Time  3 hours 39 minutes

Coordinates 2411

Uploaded May 27, 2018

Recorded May 2018

  • Rating

     
  • Information

     
  • Easy to follow

     
  • Scenery

     
-
-
3,410 f
2,706 f
0
2.1
4.3
8.52 mi

Viewed 1161 times, downloaded 86 times

near Realejo-San Matías, Andalucía (España)

Desde el aparcamiento gratuito que hay junto al cementerio de Granada, nos dirigiremos en suave ascenso, pasando por el Baño de las Damas, hasta la Silla del Moro o Castillo de Santa Elena.

La llamada Silla del Moro, fue una construcción de vigilancia y protección para el Generalife y las huertas, en un sector tan importante para la distribución del agua de la Acequia Real a toda la Alhambra.

Debió tener el conjunto un carácter militar, para defender las fincas que aparecían bastante vulnerables a los posibles ataques enemigos. La perspectiva que se divisa a su alrededor pone de manifiesto el papel estratégico de su localización, como lo confirma en el transcurrir de los siglos, por ejemplo, que también fue utilizado por el ejército francés de ocupación.

La denominación de Santa Elena se debe a su consagración como iglesia, desconociéndose su nomenclatura árabe, pues no aparece en la relación de fincas pertenecientes al sultán granadino, siendo difícil su atribución.

Desde este altozano podemos disfrutar de unas inigualables y poco convencionales vistas de Granada. Esta bella panorámica es toda una explosión de contrastes.

La cuenca del río Darro insinúa su recorrido hacia la ciudad de la Alhambra, mientras sus aguas se distribuían por las históricas acequias de los caminos. En las laderas, lugares tan emblemáticos como la Abadía del Sacromonte, el cerro de San Miguel o los tan representativos barrios del Albaicín y el Sacromonte, se intercalan con pequeñas huertas y cortijos ajenos al mundanal ruido de la urbe.

Tras la Silla del Moro tomaremos un sendero a la izquierda que discurre por un pinar y que nos emplazará en una cascada que en forma de aliviadero expulsa las aguas sobrantes de la Acequia Real de la Alhambra; arteria principal del sofisticado sistema hidráulico permitiendo la presencia permanente del agua en la ciudad palatina

No cabe explicarse la existencia de la Alhambra sin valorar el elemento que le dio razón de ser que es el agua. Sin él, nada de lo que fue y continúa siendo la Alhambra, hubiera sido posible.

Y el agua llegó a esta colina gracias a un sofisticado e inteligente sistema hidráulico que permitía la captación de la misma desde el río Darro y su distribución a través de la Acequia Real, como arteria principal y una red secundaria de acequias menores que ayudada por norias y depósitos hicieron posible la transformación de estas tierras en un rico y habitable vergel. El mismo sistema que le permitió concebir sus palacios y jardines con una presencia permanente, tanto visual como sonora, con recursos formales de enorme belleza y simbolismo y que hizo posible la vida en esta ciudad palatina.

Actualmente la Acequia Real de la Alhambra toma las aguas del río Darro y discurre con la pendiente necesaria, por la umbría de la Dehesa del Generalife mediante túneles. El único testigo evidente son las galerías construidas para extraer los materiales y para mantener el túnel y que nosotros hemos denominado como registros; y sólo en un punto es observable la acequia como tal al descubierto.

El sendero discurre por un pequeño sendero que llanea por la ladera de la Dehesa del Generalife, con unas vistas formidables y con una vegetación que en primavera está repleta de flores.

Aquí podrá disfrutar de uno de los escasos encinares que aún se conservan próximos a la ciudad de Granada, y que, más arriba (ya en la zona de la umbría), dará pasado a un interesante bosque de quejigos, entremezclados con algunos pies de avellano y fresno. Este es un lugar ideal para descansar en días calurosos y escuchar el canto de los pájaros que habitan en este reducto de vegetación mediterránea.

La ladera del Cerro del Sol es un espacio natural en el que el paso de la acequia ha generado un ecosistema en el que habitan densas poblaciones de aves que aprovechan el agua. Es fácil ver y oír currucas capirotadas, lavanderas, mosquiteros y aves forestales que acuden a beber desde los bosques de la colina. El cauce es también hábitat de anfibios. Cada primavera y verano se llenan de larvas de ranas y sapos. La Acequia Real y sus caminos, son también senderos por los que se aventuran zorros, jinetas, garduñas, e incluso jabalíes, que en su búsqueda de comida, lo utilizan como eje para acercarse a parajes frecuentados por el hombre.

Tras un desvío a la derecha, comenzaremos con un intenso y zigzagueante ascenso hasta el Llano de la Perdiz. El Llano de La Perdiz es un lugar ideal para pasar un día de campo muy cerca de la capital granadina, y disfrutar de familia o con los amigos. Forma parte de la Dehesa del Generalife, declarado parque periurbano y espacio natural protegido de Andalucía.

Atravesaremos el Llano de la Perdiz y tras pasar el Barranco de las Tinajas, llegaremos a una cancela abierta donde comienza en Camino del Barranco del Abogado que en descenso nos conducirá hasta el Canal de los Franceses. El Canal de los Franceses fue una ingeniosa estructura que se gestó durante los años de la “fiebre del oro”, y sirvió para llevar agua desde el río Aguas Blancas hasta las explotaciones mineras del Cerro del Sol. La obra se proyectó a finales del siglo XIX.

Pero se sabe que las Minas de oro de Lancha del Genil en el Cerro del Sol, ya eran explotadas desde tiempos romanos y árabes, y que por lo tanto, ya existían restos de canales de aquella época.

Seguiremos nuestra ruta por la otra ladera del Cerro del Sol, pasando por una urbanización del mismo nombre que pertenece a Cenes de la Vega. Después de pasar la urbanización nos desviaremos por un camino de tierra que se dirige a las inmediaciones de unos yacimientos auríferos romanos. Las entrañas del Cerro del Sol guardan aún valiosas vetas auríferas que buscaron romanos, árabes y franceses


Las tierras rojas entre el Darro y el Genil, muestran las marcas trazadas por los mineros que extrajeron el oro para Roma y forjaron coronas para reinas y poetas. Ilíberis, la Granada romana, era uno de los centros mineros más productivos de Hispania. Los romanos sabían que las estructuras geológicas de conglomerados de aluvión procedentes de la formación de Sierra Nevada, eran contenedores de metales, entre ellos, hierro, cobre, plata y oro.

El sistema de ‘ruina montium’, consistente en disgregar el monte a base de agua a presión que hacía explotar la tierra, dejó enormes heridas en la colina de la Alhambra, en las paredes y gargantas de la cara sur del Cerro del Sol, la montaña del oro, Una actividad que repitieron los árabes, prohibieron los cristianos y recuperaron los franceses del siglo XIX, para ser definitivamente enterrada en el olvido de los tiempos.

Al recorrer los caminos es posible apreciar como el paisaje presenta grandes cortados arcillosos que descansan en barranqueras de difícil trazado, por las que la tierra llega a desplazarse por sí misma y crear extrañas aglomeraciones de grava y piedra. En las laderas pueden verse canalizaciones, túneles, grutas y perforaciones que tenían como misión llevar el agua hasta el lugar donde querían introducirla en la tierra y conseguir que se disgregase para después lavar las arenas y localizar los metales, entre ellos el oro.

Seguiremos salvando los barrancos del Olivar (con sus dos puentes), Bermejo y Aljibe de la Lluvia, Desde este último tomaremos la Vereda del Barranco del Abogado que tras atravesar un denso pinar nos hará llegar al punto de inicio.

Parte de la descripción ha sido extraída de:
http://waste.ideal.es/cerrodeloro.htm

2 comments

  • Photo of Narcotic

    Narcotic Oct 21, 2018

    I have followed this trail  View more

    Excelente ruta.

  • Photo of merchi_31193

    merchi_31193 Mar 1, 2019

    I have followed this trail  verified  View more

    Paisaje espectacular! Bonita vegetación! Un ascenso para llegar al llano de la perdiz un poco intenso pero genial! Muy recomendable!!

You can or this trail