Coordinates 575

Uploaded March 25, 2014

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near San Francisco, Boyacá (Republic of Colombia)

La noche en la Villa de Leiva
Último Día

Una pequeñísima llovizna que no me preocupó en lo más mínimo me auguró ya después de un tiempo que si se hacía más fuerte correría el riesgo de sentir las caricias del agua helada de la madrugada en mis piernas ya que recordé cuando la parrilla de la bici había sucumbido por segunda vez mientras estaba a punto de llegar a Ubaté y que tal evento le hizo a mi carpa unos agujeros en su piso de fibra considerables y suficientes para una no muy agradable visita del agua en madrugueras horas.
De ahí no paso la llovizna y seguí durmiendo con éxito hasta eso de las siete de la mañana cuando ya me levante pensando en ese desayuno que me esperaba y ese baño tan anhelado desde la noche anterior estaba inmerso en un aroma de humo que nos inundó durante toda la madrugada.
Le pedí algo inusual a Julián, uno de los muchachos que estaban allí y es que al ofrecerme la noche anterior el tomarme una foto ya que les conté sobre la ausencia de una cámara donde registrar mi viaje...accedió y me tomo como 5 fotos de las cuales me dejó escoger. Qué buena gente este parcero.

Ya con la poderosa equipada con todo su ajuar me dispuse a buscar ese restaurante en donde podría desayunar y donde mi nueva a miga Nancy me invito con tanta dedicación a aprovechar este servicio. La verdad cuando llegué, encadené mi bici justo al frente para poderla contemplar, acompañada de esta pared blanca que la bañaba en un reflejo de pureza.
Cuando terminé de tanquear comencé a rodar hacia Santa Sofía pero no sin antes visitar el observatorio muisca que quedaba a tan solo 5 kilómetros por una carretera de ripio en la que me crucé con varios estadounidenses de los cuales conocí a una pareja de ellos que también quería ir a Santa Sofía en sus bicis todo terreno de velocidad y ofrecieron a acompañarme de vuelta, aunque no me gustó la idea pues ellos rodaban muy rápido y con mi equipaje sería muy estresante la velocidad, en subida y sin poder disfrutar del paisaje de la vía de las cruces que unía a Villa de Leiva con Santa Sofía. Así que hice la maña y cuando me los volví a encontrar ya estaba llegando a la población y ellos ya devolviéndose me saludaron.
Antes de llegar al centro astronómico muisca me encontré una niña que vendía piedras fósiles. Es increíble como un niño se gana la vida o es explotado por sus padres, buscando estos tesoros de piedra que existen bajo sus pies polvorientos y cansados. Así que la apoyé pagándole un fósil por casi el doble, es decir por $2.000 cuando costaba $1.300 y todo para que ella disfrutara de una ganancia ínfima aunque algo es algo y peor es nada…sintiéndome mal por no poderle ofrecer a esa bonita princesita con la cara sucia en la vera del camino, además de unos dulces y un “dios te guarde” abandoné ese paraje pues supe que la entrada al centro la cobraban y yo ya no tenía ni cinco. Entonces desde lejos y desde afuera logré apreciar los monolitos y piedras en forma de columnas y otras amorfas pero ubicadas en lugares clave para la observación.


Devolviéndome un tanto por la misma vía que me dejo entrar a la villa de Leiva, le dije hasta pronto a este enigmático y conocido pueblito incrustado en las montañas y dándome una aventurilla más por el desierto, en donde logré observar la montaña donde tendría que llegar en unas horas y me parecía tan lejana que ya me estaba haciendo la idea de acampar en esas tierras paramunas y salir tan temprano como pueda, ya que llevaba un día de tarde a estas altura del viaje.

Allí se comenzó a fraguar una de las más excitantes experiencias del viaje por que mientras subía a Santa Sofía, pude ver como la carretera que está en un perfecto estado estaba enmarcada con muchas cruces, a sus dos lados, como una autentica vía de la cruz del señor. Algunas sin nombre, otras con las estaciones del viacrucis y otras recordando a quienes en esta vía dejaban su vida en los recuerdos.
En éstas duras subidas no por inclinación sino por su persistencia y en sentido contrario me encontré de nuevo a la pareja de ciclistas norteamericanos que había visto a las afueras de Villa de Leiva y mientras veía sus manos extendidas para saludarme mientras bajaban vertiginosamente lograba divisar lo mucho que ya había ascendido, estando ya casi llegando a los limites rurales entre mi último lugar de residencia y la población de Santa Sofía
a la distancia vi gran cantidad de carros con llantas anchas y exageradamente decorados, de varias marcas entre jeeps, boogies, Toyota, etc. y un policía ya de edad avanzada que junto a un cono de seguridad y extendiendo su mano deteniendo hasta el viento, advertía algo que no alcanzaba a escuchar a un jeep de color verde oliva, aunque viendo como hacia sentar a sus pasajeros traseros pues estaban de pie disfrutando del viento en sus caras y viendo el paisaje ya logré entender que allí seguramente había un retén o algo de seguridad…haaaaa que horror lo que me faltaba…bien cansado y no estoy para requisas ni preguntas ni nada….pero bueno esperando mi turno luego de este vehículo con apariencia de poder en cualquier camino por sus ruedas gruesas y su motor rugiente pude beber algo y preguntarme qué decir para que no me hicieran desmontar las maletas de la poderosa, que eran bien dispendiosas de bajar y más aún volver a fijar.
<“señor caminante de la bicicleta buenas tardes, por favor le solicito que vaya despacio y tenga cuidado porque a partir de aquí hasta Santa Sofía se está llevando a cabo un rally y puede ser peligroso. Bajé la velocidad y no se distraiga.” “y ¿para dónde va?, santuario de santo Exehomo o ¿Santa Sofía?
< No, señor agente yo ¡voy para Puente Nacional! Y ésta noche duermo allá…le dije con un convencimiento que hasta a mí mismo me sorprendió.
>


Y otro

<< Visite el obelisco a 100 metros>>
Difícil de creer….era como estar en la cima del mismísimo cielo y me caí de la bicicleta de la emoción tan tenaz y efusiva. Me arrodillé cual escena novelesca y la lluvia disimuló las lágrimas que no eran tanto por la emoción sino por el golpe que me di en la pierna del cual aún tengo el recuerdito, pero confieso que igual hubiese llorado de alegría, ya que por fin entraría a mi terruño por una puerta grande y poco usual pero maravillosa. El obelisco de la batalla del alto del Mazamorral a 2450 metros sobre el nivel del mar y a mi izquierda la cordillera de Fandiño y bajo mis pies el alto del Mazamorral donde lleve mi bicicleta a la que bese por haberme traído hasta aquí sin mayores resabios, subiéndola escalón por escalón como repitiendo el ritual de los templos visitados y conquistados. A mi derecha el mirador en el que gracias a la lluvia se convirtió en un planchón de cemento que sobre él no se veía nada por la tormenta brusca que me negó la chance de ver el paisaje al noroccidente, Santander y sus villas de Vélez, Barbosa, Guavatá, Sucre y claro Puente Nacional y al sur oriente, Santa Sofía, Gachantivá y Villa de Leiva a los que tampoco ya pude observar por la fantasmal cortina blanca que rodeaba mi minúsculo ser en esa albina inmensidad.
He allí el obelisco el cual sentí temor mirar hacia arriba pensando en los rayos que aun iluminaban la ya agonizante tarde y logré leer en sus bases:
“gloria a los caídos en la guerra de los mil días: “aquí la batalla del alto del Mazamorral
21 - ii -1902

A los generales liberales….
Y luego sus nombres del cual solo reconocí a Lelio Olarte como capitán de corneta….increíble, el compositor del himno cultural de puente nacional y de Santander, era el trompetero de esa batalla de hacía más de 100 años

Aquí: puente nacional Santander, república de Colombia, batalla del Mazamorral, guerra de los mil días.

Un broche de oro para un viaje de oro pues jamás me imagine de la existencia
de ese lugar y menos en mi municipio.
La montaña me dejo caer por sus faldas de paisajes de bosques más bruscos y cálidos, desapareciendo así el clima frio y llegar a los 1150 m sobre el nivel del mar, atravesando las cuatro veredas restantes. Urumal, Alto Capilla, Capilla y Peñitas, en esta última me cruce con un paisano que con su 4x 4 y en sentido contrario llevaba a su familia que me miraba con agrado por la hazaña ya casi cumplida...
Haaa claro el hijo de don Carlitos el fotógrafo
Luego de un tinto (café negro) en medio de esa trocha, ofrecido para el frio y de una breve descripción de mi viaje mostrando mis mapas ya casi ilegibles por las gotas de lluvia seguí mi descenso que unos metros más adelante me doblaría la rueda trasera aun peor de cómo estaba, por culpa de dos rocas enormes que no evadí y que casi me destruyen el rin. ¡Qué más da!



Cruzando por la estación del tren de puente nacional y dando una vuelta al edificio en ruinas por donde alguna vez el tren traía y llevaba historias ya casi muertas en el maldito olvido. La virgen que estaba intacta miraba con agrado mi llegada y luego de seguir y seguir descendiendo arribe al hotel agua blanca a tan solo dos kilómetros de mi parada final.
Ya era totalmente de noche y la luz de mi bicicleta cada vez más débil me guiaba el camino por la vía.

Cruzando el puente del rio Suarez que estaba enfurecido y que se escuchaba a kilómetros, y llegando a las calles del pueblo que me vio nacer busque mi casita humilde para allí poder dejar ya en los recuerdos un viaje que me hizo una persona diferente, mas agradecida con la vida, que valora aún más lo que tiene y lista para enfrentar un reto aun peor, el de la rutina.

Gracias a las personas que siguieron estas líneas y que estuvieron en mi corazón…ellos son mi combustible…el recuerdo siempre

Hora de inicio de pedaleo: 10 am Villa de Leiva
Temperatura: la más agradable al inicio la más dura al final con tormenta de lluvia y rayos
Paradas. : Observatorio astronómico de los indígenas muiscas en las afueras de Villa de Leiva, desierto de la C

3 comments

  • Photo of Oscar Upegui

    Oscar Upegui Jul 27, 2018

    Esta ruta se ve genial, pero vale todo el oro del mundo por esta excelente crónica, que como el recorrido parecía no tener fin, voz sos un tremendo escritor compañero, que forma de redactar, felicitaciones, na da más por la redacción esta ruta debería tener tantas valoraciones como visitas aparecen en ella.

  • Photo of DXMARIUS

    DXMARIUS Jul 27, 2018

    Gracias amigo Oscar, me gusta escribir sobre las rutas porque cuando se vuelven a leer uno vuelve a hacer el recorrido. No importa que no sea muy visitado el perfil, pero si tener esos recuerdos de otros tiempos. El año entrante haré este mismo recorrido si tengo salud y celebrar los Díez años de este mi primer recorrido largo en bicicleta

  • Photo of DXMARIUS

    DXMARIUS Jul 27, 2018

    Aunque leyendo la crónica, noto que está cortada. Voy a arreglarla

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