamente al paraje denominado “Calvario Viejo”, una meseta formada hace más de 200 millones en un ambiente fluvial, hoy un antiguo solar de eras empedradas con ripios de arenisca, que aún intentan asomar muy tímidamente de entre el desuso. La mayor resistencia a la erosión de este tipo de roca respecto al resto de materiales que afloran en las proximidades (pizarras, margas y arenas carbonatadas) ha dejado un cerro residual, semiaislado, de cima peniplanizada, ocupado por el pueblo y rodeado de áreas a inferior altura: la Depresión del Guadalquivir al este y barrancos de abruptas laderas encajados por ríos en pizarras como el que queda al sur de la localidad, el Rumblar al oeste y el arroyo de la Alcubilla al norte. Más o menos cerca hallamos otros espacios testigo de este tipo de roca como el Cerro del Gólgota, frente al castillo en dirección suroeste; y Los Llanos-Dehesilla, a los pies del macizo granítico del Navamorquín. Debido a la dureza y baja tenacidad de la arenisca, hecho que facilita su labra, y a su abundancia, se ha convertido en la piedra por antonomasia de la localidad, presente en todos y cada uno de sus edificios históricos y tradicionales.

Sobre el camino, éste nos obligará en breve a girar a la derecha para encarar el camino de la Alcubilla que atraviesa de pleno el dique de granito que corre parejo al arroyo del mismo nombre y que nos guiará en nuestros próximos pasos. Hace 300 millones de años, tras el plegamiento de las pizarras, un material fundido, ígneo, ácido, es decir, con elevado contenido en sílice (magma ácido) ascendió a través de una superficie de debilidad subvertical en las pizarras (una fractura o diaclasa) desde una cámara magmática. El material fundido se enfrió lentamente bajo la superficie topográfica cristalizando los minerales componentes del granito. El desmantelamiento por erosión de las pizarras que cubrían el dique granítico dejaron al descubierto el cuerpo granítico que quedó expuesto en superficie a las condiciones atmosféricas. Hoy podemos apreciar como en un mar de pizarra aparecen pequeños reductos de bolos y canchales rojos, formando un paisaje de aspecto desordenado y belleza extrema que tiene continuidad en la vecina “Piedra Bermeja”.

Tras superar en descenso “La Piedra Escurridera”, un elemento natural con unos tintes etnográficos sobresalientes, nos dejamos caer al “Pocico Ciego”, ingenio hídrico que aprovecha el encuentro entre los quebrados pliegues de la pizarra y el dique emergente para abastecer sus veneros de agua. A poco, el camino, que va por encima del pozo, y el propio

View more external

Waypoint

POZO DE LA VEGA

26-FEB-11 12:19:02
Intersection

CRUCE CARRETERA LINARES

26-FEB-11 12:30:56
Intersection

CRUCE

26-FEB-11 12:40:02
Waypoint

CAMINO DE SAN LORENZO

26-FEB-11 13:19:09
Ruins

MIGALDIAS

26-FEB-11 13:38:09
Parking

CASA DEL PUEBLO

CASA DEL PUEBLO
Cave

CUEVA DE LA MONA

CUEVA DE LA MONA
Waypoint

ERA

ERA
Waypoint

ALMAZARA

ALMAZARA
Waypoint

HUERTA DE ZAMBRANA

HUERTA DE ZAMBRANA
Intersection

CAMINO CASCARRILLO

CAMINO CASCARRILLO
Waypoint

PIZARRAS

PIZARRAS
Picnic

ALCUBILLA

ALCUBILLA
Waypoint

PIEDRAS BERMEJAS

PIEDRAS BERMEJAS

Comments

    You can or this trail